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Las horas
Era el 2002 cuando se estreno esta pelicula, y no fue hasta tres a?os m?s tarde, que casi contra voluntad la alquil? en el videoclub.
"Las Horas" es una cinta de sentimientos contenidos, tanto las protagonistas, como aquellos que la ven. Y es que la pelicula es rodada con fluidez y con regusto agradable de ver.
El drama esta servido, y la manera en que se cruzan las tres partes de la pelicula, junto a los dialogos te hacen pegar en tu sofa, a?n sabiendas que la lagrima f?cil puede caer en cualquier momento.
Cuando todo se acaba, cuando apagas el reproductor, te quedas con la sensaci?n algo angustiado y tipica de estas peliculas, junto al reconfortante privilegio, de ver a una Nicole Kidman que reclamaba su lugar en el panorama calitativo, en vez del "floril".
No apta para tardes lluviosas y domingos agobiantes.
Añadido: February 21st 2005 Escrito por: kc Resultado:     Enlace Relacionado: Website Nicole Kidman Lecturas: 165 Idioma:
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Las horas Enviado por kc el 2005-02-22 00:00:52 Tu marcador:     
Es curioso c?mo ha tenido que ser en su viaje a Hollywood para hacer una pel?cula de gran estudio, con actores de peso y presupuesto considerable, cuando Stephen Daldry ha optado por la contenci?n, la congelada intelec-tualidad y se ha deshecho de la sensibler?a con que espolvore? su anterior pe-l?cula, ?Billy Elliot?. En su nuevo y radicalmente maduro proyecto, ?Las horas?, Daldry se atreve con la adaptaci?n de la novela hom?nima de Michael Cunnin-gham, un paralelismo triple que entronca las vidas de Virginia Woolf y dos mujeres influenciadas de una manera m?s o menos directa por su obra.
El resultado se presenta en Berl?n y consigue llenar las amplias expectativas que lucen un re-parto de grandes damas de la pantalla, las bue-nas cr?ticas cosechadas en Estados Unidos y la cantidad de premios que ha venido acumulando con vistas a triunfar en la noche de los Oscar. Pe-ro, al contrario de lo que a priori pueda parecer, no es ?Las horas? la arquet?pica producci?n enfo-cada desde un principio a calar en el sentimiento y en los acad?micos, sino m?s bien al contrario. En una trama que aborda con ambici?n los grandes temas del arte, que refleja con m?ltiple mirada la frustraci?n y que capta procesos doloro-sos como el SIDA o la esquizofrenia, la crisis de autoestima, la soledad y el suicidio, la as?ptica e inteligente c?mara que vertebra los fotogramas de ?Las horas? escapa gloriosa al melodrama, se establece fr?a (quiz? demasiado) y firme ante la naturalizaci?n de la tragedia y renuncia a cierta contundencia para mostrar los tr?gicos mundos interiores de varios personajes como un pro-ceso l?gico y comprensible, sin ademanes ni densidades petulantes.
En su quir?rjica disecci?n del alma humana ?m?s concretamente femenina?, ?Las horas? nos presenta con pausado dinamismo las li-mitaciones del hombre como animal social. En el caso de Virginia Woolf, como en el de Laura Brown o Clarissa Vaughan, la constante es la de-solaci?n al margen de sus problemas externos o f?sicos. Es as? como el gui?n de David Hare se despega de cualquier aliento tr?gico, para entrar en lo mundano de una dolencia superviviente al tiempo y al espacio, como un defecto de fabricaci?n humana del que, una vez consciente, nos retorcer? de dolor. Es la radiograf?a de la m?s punzante consecuencia del v?nculo social y amoroso, el compromiso que nos exige el importante papel que desempe?a-mos en la felicidad de los seres que nos rodean y que nos aman. ?Las horas? habla de observarnos a nosotros mismos, propone un ejercicio de introspecci?n y abstracci?n para tratar de escubri?ar cu?l es nuestra meta en la vida, c?mo podemos alcanzar una felicidad aut?nticamente nuestra y, en sus ejercicios de verdadero equilibrio para transcurrir con paz, la pel?cula resulta precisa, perfecta si no fuera porque encuentra en ?nico defecto al pecar de prudente en su acer-camiento a la emoci?n.
