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El secreto de Vera Drake
Mike Leigh sigue yendo a lo suyo. Alejado del estilo de cine social m?s evidente, el representado por Ken Loach o ?xitos puntuales como The full monty, contin?a haciendo melodramas austeros, soberbios, equilibrados, en los que palpa la realidad de la Inglaterra contempor?nea.
En su ?ltima pel?cula viaja un poco m?s atr?s en el tiempo, hasta 1950, y a diferencia de Naked/Indefenso, Secretos y mentiras o Todo o nada, adapta aqu? la historia real de Vera Drake, una mujer de clase obrera que se dedic? a practicar abortos a j?venes que no ten?an dinero, sin cobrar nada a cambio.
El secreto de Vera Drake empieza como una tragicomedia tan luminosa como lo pueda ser la protagonista y su reducido pero afectuoso reducto familiar, en la que incluso las escenas de los abortos est?n planteadas y concretadas con enorme elegancia: Vera tranquiliza a las temerosas muchachas, emplea sus utensilios dom?sticos m?s a mano (jab?n, un rayador para cortar, una pera de agua) y les recomienda descanso mientras deja la estancia tan risue?a y confiada como cuando entr?.
Pero Leigh ya desequilibra dram?ticamente la balanza. Junto a las estampas familiares y las escenas de abortos monta en paralelo los avatares de una joven de clase alta que queda embarazada tras ser violada por uno de sus pretendientes. Mientras Vera asiste a muchachas de extracci?n humilde, y eso finalmente comportar? su detenci?n, juicio y encarcelamiento, la otra joven ingresa en una cl?nica privada y de su aborto no se entera nadie.
La luminosidad inicial, todo y que la acci?n acontece en los grises suburbios del Londres de la ?poca, da paso en la segunda parte del filme a una terrible sensaci?n de opresi?n y angustia dram?tica. El momento de la detenci?n es de lo mejor filmado por Leigh en toda su carrera, y ?se es precisamente el plano que mejor muestra la gran calidad interpretativa de Imelda Staunton. La imagen dedicada a los familiares de Vera, absortos en la mesa de la sala de estar tras el ingreso en prisi?n, resulta francamente devastadora.
Quim Casas
El Periodico
Añadido: February 28th 2005 Escrito por: kc Resultado:     Lecturas: 216 Idioma:
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El secreto de Vera Drake Enviado por kc el 2005-03-21 20:21:58 Tu marcador:   
Un inciso inicial: a veces, la publicidad mete la pata hasta el corvej?n. En Espa?a, esta pel?cula se publicita con el eslogan "Esposa. Madre. Asesina". ?Asesina? Parece que no es ?se, ni mucho menos, el sentido del filme de Mike Leigh, y a buen seguro si se enterara el cineasta de Manchester montar?a en c?lera.
La nueva obra del director que conoci? fama mundial con su excelente "Secretos y mentiras" es un drama total, una incursi?n en el neorrealismo y en la hipocres?a de una sociedad, la (me atrevo a decir que casi victoriana, aunque hiciera muchos a?os de la Reina Victoria) brit?nica de los a?os cincuenta, donde las j?venes pod?an abortar por lo legal, previo pago de importantes cifras de dinero y una pantomima ante el psiquiatra de turno, predispuesto a dejarse engatusar, y otras sin la suerte de contar con posibles, que se ve?an abocadas a hacerlo clandestinamente en manos de mujeres que, como la protagonista, hac?an lo que pod?an, no siempre con buen tino. Pero no es esta nueva pel?cula de Leigh, en realidad, un panfleto pro-abortista: el director ingl?s se inclina por el retrato, casi en sepia, de esta mujer de edad madura, con familia e incipiente yerno, con cu?ada insoportable (en el cine de Leigh las cu?adas son siempre imposibles...), una mujer de una bondad tan absoluta que no reparaba en que su "ayuda" a j?venes descarriadas (el t?rmino es de la ?poca, no de ahora, claro) era un flagrante delito en su tiempo. Es cierto que Leigh, como guionista, carga las tintas en la virtud absoluta de esta mujer te?ricamente irreprochable como ser humano, aunque ten?a esa otra vertiente de su vida bastante m?s pol?mica. Pero tambi?n es verdad que, como excepci?n, se alegra uno de ver una familia feliz (hasta que llega el mazazo del descubrimiento de las actividades de la "mater familias"), en vez de los desastrosos clanes que el cine, una y otra vez, retrata cotidianamente.
