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Posesi?n
Neil LaBute citaba el teatro isabelino como modelo de En compa??a de hombres. No es extra?o que una novela tan victoriana y erudita como Posesi?n le fascinara, porque despu?s de todo ilustra en un mismo plano lo que su ?pera prima ilustraba en la pecera de una gran compa??a americana: las relaciones de poder como met?fora de las relaciones sentimentales, la sociedad ahogada de prejuicios... Sin embargo, lo m?s interesante de Posesi?n es el rom?ntico determinismo con que el pasado contagia al presente. LaBute siempre ha sido mejor guionista que cineasta, mejor director de actores que creador de formas. Pero al contrario que sus anteriores pel?culas, Posesi?n necesitaba un estilista detr?s de la c?mara, alguien que prefiriera equivocarse escribiendo un rengl?n torcido a someterse a una educada caligraf?a del tedio. La bilis de Amigos y vecinos se ha congelado en el fr?o vac?o de Posesi?n, que en a veces se parece m?s a un telefilm de la BBC que a un melodrama de pasiones contenidas dirigido por el anta?o ni?o terrible y rencoroso del cine indie.
Para nost?lgicos de Arriba y abajo.
Lo mejor: los actores.
Lo peor: su aburrida pulcritud.
Texto "fotogramas por Sergi S?nchez.
Añadido: February 2nd 2005 Escrito por: kc Resultado:    Enlace Relacionado: Website Lecturas: 179 Idioma:
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Posesi?n Enviado por kc el 2005-02-02 13:35:44 Tu marcador:   
Hasta ahora, la filmograf?a de LaBute resultaba acorde a los par?metros del cine independiente, con sus variaciones sobre el tema del poder, el sexo y el dinero, siempre abordados en clave de oscura misantrop?a. Incorporado al sistema institucional de las grandes productoras de Hollywood, su ?ltima pel?cula se aleja radicalmente del tono ?spero que hab?a logrado con En compa??a de los hombres, y construye un film rom?ntico, en parte de ?poca, un melodrama cl?sico que presenta dos historias narradas paralelamente.
En nuestros d?as y en Inglaterra, un poeta yanqui (Aaron Eckhart, habitu? en el cine de LaBute) y una acad?mica inglesa (Gwyneth Paltrow) se unen para investigar una correspondencia oculta entre dos poetas de la era victoriana: Randolph Henry Ash (Jeremy Northam) y Christabel LaMotte (Jennifer Ehle), cuya relaci?n ?ntima hab?a permanecido ignorada hasta el presente. Como dos detectives, los intelectuales van siguiendo las pistas que los conducen hasta una historia de amor ad?ltero para ambos escritores, ya que ?l era un hombre casado, modelo de monogamia y hasta culpado de misoginia, y ella ?una feminista progre? ten?a tambi?n una relaci?n muy firme y duradera con una mujer, pintora prerrafaelista. De confirmarse este v?nculo, la revelaci?n conmover?a el mundo de las letras. Se establece entre ambas parejas un paralelismo que no es s?lo narrativo, sino que tambi?n est? presente en las caracter?sticas de los personajes: la condici?n de gay del poeta yanqui y el noviazgo que la profesora mantiene con un colega no impiden que ambos se sientan mutuamente atra?dos, y si su viaje de investigaci?n sigue los pasos de los amantes de otrora, los modernos tambi?n est?n al borde de reproducir sus gestos amorosos. De donde la posesi?n de las cartas tanto tiempo ocultas deriva en la posesi?n del esp?ritu de los amantes.
Basada en una novela premiada de Antonia Byatt, la pel?cula despliega las distintas escalas de esa investigaci?n altern?ndolas con flashbacks del romance decimon?nico. En algunos momentos, el pasaje del pasado al presente, y viceversa, se realiza en la misma toma: la c?mara no hace m?s que girar sobre su eje, captando a las dos parejas en la misma habitaci?n, o a ambos lados de una calle.
En una articulaci?n constante de similitudes y contrastes, la narraci?n avanza ?como en Las horas? oscilando entre distintos tiempos hist?ricos, aunque no se vale de este recurso para elaborar una reflexi?n sobre el tiempo, sino para mostrar de qu? manera las historias funcionan especularmente, la una reflejada en la otra.
Una subtrama totalmente innecesaria, narrada con trazos gruesos y personajes estereotipados, abre el interrogante de si acaso los protagonistas tienen m?s derecho que una universidad yanqui a la posesi?n de esas cartas. Signo del progresivo dominio de Europa por parte de los norteamericanos: "Ustedes son nuestra mejor colonia" dice el poeta de New York al bibliotecario del Museo Brit?nico, donde se guardan las posesiones que el imperio acumul? de otros pa?ses.