La grandeza de ?Las horas? se alimenta tambi?n de la composici?n mimada, hereda-da de la literatura, de cada personaje, por peque?o que ?ste sea. La gama de miserias y tesoros humanos que desfilan por la panta-lla convierten la pel?cula en un poderoso es-tudio de nuestra naturaleza, en un recorrido coral por los rincones del alma. Las pincela-das maestras que se dan de cada personaje nos lo sit?an enseguida con un pasado y un presente omitidos pero palpables y las magn?fica interpretaciones ayudan a que el susurrado mensaje de ?Las horas? llegue con silenciosa nitidez: Nicole Kidman plasma con majestuosa senci-llez la consciencia de su autodestrucci?n, Julianne Moore est? espl?ndida como mujer frustrada sin un gran motivo al que achacarlo, mientras que Ed Ha-rris ofrece una interpretaci?n desnuda en su desesperaci?n. Son los m?s des-tacables de un reparto en el que tambi?n est?n la met?dica Meryl Streep, una breve pero intensa Toni Collette, la siempre estupenda Miranda Richardson, Clarie Danes, Jeff Daniels o John C. Reilly.
En definitiva, ?Las horas? es una de las pel?culas m?s ricas, sutiles y com-plejas de cuantas se han paseado por las pantallas en el ?ltimo a?o y una verdadera rareza por la neutralidad de su enfoque. Exigente con el especta-dor y discreta en su gravedad, es un filme para analizar y descubrir en sus plie-gues su certera genialidad.
por Mateo Sancho Cardiel
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Las horas Enviado por kc el 2005-02-21 23:59:44 Tu marcador:    
No son muchas las ocasiones en las que el es-pectador se encuentra con una obra en la que la presencia femenina sea la predominante. De he-cho, son considerables las voces que han protes-tado por la escasez de papeles de relieve para las mujeres en las producciones hollywoodienses de hoy en d?a, casi siempre relegadas a un segundo plano a causa del poder?o de los roles masculi-nos. En "Las Horas" ocurre exactamente lo con-trario: si bien los actores se ponen en la piel de personajes muy interesantes (caso de Ed Harris, que est? estupendo), son ellas las que en realidad dan sentido a la cinta. Es tan elevado el talento del reparto femenino de la pel?cula, que resulta dif?cil escoger una actriz que destaque sobre las otras. Todas in-terpretan a mujeres que, a pesar de las diferencias de car?cter que las sepa-ran, comparten una vida de inquietudes y asperezas.
Virginia Woolf (Nicole Kidman) es una escritora atormentada que ha inten-tado suicidarse en dos ocasiones. Laura Brown (Julianne Moore) es una ama de casa que por fin se percata de que vive en una inexistente quimera (atenci?n a la escena en la que se encuentra con Kitty; ?sta le cuenta sus problemas en la intimidad de su hogar, pero en cuanto sale a la calle tambi?n muestra una falsa sonrisa en su rostro, ocultando a todos las dudas y el vac?o que la consu-men por dentro). Finalmente, Clarissa (Meryl Streep) es una editora que supe-dita su existencia a los cuidados que le da a Richard, su ex amante, que se muere a causa del SIDA.
Lo original de "Las Horas" (adaptaci?n de la novela de Michael Cunningham ?de ah? los rela-midos di?logos que brotan de la boca de los int?r-pretes?), es que todos estos retazos de vida apa-recen interconectados entre s?. A trav?s de un trabajado gui?n, las historias fluyen de forma natural en la pantalla, enlazando situaciones y personajes y envolviendo al espectador con su tristeza (de ah? que no recomiende el visiona-do del filme a aquellas personas especialmente depresivas). Aunque existe cierta posibilidad de esperanza (las protagonistas tienen la opci?n de elegir lo que hacer con sus vidas y rectificar el rumbo de las mismas), siempre quedar? en ellas ese amargo poso de negrura, esa incapacidad de dar satisfacci?n a sus anhelos o de saber transmit?rselo a los dem?s. No es, pues, una obra complaciente, sino una historia que habla de la insatisfacci?n y de lo dif?cil que resulta combatirla.