"El secreto de Vera Drake" no es estrictamente pro-abortista: los m?dicos, los polic?as, la sociedad que rodea a la protagonista no son crueles, inhumanos, d?spotas, como tan a menudo ha reflejado, aviesamente, el cine. Tampoco es, por supuesto, anti-abortista. En ello marca distancias con los dos extremos, tan radicales, tan equivocados, en un tema tan ?ntimamente doloroso, cualquiera que sea la posici?n que se tenga al respecto. Es una visi?n m?s de otro dolor, del dolor de una familia abocada a una situaci?n impensable en su Arcadia feliz de grupo humano de posici?n modesta pero de vida razonablemente llena de cari?o. Un motivo para la reflexi?n de lo err?neo que es, en la vida, estar en un extremo, en cualquier extremo.
E. Colmena
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El secreto de Vera Drake Enviado por kc el 2005-03-12 00:34:54 Tu marcador:   
Mike Leigh es uno de los grandes nombres que el cine brit?nico, o mejor ser?a decir la industria audiovisual del Reino Unido, ha dado en las ?ltimas d?cadas. Heredero directo, junto con Stephen Frears y Kean Loach, ?los otros dos v?rtices del tri?ngulo de directores ingleses conocido por el tratamiento preferente del realismo social en sus filmes?, de aquellos j?venes airados que a mediados de los cincuenta rompieron moldes al instaurar las bases de un nuevo cine considerado libre (Free Cinema), los tres realizadores han seguido, con mayor o menor regularidad, una trayectoria dedicada en gran parte al medio televisivo, para el que han realizado muchas de sus respectivas obras, en especial las primeras. Esta formaci?n en un medio que trunc? en sus primeros a?os de vida la gran ilusi?n que era el cine para irrumpir con descaro en los salones de la gente a trav?s de la atractiva caja tonta, respond?a en efecto a una voluntad de continuidad con las inquietudes, quiz?s art?sticas, d?bilmente pol?ticas, m?s bien ideol?gicas, que el grupillo antecesor formado en su vanguardia por Lindsay Anderson, Tony Richardson, Karel Reisz o John Schlesinger hab?an iniciado en a?os anteriores. De hecho, y aunque sea cierto que a lo largo de los a?os la producci?n audiovisual en el Reino Unido ha mantenido como uno de sus m?s s?lidos hilos conductores el inter?s por el realismo social, no lo es menos que este realismo ha ido cambiando desde un optimista y positivo retrato social presente en los antiguos documentales del gran pionero ? Grierson ?m?s ligados a una funci?n propagand?stica que no a una funci?n de denuncia social?, hasta la m?s negra y combativa visi?n de los filmes de Leigh o Loach, de manera especial aquellas obras contempor?neas o sucesoras a la era Thatcher. Este giro significativo en una tendencia tem?tica m?s o menos continuada en el cine ingl?s tuvo su pivote en aquel conjunto de filmes salidos directamente del fregadero de una cocina (1), pel?culas que abogaban por una mirada hacia el individuo y a sus dificultades de adaptaci?n en un medio social hostil y al cual ?l mismo se siente ajeno.
