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El Fantasma de la ?pera (de Andrew Lloyd Webber)
El fantasma de la ?pera (de Andrew Lloyd Webber, como recuerda el t?tulo completo de la pel?cula) es una mezcla entre la escenograf?a propia del follet?n g?tico de Gaston Leroux y la ampulosidad musical del hombre que en 1986 decidi? ponerle canciones a la historia del atormentado y desfigurado artista que habita en las estancias subterr?neas del gran teatro de la ?pera de Par?s.
Sonido de ?rgano de tubos, movimientos de c?mara en el submundo del gran teatro parisino, un fantasma enmascarado que observa desde detr?s del escenario, barcazas que se deslizan por unas cloacas brumosas con est?tica de laguna estigia m?s que de vertedero de aguas putrefactas, romanticismo algo envarado, turbaci?n folletinesca y n?meros coreografiados con elegancia. ?stos son los elementos con los que se ha construido una pel?cula fiel al musical que escribi? Lloyd Webber hace casi dos d?cadas.
La pel?cula est? alejada de las otras versiones cinematogr?ficas del relato de Leroux, m?s imbuidas de su fantasmagor?a, aunque conserva de ellas un cierto regusto por la poes?a enfermiza y la clarividencia de un decorado extraordinario. Como en algunas de aquellas pel?culas, el dise?o es a veces superior a la propia definici?n y evoluci?n de los personajes.
El fantasma de la ?pera es un filme pensado antes por Lloyd Webber que por Joel Schumacher, ese director h?bil que tanto rueda thrillers est?ticos en cabinas de tel?fono como comedias adolescentes, relatos fant?sticos m?s all? de la muerte, d?as de furia, adaptaciones de libros de John Grisham o aventuras de Batman.
Schumacher asiente y Lloyd Webber organiza y manda. Por eso la pel?cula es la trasposici?n ideal del musical original. Tiene su toque y su estilo, para lo bueno y para lo malo, con menos licencias que las tomadas en las versiones al cine de Jesucristo Superstar y Evita. Algo ingenua, indulgente, inocente por lo que a las tinieblas se refiere, y tan estilizada como el rostro del fantasma, semioculto aqu? por un antifaz blanco que le tapa s?lo media cara, como si fuera la m?scara pintada de un arlequ?n.
Texto "el Periodico" por Quim Casas.
Añadido: December 20th 2004 Escrito por: kc Resultado:    Enlace Relacionado: Website Lecturas: 140 Idioma:
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El Fantasma de la ?pera (de Andrew Lloyd Webber) Enviado por USUARIO el 2005-08-14 03:31:18 Tu marcador:     
Me parece que la pelicula no ha recibido una critica justa, en lo personal me gusto muchisimo, es ahora una de mis peliculas favoritas, y creo que permite a las personas que no habian visto el musical conocer mas que solo el titulo de esta gran produccion, mas que todo para los adolescentes, la actuacion de Gerard Butler como el Fantasma me parecio sumamente apasionada y sensual, pero al mismo tiempo refleja el porque de su maldad y obsesion de una manera humana...en general me parece que la pelicula transmite mucho romanticismo, sensualidad, pasion y hasta ternura, vale la pena verla, sobre todo para aquellos que sepan valorar el arte y la musica, pues para mi es muy dificil encajar la buena actuacion y el canto, y esta pelicula tiene ese equilibrio.
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El Fantasma de la ?pera (de Andrew Lloyd Webber) Enviado por kc el 2005-01-13 15:05:45 Tu marcador:    
No creo encontrarme en la mejor de las posiciones para confeccionar un art?culo sobre El Fantasma de la ?pera por una raz?n en concreto: la versi?n que se ha exhibido comercialmente ha sido doblada en su plena integridad (es decir, canciones inclu?das) y, adem?s, de la forma m?s lamentable y exasperante que se ha podido ver en una pantalla de cine. Y ello, indudablemente, resta capacidad de impacto a una pel?cula que basa su atractivo en su condici?n de musical. Pero, ?bueno!, esto ya no tiene soluci?n (siempre nos quedar? el DVD para suplir incompetencias ajenas), as? que vayamos a lo que importa.
Son ya algunos musicales los que el cine actual (y, en concreto, el norteamericano) viene estrenando con notoria aceptaci?n por parte del p?blico. ?ste dato, junto a los ?Oscar? conseguidos hace un par de a?os por la magistral Chicago puede hacernos pensar tanto en una resurrecci?n del g?nero como en un espejismo de revitalizaci?n, similar al que vivi? el western durante el primer lustro de los a?os noventa. Los a?os venideros, sin duda, nos lo esclarecer?n. Sea lo que fuere, El Fantasma de la ?pera de Schumacher y Webber (probablemente m?s Webber que Schumacher), se sit?a en un punto intermedio entre los dos grandes musicales de comienzos del milenio: Moulin Rouge y la ya citada Chicago. Extrae, a la par que contiene, la rabia iconoclasta del film de Luhrmann, intentando ajustarla a la tendencia estilizada y modernista de la obra de Marshall. El resultado es una pieza plenamente decadente. Decadente tanto en sus fueros internos (el personaje del Fantasma o, lo que viene a ser lo mismo, el artista como ser marginal y maldito) como en sus esferas externas, ya que la pel?cula de Schumacher, en su est?tica y aparatosidad formal, hace retrotraer el fin de una circunstancia que se niega a desaparecer. Ya sea el modo de vida decimon?nico que, argumentalmente, bosqueja el film o la propia identidad del cine musical finiquitada por sus propios excesos.