Pero adem?s, "Las Horas" es tambi?n un espl?ndido estudio sobre el influjo de una creaci?n art?stica, no ya en su propio autor (es el caso de Virginia Woolf, que vive su universo y el de sus personajes, confundi?ndolos a veces), sino tambi?n, y centr?ndonos en el ?mbito literario, en sus lectores. El despertar de Laura, por ejemplo, se produce mientras lee "La Se?ora Dallo-way", el libro que precisamente escribe Woolf en aquellos fragmentos protago-nizados por ella.
La pel?cula se beneficia de una admirable di-recci?n de actores (el eterno rostro afligido de Woolf; Laura dejando a su hijo en casa de una amiga; Clarissa destrozada mientras conversa con Louis), siendo igual de s?lida la realizaci?n t?cnica, existiendo gracias a ella escenas tan conseguidas como aqu?lla en la que la posible muerte de Laura se visualiza con unas aguas que se la tragan mientras duerme en su habitaci?n. Finalmente, Philip Glass, autor de la banda sonora, es un m?sico que no se dedica exclusivamente al cine, y ello es algo que se percibe en su compo-sici?n. Ya en los t?tulos de cr?dito iniciales y en algunas escenas puntuales del filme (Laura y su hijo preparando una tarta para celebrar el cumplea?os de Dan), sus notas se tornan exageradas con respecto a las im?genes que nos brinda Stephen Daldry. Por contra, aporta instantes m?s comedidos en otros fragmentos de la cinta, resultando esta sutileza bastante m?s inteligente que las entrometidas piezas a las que hace un momento me refer?a.
por Joaqu?n R. Fern?ndez
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Las horas Enviado por kc el 2005-02-21 23:58:27 Tu marcador:    
Tras "Billy Elliot", Daldry vuelve a ofrecernos una historia que mezcla poes?a y drama a partes iguales, y que viene cargada de una fuerte dosis existencialista, adem?s de refle-jar su propio mundo. Con admirable dominio t?cnico, nos presenta a tres mujeres de distintas ?pocas, pero marcadas por el mismo sino, hasta el punto de que podr?a decirse que son la misma vida, la de la protagonista de la novela "Mrs. Da-lloway", de Virginia Woolf. Esta obra parece ir se?alando irremediablemente los derroteros de esas mujeres que tienen que optar en la encrucijada de la vida y de la muerte: la escitora Virginia Woolf (Ni-cole Kidman) decide inmolarse para salvar a su protagonista; Laura (Julianne Moore), una abnegada madre de los a?os 50, encuentra en su lectura las pau-tas para elegir el destino de su vida; y Clarissa (Meryl Streep), una mujer inde-pendiente de los albores del nuevo milenio, trata de ocultar sus emociones y su alma atormentada por un amor imposible hacia su amigo enfermo de SIDA. Son tres historias engarzadas por un beso, un hijo y una muerte que planea de principio a fin. Por un lado, la novela parece reflejar sus vidas vac?as e inmersas en una constante depresi?n, y por otra viene a influir en ellas empuj?ndolas hacia una salida ante tanta oscuridad.
Las magn?ficas interpretaciones del tr?o femenino ?incluyendo a una Nicole Kidman emocionalmente implicada y desconocida por maquilla-je y pr?tesis nasal? hacen cre?ble este drama nihilista, con gestos y reacciones que traslucen el infierno en que viven, aunque quiz? permanezcan excesivamente fr?as y distantes respecto al espectador. Igualmente loable es el cuidado gui?n, adaptaci?n de la novela de Michael Cunningham ?premio Pu-litzer?, o el montaje con unos encadenados apenas perceptibles que nos tras-ladan de una ?poca a otra y que no dan la impresi?n de cortes secos ni trau-m?ticos en la historia sino todo lo contrario: consiguen la sensaci?n pretendida de asistir a la agon?a de una misma vida, como si de una constante universal se tratara. La m?sica de Philip Glass contribuye a crear esa atm?sfera y a suscitar la vaciedad de las propias vidas mostradas.