Pese a los rasgos generales con los que se ha contextualizado la trayectoria de los autores que a?n actualmente son las cimas del cine de denuncia social ingl?s, est? claro que entre el cine de Frears, Loach y Leigh hay un abismo, por muy cercanos que resulten a primera vista sus planteamientos. Mike Leigh es quiz?s, del trio mencionado, el realizador cuyo nombre es menos conocido por el p?blico, debido probablemente a la cr?tica social m?s combativa y expl?cita que subyace en los filmes de Loach y al devaneo que Frears ha mantenido a lo largo de la ?ltima d?cada entre el mercado cinematogr?fico europeo y el circuito de producci?n estadounidense. Tanto Leigh como Loach han dedicado hasta el momento la totalidad de sus obras a la cinematograf?a brit?nica o, si se quiere, europea, dada la participaci?n de capital de diversos pa?ses en muchas de sus producciones (2). Pero lo cierto es que, aunque el cine de Leigh se deslice sinuosa y silenciosamente hacia la cada vez m?s asentada aceptaci?n de su calidad, cierto es que a?n no ha llegado a conseguir el reconocimiento general que realmente se merece. Tanto Secretos y mentiras (cinco nominaciones al ?scar, de las que no consigui? ninguna), como Topsy-Turvy (cuatro nominaciones de las que consigui? dos premios a mejor maquillaje y vestuario) o la misma Vera Drake (ha sido nominada en la reciente edici?n a mejor director, mejor gui?n original y mejor actriz pero no ha obtenido ning?n galard?n) demuestran que pese a ser Leigh y su cine muy considerados dentro de la industria ?no hay que olvidar el resto de galardones, que son muchos y muy importantes? todav?a no llega a ser reconocido como uno de los grandes en el cine actual. Otras obras de Leigh, tan impresionantes como Grandes Ambiciones (High Hopes, 1988), La vida es dulce (Life is sweet, 1990), o la tan tard?amente estrenada en nuestro pa?s Todo o nada (All or Nothing, 2002) no han tenido tanta suerte, aunque superen con creces el llamativo pero en muchas ocasiones carente de fuerza cine de Loach y se erijan en magn?ficos retratos sociales, que no por menos combativos pol?ticamente son menos eficaces. Los problemas de la sociedad brit?nica aparecen reflejados en las huellas que sobre la psicolog?a de sus individuos va dejando la dif?cil tarea de vivir, un retrato indirecto de los problemas de una clase media cada vez m?s desarraigada y desorientada dentro de su mediocridad. Este retrato dista bastante del mucho m?s reconocido cine de Loach, tan eficaz y directo en su mensaje como distante y fr?o respecto a la caracterizaci?n individualizada de unos personajes que sirven m?s para cumplir con el cometido de ser piezas dentro de un engranaje social ?verdadero protagonista en sus filmes?, que no con el de vivir y sufrir sus ?insignificantes? problemas existenciales. Si el cine de Loach es un cine que denuncia injusticias utilizando unos nombres y unas caras casi elegidos por azar, pertenecientes a una masa mucho m?s importante que ellos mismos por separado, en Leigh la denuncia surge de las insignificancias vividas de puertas para adentro, en cada hogar y en cada familia, tan an?nima en la generalidad como ?nica e irremplazable en su particularidad. Quiz?s sea esto lo m?s valioso del cine de Leigh, su capacidad para dejar entrever las miserias sociales a trav?s de las tragedias individuales que intentan superar los seres humanos que pueblan su cine. Leigh se introduce en la vida de sus personajes invadiendo insultantemente su intimidad, sacando a la palestra sus problemas y sus miserias m?s vergonzosas. En el ojo del hurac?n, la familia se erige como el principal eje vertebrador de la estabilidad de las vidas de los individuos, o en todo caso, como el origen de sus carencias afectivas. M?s particularmente, el cine de Leigh dedica un extenso y profundo homenaje a la importancia de la figura maternal en la estabilidad de la estructura familiar, homenaje que ha llegado a su punto culminante en El secreto de Vera Drake.
