|
|
Ong-Bak, el guerrero Muay Tahi
El cine de artes marciales oriental siempre ha sido de car?cter nacionalista, incluso desde el punto de vista pol?tico. Los films japoneses de samur?is son, muchas veces, cantos a la tradici?n y las costumbres niponas, mientras que pel?culas cl?sicas de Hong Kong, como Furia oriental, con Bruce Lee, son cine claramente pol?ticas. Numerosas pel?culas de fantas?a y espadas exponen ideales religiosos, a veces budistas, a veces tao?stas, enfrentados entre s?... Esta tradici?n se perdi?, en parte, cuando el g?nero fue fagocitado por Hollywood en los 80, pero sigue viva y gozando de buena salud en Extremo Oriente.
Tailandia se ha unido al esplendor del cine oriental, aportando un buen n?mero de ?xitos, que compiten con los taquillazos de Hong Kong. Es el caso de este delicioso film de Prachya Pinkaew, que fue una de las grandes sorpresas del mercado oriental en el a?o 2003. No es extra?o, pues, adem?s de una trepidante puesta en escena, de coreograf?as marciales espl?ndidas, humor y acci?n, Ong-Bak posee tambi?n un car?cter netamente nacionalista, lleno de sutiles (y no tan sutiles) gui?os antioccidentales.
La historia de un joven campesino en busca de la cabeza robada de un Buda es una cl?sica f?bula, que contrapone la pureza del campo a la corrupci?n de la gran ciudad. Una corrupci?n que tiene su m?ximo exponente en el sacr?lego comercio con budas, expoliados y vendidos ilegalmente por mafiosos y contrabandistas. Mafiosos que tienen secuaces occidentales, luchadores americanos tramposos y sucios, que en un viejo filme de Van Damme ser?an los buenos. Traficantes de drogas que visten camisetas con el rostro de Stallone o tienen p?sters de ?xitos de Hollywood en su habitaci?n. En Ong-Bak est? claro que la influencia de USA es perniciosa y maligna. Hay que volver a los or?genes: a la vida sencilla, el respeto a la tradici?n y el camino de Buda, a riesgo de que este retire sus bendiciones, hundiendo al pueblo en la miseria. Pero que nadie se alarme, Ong-Bak es, ante todo, un fant?stico ejercicio de artes marciales, lleno de escenas de acci?n con sus dosis de slapstick, dignas de los mejores momentos de Jackie Chan. Eso s?, con l?gica oriental, finalmente el verdadero h?roe no ser? el joven luchador, sino el p?caro de ciudad, capaz de sacrificarse, encontrando la redenci?n bajo, literalmente, la sonrisa enigm?tica de Buda. Definitivamente, el cine oriental tiene algo.
Para fans del mejor cine de artes marciales.
Lo mejor: su frescura.
Lo peor: sus t?picos.
Texto "Fotogramas"
Añadido: January 13th 2005 Escrito por: kc Resultado:    Lecturas: 92 Idioma:
|
|
|
|
Ong-Bak, el guerrero Muay Tahi Enviado por kc el 2005-01-13 14:31:47 Tu marcador:     
Dos semanas despu?s de Beautiful boxer,llega a nuestras pantallas otro producto tailand?s centrado en el muay thai,en este caso sin carga social de fondo. Pues Ongbak no pretende ser otra cosa que una amena cinta de artes marciales y aventuras a la antigua usanza. Muy antigua: artesanal, elemental?sima y esquem?tica hasta el delirio en argumento, desarrollo y eventual humor (que recae en la figura secundaria de un p?caro callejero) y desprovista de parafernalias en sus numerosas escenas de acci?n. Este ?ltimo aspecto, en una ?poca donde las acrobacias vienen sistem?ticamente acompa?adas del efecto digital, confiere a la pel?cula de Prachya Pinkaew la extra?a pureza de las obras de Raymond Chow, un sabor a?ejo, de cine de barrio, nada desde?able.
Dos son, y no m?s, los motivos que hacen el encanto de Ong-bak.Uno es la extrema funcionalidad de la direcci?n en las escenas de peleas, asesoradas por Phanna Rithikrai, un astro de las pel?culas tailandesas, maestro confeso de Pinkaew; son ?giles, tremendamente f?sicas y bien montadas: las persecuciones (una a pie con tendencia al slapstick,otra en taxis triciclos), por ejemplo, tienen fuste.
El otro motivo tiene nombre y apellido: Tony Jaa, un joven fibroso, elegante como una gacela y veloz como el guepardo, en quien se ha visto, esta vez justificadamente, al heredero de Bruce Lee. Una fiera en perpetuo movimiento, de incomparable flexibilidad.
Luchando en el garito de Bangkok, en las calles o en la gruta del cl?max final, sus el?ctricos brincos cautivar?n a los detractores de los filmes de artes marciales.A sus incondicionales baste con decirles que, siguiendo una moda un tanto molesta en las action movies (lo ?nico que toma de la temporada esta pel?cula de alma primitiva), los saltos, golpes o volteretas m?s deslumbrantes de Jaa la pel?cula los repite dos o tres veces seguidas, como los goles de los partidos en la tele.
Texto "la Vanguardia" por Jordi Batlle.
|
|
|
|
|