Desde el punto de vista psicol?gico, la pel?cula refleja agudamente la complejidad del mundo fe-menino, y tambi?n los laberintos vividos espec?fi-camente por unos personajes hipersensibles que no encuentran seguridad en nada de lo que ha-cen, que necesitan huir continuamente de s? mis-mos, y que encuentran salida a sus sentimientos en la literatura, en las flores, o en una afectividad un tanto epid?rmica y pasajera. De hecho, una de ellas manifiesta al final del film c?mo viv?a en la muerte y un d?a decidi? salir a la vida. Las maneras que nos proponen de realizar esa transici?n no son muy alentadoras ni atrayentes: suicidio y abandono de la familia se ofrecen como ?nicas v?as para abandonar un sufrimiento y un no encontrar su sitio en el mundo, con lo que el pesimismo existencialista sale a flote en su m?s pura esencia.
El director ha manifestado que el tema de la pel?cula "no es la depresi?n fe-menina ni la ambig?edad sexual, sino los altos costes a pagar por los cambios que son necesarios que uno mismo efect?e por y para la libertad de los de-m?s". Por eso pone en boca de sus personajes comentarios como que ?hay que mirar la vida y afrontarla?, ?no disimular el vac?o de un vida organizando fiestas?, o ?alguien tiene que morir para que los dem?s aprecien el tesoro de la vida?, a la vez que acusa a una sociedad altamente restrictiva que les empuja al desequilibrio ps?quico o al suicidio. Estamos de nuevo ante una visi?n som-br?a y pobre del propio individuo, que adolece de mecanismos interio-res para superar unos obst?culos que se le presentan como insalvables.
La implicaci?n de Daldry en este proyecto ha sido total desde sus a?os de estudiante cuando se sumergi? en la figura de Virginia Woolf, hasta el punto de haber rodado la pel?cula en su propia mansi?n campestre y en su piso de Nueva York. Tambi?n se aprovecha la pel?cula de la identifica-ci?n de Nicole Kidman con un personaje que le ayud? a superar sus horas bajas en un terreno m?s personal, seg?n sus propias declaraciones. A fin de cuentas, una vez m?s el cine parece presentarse como prolongaci?n del propio universo personal ?de la misma manera que lo es la novela "Mrs. Dalloway" de la vida de Woolf? y las fronteras entre la realidad y la ficci?n pa-recen confundirse.
Hasta el momento, la pel?cula ha cosechado abundantes premios, a la espera de varios Oscar para los que est? nominada. Sin duda los merece porque m?-sica, gui?n o interpretaci?n est?n resueltos con inteligencia y sensibilidad. Dis-frutar?n todos aquellos que gusten del buen cine, que valoren la cali-dad interpretativa de los actores ?quiz? lo mejor de la pel?cula? y que quieran adentrarse en unos duros dramas interiores que, por otra parte, no dejan buen sabor de boca.
por Julio Rodr?guez Chico
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Las horas Enviado por kc el 2005-02-21 23:57:22 Tu marcador:    
Segundo largometraje del brit?nico Stephen Daldry despu?s de su celebrado debut con "Billy Elliot", "Las Horas" recupera el esp?ritu magn?tico, atemporal e introspectivo de un cl?sico de la literatura, "La Se?ora Dalloway" de Virginia Woolf. Y lo hace a trav?s de tres mujeres de distintas ?pocas que tienen en este libro un nexo com?n. La primera, la propia escritora (Nicole Kidman), mientras empieza a concebir su obra y lucha contra las torturas de la depre-si?n; la segunda, Laura Brown (Julianne Moore), un ama de casa que en los a?os 50 queda enganchada por la lectura de la novela, que ejercer? como cata-lizador de un cambio en su vida; la tercera, Clarissa Vaughan (Meryl Streep), una madura editora del Nueva York de nuestros d?as, apodada ''Mrs. Dalloway'' por un antiguo amante (Ed Harris), un poeta moribundo de SIDA al que cuida, reviviendo as? aquel personaje en la actualidad. De esta manera, autora, lecto-ra y personaje, las tres facetas de la creaci?n literaria, se ven relaciona-das en el tiempo y en el espacio, a lo largo de un ?nico d?a, gracias a una estructura en paralelo, conducida con elegancia y desenvoltura, y arropada por un cuidadoso dise?o de producci?n.