El personaje de la mujer que da titulo al filme (cuya interpretaci?n de la actriz Imelda Staunton le ha valido una m?s que merecida nominaci?n al ?scar) es de nuevo una madre de familia. Esta figura aparece repetidamente en los filmes de Leigh, llegando a ser de una importancia capital en Secretos y mentiras, Grandes ambiciones, Todo o nada, La vida es dulce o el cortometraje The Short and Curlies, (1987). El cine de Mike Leigh recurre constantemente a la figura materna, ya sea mediante las dif?ciles relaciones entre una madre y sus hijos ?en muchos casos hijas que acaban por cometer los mismos errores en los que ya cayeron sus madres y que las odian por haberlas abocado a ellos? en otros mediante la alusi?n al tema de la maternidad en s? mismo. Este tema es uno de los motores argumentales del cine de Leigh, vivido en algunas ocasiones como afinidad que genera un deseo frustrado ?algunas de las mujeres de Leigh intentan sin ?xito ser madres, como el personaje de Jane en Secretos y mentiras o el de Shirley en Grandes ambiciones? o muchas otras como rechazo ?es recurrente en las pel?culas del director ingl?s la alusi?n al tema del embarazo no deseado, caso del personaje de la vecina en Todo o nada, o centro argumental en Secretos y mentiras y en Vera Drake?. Es en esta ?ltima obra del realizador ingl?s, cuyo argumento transcurre en una ?poca anterior a la contempor?nea a la realizaci?n del filme, concretamente en 1950 (3), en la que se pone sobre el tapete de manera m?s evidente el tema del aborto, al protagonizar la historia un ama de casa de buen coraz?n y sentimientos que se dedica en sus ratos libres a ayudar a mujeres desesperadas a interrumpir un embarazo no deseado. El tema, como hemos dicho, no era nuevo en la filmograf?a del director, y de hecho su alusi?n no hab?a sido siempre tangencial. As?, en su pel?cula Grandes ambiciones , quiz?s su obra m?s comprometida pol?ticamente, tres de los personajes debaten en una escena sobre la legitimidad moral o el car?cter delictivo de la interrupci?n de un embarazo no deseado. La conversaci?n se acaba centrando en la opini?n contraria entre las dos mujeres, una de ellas la mencionada Shirley, quien ve frustrada su voluntad de ser madre por la negativa rotunda de su pareja y que se muestra por lo tanto reacia ante el tema, y la otra una amiga suya de ideas comunistas que no s?lo defiende el derecho de la mujer a decidir por s? misma, sino que acaba afirmando que lo que m?s le molesta es que todo el mundo se crea con derecho a hablar y opinar sobre un feto no nacido y que por el contrario nadie tenga el m?s m?nimo inter?s en valorar el mundo al que se dirigen los ni?os que nacen. Paradoja interesante que, lejos de dar una respuesta mesi?nica al problema planteado, se detiene en un punto intermedio en el que cabe abrazar parcialmente los argumentos que plantean los dos extremos. El mismo Mike Leigh manifiesta que su intenci?n no era decantarse abiertamente hacia uno u otro bando, sino proponer un tema de debate y reflexi?n en el que se puede dar cabida a las medias tintas.