Desde que vi Moulin Rouge siempre he cre?do que el cineasta m?s adecuado para afrontar la dificil?sima tarea de adaptar el soberbio musical de Andrew Lloyd Webber era, precisamente, Baz Luhrmann. Su potencia visual, as? como su falta de complejos a la hora de convertir la m?s grandilocuente fuerza melodram?tica en una emoci?n desmedida y visceral, lo acercaban irremediablemente al estilo musical del maestro Webber. Empero, no ha sido as? y Schumacher se ha convertido, finalmente, en el realizador m?s adecuado para los intereses generales.
Artesano m?s que capacitado pese a una extrema asimetr?a que le ha llevado a facturar piezas notables (J?venes ocultos, ?ltima llamada), con otras de mediocre acabado (Asesinato en 8mm., Batman y Robin), su trabajo en El Fantasma de la ?pera se ha convertido, sin ning?n g?nero de dudas, en el m?s brillante de toda su filmograf?a. Aunque esto no consigue librar al film de cierta irregularidad, producto de algunos titubeos narrativos y la posici?n de mero operario de Schumacher. Dicho de otra forma, el musical de Webber ped?a a gritos un artista (ll?mese Luhrmann, Burton o, incluso, Gilliam) no un filmador que, si bien puede ser competente en seg?n qu? film (eso nadie lo pone en duda), no resulta el m?s id?neo para abordar tama?a propuesta. Prueba de ello son algunos n?meros musicales que no llegan a funcionar a un cien por cien: el momento en que El Fantasma lleva por primera vez a Christine a su refugio subterr?neo, por ejemplo, termina siendo deudor de cierto estilo ?videoclipero? antes que de la gran tradici?n del musical americano o del estilo de un cineasta con personalidad, algo de lo que Schumacher carece ya que su temperamento cinematogr?fico se suele amoldar al producto encargado. Asimismo, las innecesarias secuencias en blanco y negro concebidas como espor?dicas pausas en el devenir de la historia, acaban resultando molestas interrupciones que rompen el ritmo interno del film.
No obstante, si obviamos ?stos detalles, asimilamos que detr?s de las c?maras se encuentra Schumacher y nos dejamos arrastrar por la pel?cula, El Fantasma de la ?pera resulta un excelente musical debido tanto a un conseguid?simo dise?o de producci?n como a un conjunto de secuencias sobresalientes que, aunque no hacen olvidar del todo los errores esbozados, s? definen la propia calidad del film en su calibrada desmesura y evidente irregularidad: el momento en que se descubre la l?mpara, yaciente en el suelo de una ya ruinosa ?pera, al tiempo que comienza a sonar la m?sica de Webber, encauza las intencionalidades de la pel?cula y consigue hacerse con el espectador y mantenerlo pegado a la butaca durante casi dos horas y media, por muchos traspi?s (narrativos o estil?sticos) que ?ste encuentre a lo largo de la duraci?n.
Por Joaqu?n Vallet
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El Fantasma de la ?pera (de Andrew Lloyd Webber) Enviado por kc el 2004-12-22 21:23:28 Tu marcador:   
Su v?rica propagaci?n mundial como franquicia del megaespect?culo (casi el McDonald''s del teatro musical) puede camuflar algo que, en 1986, cuando se estren? el primer montaje en el West End, parec?a bastante claro: El Fantasma de la ?pera no era tan solo el trabajo m?s personal de Andrew Lloyd Webber, sino, tambi?n, su autobiograf?a encubierta y simb?lica: la venganza de un ego desaforado y doliente. Por un lado, Lloyd Webber era el Fantasma que encerraba tras los barrotes de su partitura a una Sarah Brightman (la primera actriz que encarn? a Christine Daa? y esposa del compositor entre 1984 y 1990) que iba a ser seducida por esa belleza interior destilada en notas musicales. Por otro, el Fantasma, furioso ?lter ego de un creador exiliado del prestigio que se reserva a la m?sica culta, ca?a como un trueno AOR sobre un universo de ficci?n donde se miniaturizaban y parodiaban los vicios y lugares comunes de la ?pera a trav?s de una sucesi?n de breves recreaciones gen?ricas.
El Fantasma de la ?pera es una obra con subtexto: Lloyd Webber decidi? deconstruirse a s? mismo y, a la postre, reafirmarse. Entre l?neas, El Fantasma de la ?pera est? diciendo: Aqu? estoy yo. Siempre me hab?is negado el pan y la sal a causa de mi compromiso con lo popular. Pero os vais a enterar. Soy m?s feo que Picio, pero voy a seducir a la m?s guapa con la belleza de mis notas. Y lo m?s importante: voy a crear un simulacro de ?pera que me garantizar? la inmortalidad.
El Fantasma de la ?pera (la pel?cula de Schumacher) es una versi?n caligr?fica de El Fantasma de la ?pera (de A. Lloyd Webber) congelada en el tiempo: no es la versi?n can?nica, pues faltan unos ya imposibles Sarah Brightman y Michael Crawford en los papeles principales, pero la mirada rococ? del cineasta imprime un dinamismo casi psicop?tico al conjunto, describiendo el escenario de la Opera Populaire como un bullicioso milhojas de bohemia decadentista. Se suman al conjunto algunas propinas irrelevantes (el flashback sobre el origen del Fantasma) y ciertos momentos (como el duelo en el cementerio) poseen aut?ntico br?o cinematogr?fico, pero nada enmascara la naturaleza del proyecto: la reproducci?n de una porcelana Lladr?, que gustar? mucho a quienes sepan apreciar las porcelanas Lladr?.
Para consumidores de Kitsch Brut Nature.
Lo mejor: su asumido sentido del exceso.
Lo peor: que no se nos caiga encima la l?mpara de ara?a
Texto "Fotogramas" por Jordi Costa.
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