Al igual que aquella ficticia Se?ora Dalloway, las tres mujeres despiertan una ma?ana, desayunan, compran (o reciben) un ramo de flores, y preparan una fiesta. Las tres tendr?n un acercamiento ho-mosexual. Las tres se ver?n relacionadas con un suicidio. Las tres se sentir?n confusas, insatis-fechas e incomprendidas. Y cada una de ellas, a su manera, huir?... o ser? abandonada. Pero lo m?s importante de todo, aquello que dota de sig-nificado al t?tulo del film, es que las tres, con el inicio de esta nueva jornada laboral, deber?n enfrentarse a todas Las Horas que les quedan por delante. Y son esas Horas ?con may?sculas? llenas de des-concierto, de angustia, de vac?o, de frustraci?n o de dolor, un homenaje a la voz femenina, a ese llamado sexo d?bil que ayer, hoy y ma?ana ?no importa d?nde ni cu?ndo, en realidad? mantiene d?a a d?a una bata-lla ?no oficial ni reconocida? con lo cotidiano, peque?as haza?as, decisio-nes y responsabilidades impuestas por el papel que les ha tocado representar, sinti?ndose obligadas a rayar la perfecci?n en su desempe?o, supeditando sus vidas a las de los seres queridos, y viendo c?mo, al final, el enorme esfuerzo que representa mantenerse al pie del ca??n no encuentra recompensa ni en-tendimiento. Nimiedades como una simple tarta de cumplea?os, la elecci?n de unas rosas o confeccionar un men? para las criadas pueden ser una peque?a muestra de una situaci?n pero tambi?n un detonante.
La pel?cula se convierte as? en una delicada y rica exploraci?n que se adentra en la laber?ntica alma femenina, que trata de sacar a la luz el polvo que se ha aposentado en sus rincones, los hierros que las contraen, las heridas que su-puran en silencio, los cors?s que deben ocupar; un sensible intento de recoger y encontrar belleza en esa armon?a ca?tica compuesta de chirridos y gemidos que emanan de unas cuerdas mal afinadas que, por unos motivos u otros, no se sienten capaces de seguir tocando en la orquesta de la vida."Las Horas" es tambi?n un grito de socorro, como ese grito de socorro que brotaba de Virginia Woolf en "La Se?ora Dalloway". Pero a pesar de ser un film aparentemen-te pesimista, no se trata de una negaci?n a la vida. La asunci?n de la muerte por voluntad propia o los flirteos con ?sta, no deben entenderse como una claudicaci?n, sino como una oportunidad de transformaci?n, una aceptaci?n del mundo y de la existencia con todo ?lo bueno y lo malo? que conlleva.
Pero no todo son halagos por mi parte, tambi?n hay decepci?n. Salvo por algunos detalles que se pasa por alto, el gui?n de David Hare adapta con bastante acierto y fidelidad las p?ginas del libro de Cunningham, ganador del Premio Pulitzer en 1999. Sin necesidad de caer en el flashback ni hacer uso de la voz en off, con-sigue hasta cierto punto ?y remarco: hasta cierto punto? transmitir el hilo de pensamientos internos de sus protagonistas, algo b?sico para llegar a entender qu? mueve cada una de sus acciones. No obstante ?y aqu? viene el gran "pero" del film?, el principal problema de esta historia reside en su valor explicativo, algo que en su momento ya le achaqu? a la novela original, aunque en menor medida, porque el lenguaje literario siempre hace mucho m?s factible llevar a cabo introspecciones que el f?lmico. "Las Horas" requiere a menudo, por parte del espectador, unos niveles de empat?a excepcionales hacia sus personajes, aun m?s para aquel que no haya tenido la oportunidad de leer la obra de Cunningham, y sobre todo en el caso del p?blico mas-culino. No es por falta de inteligencia o sensibilidad, sino por la forma en que los distintos hechos son expuestos, sin que haya un excesivo desarrollo, en el plano interior, de las dimensiones dram?ticas de estas mujeres. Por citar s?lo algunos ejemplos, no queda del todo reflejado el enorme tormento que supone para Laura Brown consumar ese pastel perfecto para su marido, ni c?mo se siente de desprotegida y torpe en relaci?n con su hijo, ni el porqu? de ese beso a su vecina Kitty (Toni Collette) ?una mujer a la que admira y rechaza a par-tes iguales, y que se derrumba un instante en su cocina?. Tampoco se llega a perfilar apenas el pasado que uni? a Clarissa Vaughan con Richard y Louis (Jeff Daniels), ni el hecho de que esta mujer, este eterno personaje ?es "la Se?ora Dalloway" para su amigo, y fue una ficci?n en la ?nica novela que ?ste escribi?? s?lo se haya considerado alguien valioso mientras su vida quedaba plasmada en un libro. Ni el pavor que representa para Virginia Woolf enfrentarse al servicio... Por suerte, estas notables insuficiencias son salvadas gracias al enorme despliegue del reparto, pero no evitan que la experiencia devenga, en parte, una desilusi?n, ya que no se queda en la superficie, va m?s all?, pero tampoco se llega a tocar fondo. Las im?genes, en muchas ocasio-nes, hablan por s? solas y substituyen al lenguaje, pero no siempre y no lo bastante.