El personaje de Vera Drake, centro indiscutible de la cinta, es una mujer que act?a pensando en que hace el bien, consciente sin embargo de que sus pr?cticas son del todo ilegales y reprobables a ojos de la sociedad. Esto explica la actitud fr?a y apresurada que muestra Vera ante sus ?clientas? tras haberles ayudado a abortar. Vera quiere huir del lugar de los hechos tras haber asistido a estas mujeres, puesto que sabe certeramente que lo que hace es un delito ?en 1950 estaba vigente en el Reino Unido una ley que prohib?a la pr?ctica del aborto desde mediados del siglo XIX y que no fue abolida hasta 1967?. Por eso Vera no intenta defenderse cuando la detienen, aunque adivina la verg?enza que el rechazo social inflingir? sobre su familia. La pobre mujer sufre much?simo por ello, suplicando in?til e inocentemente que los suyos no se enteren de lo sucedido. La estabilidad de la familia de Vera, ese tesoro tan preciado y buscado por muchos de los personajes de Leigh ?por ejemplo, el mismo t?tulo de Todo o nada viene referido a que sin el amor familiar no se tiene nada en la vida y con ?l se tiene todo, mensaje de hecho del filme, o en Grandes ambiciones la pareja protagonista discute sobre la diferente visi?n, positiva y negativa, que sobre la familia tiene cada uno de ellos? se va desmoronando con el descubrimiento del secreto de la matriarca y la humillaci?n de su detenci?n policial. Esta crisis servir? para detonar las diferentes reacciones que ante los hechos ilegales de su madre tendr? cada miembro de la familia. Los hombres son los que menos entienden el comportamiento de Vera, aunque el padre (Philip Davis) decidir? apoyar fielmente a su esposa, pese a considerar que ha obrado mal. Sin embargo, el hijo, Sid (Daniel Mays) se resiste a vencer su rabia por lo que considera una acci?n m?s que vergonzosa para la familia y para la sociedad en la que intenta ganarse un hueco como respetable y distinguido sastre. S?lo un hombre, Reg (Eddie Marsan), el novio de su hija Ethel (Alex Nelly) se mostrar? comprensivo con su futura suegra, sin duda influido por una infancia triste y dura, despojada del cari?o de su madre. La actitud de las mujeres es diferente, no s?lo la de la comprensiva Ethel, sino tambi?n de la ayudante de polic?a (Sally Hawkins) que cuida con mimo de Vera durante su estancia en prisi?n. La ?nica mujer que rechaza abiertamente la actitud de Vera es su cu?ada Joyce (Heather Craney), actitud que no s?lo act?a como contrapunto, acentuado en este caso por el estado de gestaci?n en el que se halla Joyce, sino que sirve para ejemplificar el rechazo y desd?n con el que las clases m?s desahogadas econ?micamente juzgar?n de seguro la conducta de Vera (Joyce y su marido George (Richard Graham), el hermano de Stan, viven sin grandes lujos pero con un mayor desahogo econ?mico que sus humildes parientes). Pero aqu? Mike Leigh no peca de ingenuo, y lejos de reducir la problem?tica del aborto a una cuesti?n de clase social, lo que hace sin embargo es delatar una realidad mucho m?s l?gica aunque terriblemente cruda en su planteamiento: que las clases m?s favorecidas se deshacen f?cilmente del ?problema? sin necesidad de recurrir a procedimientos caseros como los que Vera practica, disimulando a base de talonario y cl?nicas privadas una misma realidad que nunca ser? desvelada y que tampoco supondr? el mismo riesgo vital para las mujeres que lo padecen. Leigh plantea este tema en forma de trama secundaria, la de la hija de la due?a de la casa en la que Vera trabaja como sirvienta, cuya historia desaparece del relato tan pronto ha cumplido su funci?n (muy habitual en los filmes de Leigh introducir tramas secundarias que s?lo aparecen durante un fragmento del metraje). El cometido de esta subtrama es el de plantear la otra cara de la moneda, la muy distinta ?suerte?, si ?sta puede ser considerada como tal en una situaci?n as?, corrida por las mujeres con mayores posibilidades econ?micas. Leigh se sirve de este contraste para transmitir el mensaje que Leigh pretende darnos, la afirmaci?n de que la prohibici?n del aborto s?lo puede propiciar que este se realice de manera ilegal y con riesgo para la vida, a trav?s de la ayuda de unas amateurs poco preparadas al respecto (4).