Vale aclarar que tanto Ash como LaMotte son personajes ficcionales, creados por Byatt, quien tambi?n invent? las cartas y poemas citados, inspir?ndose en la vida y obra de distintos literatos victorianos.
Como en sus films anteriores, LaBute cuestiona la posibilidad del amor y la relaci?n entre ?ste y la sexualidad. Aunque paralelos, ambos romances no tienen la misma cualidad. Todo parece sugerir que amores verdaderos eran los de antes, que hoy al amor le falta compromiso, que las represiones son mayores ahora de lo que fueron en la era victoriana.
La pel?cula se desarrolla como un thriller, con misterio e intriga, y tambi?n como melodrama y film de ?poca. Pero as? como navega de un tiempo a otro, de un g?nero cinematogr?fico a otro, no termina por plasmar ninguno. La pareja contempor?nea nunca llega a convencer, tal vez porque tanto Paltrow como Eckhart no parecen tampoco convencidos de sus roles; se los ve inc?modos aqu?. Esta es la primera incursi?n de LaBute en el romanticismo. Personalmente, prefiero su ?cida y calculadora mirada sobre la sociedad contempor?nea, que funciona mejor en sus otros films.
Por Josefina Sartora.
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Posesi?n Enviado por kc el 2005-02-02 13:34:22 Tu marcador:   
Si en Las horas se jugaba con tres tiempos unidos por una misma condici?n, en Posesi?n, Neil LaBute combina dos tiempos para hablar de algo que le es siempre consustancial, el amor y el desamor, la pasi?n y el desenga?o. Posesi?n crece sobre un d?ptico formado por dos parejas, una pertenece a las esencias del siglo XIX, en plena exaltaci?n del romanticismo; otra es cosa del tiempo presente, en pleno apogeo del cinismo. Los personajes del presente evocan a los del pasado en su inter?s por descubrir qu? hubo de verdad y qu? paso entre el poeta Randolph Ash y su amante Christabel LaMotte. El hallazgo de una carta amenaza con destruir un icono del romanticismo y pone a prueba los sentimientos de quienes la est?n investigando. En el fondo, LaBute vuelve a lo que a ?l le atrae: hurgar en la verdad y en la impostura de los sentimientos. En este caso, lo hace en dos tiempos distintos, el ayer y el hoy, y no por casualidad, es en los personajes del ayer donde se atisba el amor m?s sincero.
El extra?o caso de LaBute
En 1997 se present? sin hacer ruido una pel?cula de esas que algunos llaman ?peque?as?, es decir de poco dinero y bajas ambiciones, titulada En compa??a de hombres. El t?tulo evocaba a En compa??a de lobos y su contenido dejaba muy claro que LaBute dibujaba a los hombres como bestias en su trato con respecto a las mujeres. Un a?o despu?s, LaBute hizo Amigos y vecinos, una vuelta de tuerca al mundo de las relaciones afectivas y sexuales que insist?a en su gusto por retratar comportamientos nada edificantes. En ambos trabajos, LaBute sum?a al p?blico en un total desconcierto al dejarle sin personajes ?positivos? a los que agarrarse. Tampoco, cuando present? Persiguiendo a Betty (2000), con un aparente cambio de registro, su retrato del ser humano era amable. Betty, el personaje m?s vulnerable sufr?a una quiebra profunda del sentido de lo real y a su lado, el resto de personajes era tan pat?tico como insustancial. Pero que escriba una cr?nica de la imbecilidad que nos circunda, no significa que su cine sea est?ril; al contrario, nada hay tan perturbador como un filme de Neil LaBute.
Por Juan Zapater.
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Posesi?n Enviado por kc el 2005-02-02 13:31:14 Tu marcador:    
Con sus dos primeras pel?culas ("En compa??a de hombres" y "Tus amigos y vecinos"), Neil LaBute dividi? al p?blico entre quienes lo aclamaron como un ?cido observador de las relaciones modernas y aquellos que lo acusaron de ofrecer una mirada tan c?nica como moralizante.Si con su tercer film, ese cuento de hadas negr?simo que fue "La enfermera Betty", este director que acaba de cumplir 40 a?os comenz? a sorprender tanto a admiradores como a detractores, con "Posesi?n" los dejar? at?nitos e incr?dulos.