Como dec?a, el nivel interpretativo es alt?si-mo. Su tr?o protagonista ?que ya ha recogido varias menciones y reconocimientos, tanto por separado como conjuntamente? no s?lo constituye un aliciente importante para ver la pel?cula, sino que la fundamenta. Tampoco se queda corto Ed Harris. Pero si me viera obligada a destacar alguna por encima del resto ?cosa harto dif?cil?, ser?a la fabulosa caracterizaci?n de Nicole Kidman, quien, m?s all? de la lograda m?scara de maquillaje que exhibe para acercarla f?sicamente a Virginia Woolf, compone su personaje a partir de detalles llevados con tanta sutileza como efectividad: la modulaci?n y profundidad de su voz, los movimientos de su cuerpo o la intensi-dad de una mirada febril y desesperada, a ratos hastiada, hacen que cueste trabajo reconocerla bajo la piel de la escritora.
Con todas sus virtudes ?mayor?a? y defectos ?minor?a pero muy activa?, la conjunci?n final es notable, puede que enga?osamente excelente, pero en reali-dad todav?a le falta un tramo para cerrarse como un trabajo inmejorable. La en-comiable direcci?n de Daldry, el estudiado montaje a cargo de Peter Boyle y la estupenda recreaci?n de las distintas ?pocas contribuyen a acabar de empaquetar un producto de gran calidad, virtuoso en estruc-tura, minucioso en sus detalles, y de gran calibre humano. Pero ni Mi-chael Cunningham, ni David Hare, ni Stephen Daldry son mujeres, ni es-ta pel?cula es un libro abierto.
por T?nia Pallej
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Las horas Enviado por kc el 2005-02-21 23:56:22 Tu marcador:     
Cuesta entender c?mo un monumento cinema-togr?fico como ?ste no gan? el Oso de Oro a la mejor pel?cula del pasado Festival de Berl?n, a pe-sar de ser la favorita de cr?tica y p?blico (aunque s? que se llev? un premio de interpretaci?n feme-nina compartido por sus tres actrices principales). La decisi?n de premiar, en cambio, un buen tra-bajo pero art?sticamente muy inferior a ?ste, como era ?In this world? de Michael Winterbottom, hay que entenderla por motivos de conveniencia pol?tica y social sobre lo que aquel film cuenta, a pesar de que esta obra maestra de Stephen Daldry cuente algo de la misma importancia y de una manera m?s inigualable e incontestable. El poder?o que despliega aqu? Daldry como narrador le lleva muy lejos de cualquier experiencia anterior (fue el director de ?Billy Elliot?), y no s?lo le grad?a como cineasta de altura, sino que lo coloca en una cima a la que habr? de mirarse en sus trabajos posteriores, porque cuando uno ha alcanzado tal grado de per-fecci?n, todo lo que venga despu?s se ha de medir por ese rasero.
Tan s?lo es necesario esperar al primer fotograma, al mismo comienzo de ?Las horas?, para empezar a disfrutar de la maquinaria de un producto engrasa-do primorosamente en todas sus partes, pero que adem?s no es s?lo un conjunto de elementos magn?ficos pero sin alma, sino que tiene esta alma y adem?s de qu? manera. Dif?cil ser? que en este a?o aparezca un trabajo con mayor poder melodram?tico y mayor complejidad en lo que cuenta y en c?mo lo cuenta (lo que trae ecos de lo sucedido en el 2002 con otro gran melodrama como era ?Iris?). No es un film f?cil para el espectador, que se ve obligado a escarbar en s? mismo para comprender a unos personajes y sus decisiones dentro de una historia en la que no hay buenos ni malos, sino s?lo la vida que a cada uno le toca vivir, las decisiones que toma para vivirla por uno mismo, no para los dem?s, y la capacidad que tiene cada uno de enfrentarse a las consecuencias de estos actos.
