Antes de hablar de esta pel?cula, dos reflexiones. Una tiene que ver con el paso del tiempo. Quiz? la ?nica ventaja (o la mayor) que tiene el paso del tiempo, es la de permitirnos comprobar que aquellas cosas que parec?an important?simas, aquellos problemas que parec?an irresolubles, resultan muy relativos cuando poco a poco se colocan en su aut?ntico sitio. La segunda reflexi?n es de car?cter hist?rico. De forma un tanto reduccionista se acepta la idea de que las invasiones b?rbaras acabaron con el Imperio Romano de una forma fulminante, cuando en realidad, a lo largo de m?s de dos siglos una civilizaci?n, fue dando paso a otra, un mundo desapareci? para alumbrar otro que nac?a en su propio seno.
?C?mo se aplican estas dos reflexiones a esta pel?cula? La primera al constatar que nos encontramos ante el mismo grupo de amigos que en 1986 se reuni? en una casa de campo para hablar del declive del Imperio Americano. 17 a?os m?s tarde, el mismo grupo se vuelve a encontrar en torno a uno de ellos, R?my, enfermo y a punto de morir, dispuestos a superar peque?os rencores y rencillas.
La segunda ?que da t?tulo al film- se aplica al comprobar c?mo un mundo, el de R?my y sus amigos, desaparece bajo la nueva invasi?n b?rbara de las convenciones, el dinero y la globalizaci?n. Pero, igual que los b?rbaros no acabaron con Roma, tampoco el hijo de R?my, con su poder y su dinero, significa el final de esa civilizaci?n, sino otra forma de entenderla y usarla. Sin olvidarnos de Nathalie, quien, como los monjes en sus retiros monacales, se convierte en la heredera de la cultura que simbolizan los libros de R?my. Hay otra lectura m?s pol?tica de este film realizado despu?s del 11 de septiembre del 2001, considerado como el principio de la ca?da del Imperio Americano. Pero, siendo, como es, una lectura quiz? prioritaria para su realizador, a m? me gusta m?s la lecci?n m?s privada: la que se saca de comprobar la aplicaci?n de mis dos reflexiones del principio.
Para amantes de films inteligentes.
Lo mejor: la libertad de sus personajes.
Lo peor: que esta libertad asuste demasiado a los nuevos b?rbaros.
Fotogramas
Por Nuria Vidal