"Posesi?n" es la transposici?n de la c?lebre novela hom?nima de A.S.Byatt, ganadora en 1990 del premio Booker.Con la colaboraci?n de los guionistas David Henry Hwang ("M.Butterfly") y Laura Jones ("Retrato de una dama"), LaBute transform? las 555 p?ginas de virtuosa prosa en 102 minutos de desconcertante narraci?n cinematogr?fica.
Lo que en el papel era una parodia de los poetas victorianos Robert Browning, Christina Rossetti y Emily Dickinson matizada con una ambiciosa intriga de suspenso ambientada en el mundillo acad?mico actual, en pantalla es, b?sicamente, un historia rom?ntica old fashioned en la que el realizador vuelve a demostrar su talento para la escritura de di?logos y el trabajo de sus actores (LaBute es tambi?n un s?lido director teatral).
"Posesi?n", elogiada por la cr?tica norteamericana y destruida brutalmente por la inglesa, es una pel?cula que -en su estructura temporal y en varias de sus aproximaciones tem?ticas- se anticipa a la sobrevalorada "Las horas", aunque el espectador la podr? visualizar mejor como una cruza entre "La amante del teniente franc?s" y cierta ambici?n est?tica que remite al d?o Ismail Merchant-James Ivory.
La pel?cula narra de manera paralela (pero exquisitamente interconectada) una historia del presente con otra del siglo XIX.Un graduado norteamericano llamado Roland Michell (Aaron Eckhart, actor-fetiche de LaBute) y la joven profesora brit?nica Maud Bailey (Gwyneth Paltrow) vencen las resistencias iniciales y se unen para seguir las pistas de dos poetas victorianos: ?l es un experto en Randolph Ash, un celebrado autor que en apariencia vivi? felizmente casado, y ella, una eminencia en Christabel LaMotte, escritora homosexual y feminista.Sin embargo, la aparici?n de unas cartas de amor parecer?a demostrar que entre ellos hubo bastante m?s que una simple admiraci?n art?stica.
LaBute va construyendo la compleja relaci?n (dominada por la atracci?n, pero tambi?n por el miedo, los prejuicios y los traumas que ambos acarrean) entre Roland y Maud, mientras ellos van desentra?ando la fascinante historia oculta de Ash y LaMotte (interpretados en la ficci?n hist?rica por Jeremy Northam y Jennifer Ehle).
En cambio, lo que nunca termina de funcionar en "Posesi?n" es una tercera subtrama, que se ubica dentro de ese subg?nero generalmente tan apasionante como el de las novelas detectivescas sobre el mundo literario, que aqu? enfrenta a dos bandos en pugna por los manuscritos de la ?poca victoriana, pero sin alcanzar un m?nimo de suspenso y credibilidad.
Embriagados de amor
Esa y otras fallas de "Posesi?n" la convierten en una pel?cula irregular, por momentos fallida, pero no alcanzan a herir el inter?s que despierta todo el talento y la inteligencia de un autor como LaBute.
No es f?cil encontrar en el cine contempor?neo un guionista y director capaz de darle a la palabra el valor, la belleza y el sentido que alcanzan en sus pel?culas (y especialmente en ?sta). Es como si sus h?roes rom?nticos (los victorianos y los actuales) se amaran tanto o m?s a trav?s de la palabra que en lo f?sico, y este esfuerzo de oratoria por momentos ?pica alcanza un vuelo capaz de subyugar al espectador.
Resultar?a est?ril plantear aqu? la discusi?n que tanto gusta a los acad?micos literarios respecto de si la transposici?n (y la condensaci?n) que propone LaBute acerca de la ambiciosa novela de una escritora tan cotizada es "fiel" o "respetuosa".
Lo importante es preguntarse si, como tambi?n ocurri? en el caso de Philip Haas cuando film? otro libro de Byatt ("Angeles e insectos"), la pel?cula funciona en t?rminos de solvencia dram?tica y de narraci?n cinematogr?fica. Sin llegar a ser una pel?cula completamente lograda, "Posesi?n" tiene suficientes m?ritos como para que la respuesta resulte afirmativa.
Por Diego Battle.