Es una historia de amor contada en tres actos que abarcan todo un siglo de vida para las muje-res (tambi?n para los hombres); millones de per-sonas liber?ndose y tomando decisiones funda-mentales para ellas mismas en momentos y luga-res diferentes. Todo ello engarzado por un gui?n soberbio de David Hare a partir de una riqu?sima novela de Michael Cunningham (a su vez un canto de amor a Virginia Woolf y su obra ?Mrs. Dalloway?) y que muchos hab?an proclamado anti-cinematogr?fica e inadaptable (lo mismo que dec?an de ?El ladr?n de orqu?-deas?), y que aqu? cobra vida por s? misma con una facilidad y majestuosidad demoledora; haciendo uso de los silencios, las miradas, las vidas que bullen dentro de los ojos de cada actor de este descomunal reparto (todos soberbios del primero al ?ltimo) y el poder po?tico de una m?sica tan grande (un Oscar ya para Philip Glass), que logra transportar al film a otra dimensi?n sensorial, acerc?ndolo de manera conmovedora a los postulados primigenios del lenguaje audiovisual que siempre han debido ser la base de este arte cinematogr?fico. Todo sin olvidarse de la palabra, pocas veces utilizada de manera tan precisa, hermosa y simb?lica, conteniendo mil mundos en cada frase (explicitado tan-tas veces durante toda la pel?cula, pero especialmente en sus ?ltimas l?neas) y cuidando como oro cada momento, cada vuelta de tuerca de este mecanismo de relojer?a que monta Daldry para desarmar cualquier prejuicio en el espec-tador.
Tan llena de momentos inolvidables y entregando a cada una de sus tres ac-trices principales alguna secuencia-regalo en la que puedan dar lo mejor de s? mismas (la de la estaci?n de tren de Nicole Kidman, el encuentro con la veci-na de Julianne Moore o los conmovedores ?tete a tete? de Meryl Streep con un impagable Ed Harris), ?Las horas? exige m?s de un visionado para zambu-llirse plenamente en sus muchas riquezas, en sus m?ltiples ense?anzas, en su enorme canto al amor (perdido, presente y futuro) y a la importancia m?xima del individuo. ?Always, the hours?.
por Diego V?zquez
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Las horas Enviado por kc el 2005-02-21 23:55:01 Tu marcador:    
Tras m?ltiples retrasos en su gestaci?n, solo acordes con la ambici?n del proyecto, el cine ha conseguido reflejar el ambicioso juego de espejos que Michael Cunningham propone en la novela Las horas. En ella, tres mujeres pertenecientes a otros tantos momentos hist?ricos se enfrentan a situaciones similares a partir de un singular ovillo que parte de una creaci?n literaria cuyo esp?ritu se propaga a lo largo del tiempo con Virginia Woolf como hilo conductor. La se?ora Dalloway que la escritora pare con dolor pasa por las manos de una ama de casa de los a?os 50 para que, a su vez, este personaje literario sirva como modelo a una intelectual de Manhattan que, en ?poca actual, prepara un homenaje a un poeta que agoniza por el sida. Nicole Kidman encarna a una depresiva Virginia Woolf; Julianne Moore compone una de sus m?scaras que hielan la sangre y Meryl Streep sale bien parada del duelo con Ed Harris para cerrar as? un c?rculo tan dram?ticamente brillante que hace olvidar su premeditada artificiosidad. Las horas proporciona a Daldry la mayor?a de edad cinematogr?fica. La complicidad del dramaturgo David Hare como responsable de la adaptaci?n de la novela es fundamental para la pel?cula, pero la direcci?n de los actores resulta no menos notable. Solistas en una orquesta que aprovecha su talento individual en beneficio del conjunto, las tres protagonistas dan lo mejor de s? mismas en un film que huele a Oscar.
Para lectores de Virginia Woolf y amantes de los melodramas cl?sicos.
Lo mejor: Ed Harris, incluso por encima de las tres protagonistas.
Lo peor: la partitura de Philip Glass.
Por Esteve Riambau
Fotogramas
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