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Tercera identidad
Tercera Identidad es una pel?cula de esp?as sin espionaje, o bien un drama rom?ntico sin romance. Est? basada en una historia real, localizada en distintos ambientes: Beirut, Londres, Nueva York y Mosc?; y ambientada temporalmente alrededor de 1920-1930.
Quiz?s por demasiado ambicioso, el filme queda en simplemente pasable. Falla un gui?n insuficiente, una direcci?n carente de imaginaci?n y unas actuaciones a las que dedicaremos un p?rrafo aparte. La pel?cula est? construida a partir de flash-backs colocados estrat?gicamente justo en el lugar m?s obvio, como frases explicativas enmarcadas entre comas, junto a la oraci?n principal. Por ello, la pel?cula resulta larga, plana y le concede al espectador el tiempo mental para sacarle puntilla a todo.
Como por ejemplo, a las caras de los protagonistas. Cualquier esfuerzo interpretativo tanto de la Sra. Stone, como del Sr. Everett, se ve aplacado por el magnetismo que ejercen sus rostros, los cuales recuerdan a las mu?ecas de porcelana con p?rpados m?viles que abr?an o cerraban sus ojos seg?n se las inclinara. Tras ver Mar Adentro, o? comentar a alguien que lo mejor de la actuaci?n de Bel?n Rueda son las arrugas de su cara, que le proporcionan una fuerza tremenda. No suscribo estas palabras, pero me sirven perfectamente para gritar que lo contrario s? es cierto. La cirug?a, y probablemente esa sustancia comercialmente que inmoviliza la piel, ha logrado borrar cualquier arruga de expresi?n de los rostros de los dos protagonistas. Por ello, un rostro que parpadea con una sonrisa de oreja a oreja, significa que el personaje de Sharon Stone est? feliz y radiante. Mientras que el mismo rostro que parpadea y no tiene esa sonrisa significa que los acontecimientos la han hecho muy infeliz. Triste, muy triste, pues representa el presente y el futuro de las interpretaciones de gran parte de los actores que dejan atr?s su fresca juventud.
En definitiva, Tercera Identidad resulta plana, sin altibajos. Adem?s, por su tem?tica, est?tica y protagonistas, probablemente no despierte demasiado inter?s en la cartelera.
Por Ruth Bautista.
Añadido: January 15th 2005 Escrito por: kc Resultado:    Lecturas: 111 Idioma:
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Tercera identidad Enviado por kc el 2005-07-01 20:07:27 Tu marcador: 
El g?nero del espionaje es uno de los favoritos por los espectadores cinematogr?ficos. La apasionante vida de estos hombres y mujeres, capaces de vivir varias vidas a la vez en pro de obtener informaci?n, cautiva a cada nueva generaci?n. Si adem?s, la historia que se nos cuenta, est? basada en hechos reales, la sugesti?n es aun mayor. Sharon Stone y Rupert Everett, protagonizan Tercera identidad, una historia de esp?as durante la guerra fr?a, basada en Kim Philby, reconocido como el esp?a de mayor ?xito en esa ?poca, y su esposa Eleanor. La b?squeda de respuestas, por parte de una mujer que ante la desaparici?n de su esposo comienza a indagar en su pasado, la lleva a descubrir facetas ocultas de su marido. Estamos ante una pel?cula correcta, t?pica del g?nero, que no aporta nada nuevo. Interesante es encontrar a Everett alejado del t?pico papel de homosexual afable al que nos tiene acostumbrados, pero no por ello mejora su interpretaci?n. Pel?cula que a buen seguro, pasar? sin pena ni gloria por nuestras pantallas.
Yahoo.es
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Tercera identidad Enviado por kc el 2005-07-01 20:03:43 Tu marcador:   
?sta suena a visto. Y, por cierto, el pasado fue mejor. Aquella se llamaba ?El juego del halc?n? (1985) , y andaba por medio Timothy Hutton, Sean Penn y, sobre todo, Lori Singer, de la que, lamentablemente, poco volvimos a saber. La trama es aquello de Chendo tir?ndole un ca?o a Maradona en la esquina del Bernab?u, es decir, los pajaritos tirando a las escopetas, o lo que es lo mismo, estudiantes y dem?s jovenzuelos (y no tan jovenzuelos) de Occidente sirviendo de esp?as a los fr?os y mal?volos rusos, ora por el af?n contestatario de los ?snobs? ingleses, ora por moderneces m?s entendidas.