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Posesi?n Enviado por kc el 2005-02-02 13:29:51 Tu marcador:   
Hay quienes creen que el pasado es algo est?tico, un texto aceptado que ya est? definitivamente escrito. ?stos, entonces, entienden la investigaci?n hist?rica como una simple recolec-ci?n de datos que tiene por objeto reforzar dicho texto. "Posesi?n", de Neil LaBute, es un film que parece desarrollarse en torno a una manera diferente de pensar el problema. A partir de un gui?n intrigante que salta, una y otra vez, entre el siglo XIX y nuestro tiempo, dos historias de amor se entrelazan suges-tivamente. La del pasado es secreta y conflictiva, la del presente es casual y no buscada. As?, pasado y presente, desafiando al ?texto aceptado?, se influyen y reconstruyen el uno al otro.
Por supuesto, esta manera de pensar la relaci?n entre pasado y presente no es un invento de la pel?cula en cuesti?n (ni mucho me-nos). Tampoco se puede decir que dicha pel?cula la trabaje en un alto nivel de complejidad. Sin embargo, gracias a un juego cuasi polic?aco que hurga en los puntos oscuros de la Historia (como discurso cient?fico), estableciendo y generando relaciones all? don-de parec?a no poder haberlas, el relato audiovisual se torna entrete-nido y supera la mera instancia de ?romanticismo cinemato-gr?fico? repetido hasta el hartazgo por infinidad de produc-ciones.
Roland Michell (Aaron Eckhart), es-tudiante norteamericano, goza de una beca en Londres. Trabaja, con la m?ni-ma jerarqu?a, en el grupo que se ocu-pa de la vida del poeta Randolph Ash (Jeremy Northam). En una de sus visitas a la Biblioteca, Roland descu-bre, mezclada entre las hojas de un antiguo libro, una inconclusa carta de amor aparentemente escrita por Ash. Este hecho podr?a no haber revestido gran inter?s para ?l, sin em-bargo, su asombro se produce cuando percibe que la destinataria de esa carta no es la esposa del artista. Para el ?texto aceptado? hist?ricamente, nunca hubo otra mujer, en la vida de ?ste, m?s que su esposa. Por supuesto, Roland no puede contarle este descubri-miento a mucha gente, no obstante, aquellos a quienes se lo cuen-ta no le dan demasiada importancia. All? comienza, entonces, su propia y clandestina investigaci?n (plagada de simp?ticos robos de documentaci?n) que tiene por objeto indagar en la identidad de esta misteriosa mujer y en la posible relaci?n que ella tendr?a con el c?lebre Randolph Ash.
En s? mismo, el proceso de esta investigaci?n tal vez podr?a ser suficiente para sostener un gui?n sin excesivas pretensiones. Sin embargo, el punto m?s interesante del film (aunque tampoco nece-sariamente in?dito) radica en c?mo dicha investigaci?n influye en el propio Roland. Para llevar a cabo su cometido, ?l se contacta con Maud Bailey (Gwyneth Paltrow), descendiente de Christabel La-Motte (Jennifer Ehle) y experta en la vida de ?sta. Comienzan a aparecer indicios de que esta poetisa, aparentemente lesbiana y sin pareja masculina conocida, podr?a ser la destinataria de la carta escrita por Ash. As?, no s?lo se va armando muy progresivamente la relaci?n entre los escritores (por medio de escenas que se al-ternan permanentemente con el presente y acompa?an los hallaz-gos), sino que tambi?n, muy progresivamente, se va armando la re-laci?n entre los dos furtivos investigadores.
Ahora, si el proceso es atractivo y hasta cierto punto v?lido, es porque la alternancia no se da arbitrariamente. Pareciera que las particularidades y los acontecimientos que van haciendo posible una de las relaciones, necesi-tan indefectiblemente de las particula-ridades y los acontecimientos que van haciendo posible a la otra, y vicever-sa. Dicho en otros t?rminos, y para ejemplificar, la met?fora ser?a: si Roland y Maud no hubieran inves-tigado a Ash y a La Motte, estos escritores nunca se hubieran ena-morado; pero, por otro lado, de no ser por la relaci?n entre Ash y La Motte, Roland y Maud tampoco podr?an enamorarse.
Lamentablemente, esta jugosa inquietud de seguro m?s digna de un J. L. Borges que de un LaBute, no da la sensaci?n de llegar, en "Posesi?n", a explotar muchas de sus grandes potencialidades. Quiz? por las pobres actuaciones, quiz? por los no evitados mo-mentos de sentimentalismo o banalidad, quiz? porque son pocas las escenas en donde se carga de significaci?n al lenguaje f?lmico (s?lo alg?n que otro intento como usar los mismos decorados en ambas temporalidades). Por lo dem?s, la pel?cula seduce y no me-rece que se le imputen mayores defectos.
Por Mariano Malanga.
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