De cualquier forma, la idea no es nueva. Aquella pel?cula, la de Hutton y Penn, era un ejercicio atractivo, lleno de colorido y aristas, claro que el asunto lo dirig?a John Schlesinger (?Cowboy de Medianoche? o ?Maraton man?), que no es moco de pavo. Esta ?Tercera identidad?, que trata de lo mismo con una historia de amor por medio, no le llega ni a la suela de los zapatos a aqu?lla, y eso que no fue el mejor trabajo de Schlesinger.
La cinta, aunque contenga una atm?sfera opresiva ciertamente interesante (est? bien retratada la angustia y soledad de los l?bregos pisos rusos), arrastra problemas por doquier: plana en la construcci?n, absurdamente solemne y sin pasi?n alguna. Lo cierto es que la obra de Kanievska se desarrolla sin mayor inter?s que el curioso ejercicio mental que hac?an los chicos de Oxford, Cambridge y dem?s para cambiarse de calle, de ideolog?a y de pol?tica.
Pero, a?n siendo casi todo discreto, por no decir mediocre, lo peor es el d?o protagonista, no individualmente, sino en conjunto, porque hay menos qu?mica entre Ruppert Everett y Sharon Stone que entre un pelicano y una leona, valga la met?fora. Entre la flacidez, ya habitual, de uno, que suele confundir la elegancia con la decadente dejadez; y la rigidez de la otra, que parece una piedra P?mez, hacen un pan con unas tortas, lo que acaba de lastrar la pel?cula, de la que sale uno con el bostezo en la boca y las lega?as en los ojos. Todo eso por no hablar de un gran estiramiento en la cinta, de la que s?lo se salva un leve inter?s por si los implicados llegar?n a buen puerto, aunque no se sepa si es el acertado.
Abc
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Tercera identidad Enviado por kc el 2005-07-01 20:03:08 Tu marcador:   
Hace casi 20 a?os, el realizador brit?nico Marek Kanieska le propin? un golpe al sue?o americano en la pel?cula del mismo t?tulo, adaptaci?n discutible de la novela de Breat Easton Ellis Menos que cero.
Desde entonces, Kanieska no se ha prodigado demasiado y, cuando ha dirigido una pel?cula, sus intenciones no han sido las mismas. Tercera identidad es una buena prueba. Relato de espionaje te?ido de drama sentimental, bascula entre un academicismo mal entendido y el artesanado de g?nero.
Rupert Everett y Sharon Stone forman una de las parejas m?s imperfectas que el cine de habla inglesa nos ha dado en muchos a?os. Sin embargo, dada la atipicidad de los personajes que interpretan en esta ocasi?n, por momentos funcionan bastante bien compenetrados.
Everett encarna a un periodista ingl?s que fue anteriormente un peso pesado del servicio de contraespionaje de su pa?s. Stone es una mujer casada, artista en paro asumido, que abandona a su marido para vivir con el exesp?a. Se conocen e intiman en el Beirut de los a?os 60, aunque los giros del relato les llevan a Londres, Nueva York y una larga estancia en Mosc?.
Durante su primera mitad, Tercera identidad se acoge a las reglas de las historias de espionaje cl?sicas, las que se desarrollan en la guerra fr?a o en los residuos de aquella contienda secreta entre las dos potencias hegem?nicas. Despu?s, la pel?cula se integra mejor en las normas del melodrama: interesa m?s mostrar c?mo los personajes reaccionan ante una situaci?n caracter?stica del g?nero --el esp?a doble-- que explicar los resortes de la misma.
Tercera identidad es una pel?cula vocacionalmente apagada, que trata una historia del pasado con una puesta en escena que, en muchos momentos, quiere ser moderna (t?tulos de cr?dito electr?nicos, movimientos de c?mara m?s propios del cine Dogma, extra?as angulaciones que no vienen a cuento). Quiz?s el principal triunfador sea Everett, que abandona sus papeles gay aunque no puede sustraerse a su condici?n con alg?n gui?o mal?volo.
El Periodico
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