El secreto de Vera Drake es un filme s?lido y loable en muchos aspectos, entre los que obvia citar como m?s importante la impresionante direcci?n de actores que realiza Mike Leigh, no s?lo visible en la magn?fica y harto reconocida caracterizaci?n de Vera por parte de Imelda Staunton, sino tambi?n en la del resto del reparto en pleno, actores en muchos casos habituales en el cine del brit?nico (cabe mencionar tambi?n la presencia de la excelente Ruth Sheen en el papel de la poco escrupulosa Lily) que demuestran que una interpretaci?n perfecta pasa no s?lo por tener talento sino que ?ste necesita de una buena direcci?n por parte del realizador para poder aflorar a la superficie. Mike Leigh es un cineasta que prepara con mimo la interpretaci?n de sus actores, ensayando con ellos durante meses antes de rodar el filme, y eso es algo que, como queda demostrado en todas sus obras, consigue obtener sus frutos. Los di?logos de sus pel?culas se escriben tras la improvisaci?n de los actores, improvisaci?n que surge tras el ensayo constante y el trabajo diario realizado durante meses (5). Es evidente que un m?todo de tales caracter?sticas no s?lo ser?a inviable en Hollywood, sino que adem?s ?nicamente puede obtener buenos resultados si tras ?l se esconde la varita m?gica de un director genial. Cualquier pel?cula de Leigh posee excelentes ejemplos al respecto, pero quiz?s son los di?logos de Secretos y mentiras los que consiguen impactar mayormente en un espectador que asiste anonadado a un espectacular e interesant?simo choque entre seres humanos. Memorables fueron las actuaciones de Brenda Blethyn y de Marianne Jean-Baptiste en aquella pel?cula, como memorable ha sido tambi?n la interpretaci?n de Imelda Staunton en Vera Drake , pero hay que afirmar que uno de los exquisitos regalos del cine de Leigh es el disfrute de todos y cada uno de sus actores, tan magn?ficos en su conjunto que s?lo cabe concluir al respecto que Leigh es asimismo un gran maestro en dirigirlos.
En cuanto a la realizaci?n que caracteriza el cine de Leigh, volvemos a encontrar de nuevo una absoluta coherencia en la elecci?n de los recursos formales y el estilo visual y sonoro. Los filmes de Leigh son sobrios en su realizaci?n, pero ?sta es coherente en todo momento con la acci?n narrada y con el cari?o dedicado a sus personajes. As?, aparece a menudo en su cine ?y en El secreto de Vera Drake se repite de nuevo?, el hecho de que los di?logos m?s relevantes para la narraci?n, aquellos en los que los personajes descubren o confiesan aspectos de su interioridad o sus pensamientos, sean seguidos por la c?mara en un ?nico plano, dejando al espectador que concentre toda su atenci?n en el contenido de los di?logos y permitiendo asimismo que los actores desarrollen su interpretaci?n de una manera m?s libre y sin interrupciones que podr?an alterar la importancia del momento buscado. Inolvidable al respecto es la secuencia del caf? en Secretos y Mentiras , f?rmula muy repetida como se ha visto en el cine de Leigh y que vuelve a aparecer en El secreto de Vera Drake en varias escenas de la pel?cula, entre las que destaca la confesi?n que Vera le hace a Stan del motivo de su detenci?n. La cara de Vera es apenas visible mientras le desvela a su marido, en un susurro inaudible, la realidad de sus actos. La reacci?n de Stan es lo importante, un momento en el que el conflicto interior entre sus principios morales y el amor hacia su mujer libra una batalla en su coraz?n y en su mente. La c?mara se desplaza de manera apenas perceptible, observadora curiosa de unos personajes sobre los que se trata de adivinar sus emociones y pensamientos, m?s dif?ciles de hallar en lo aparente que en lo que se supone por empat?a hacia ellos.
La fotograf?a de Dick Pope, habitual colaborador de Leigh en sus filmes, tan triste y opresiva como bella en sus tintes verdosos y gris?ceos, acaba por redondear las cualidades de un filme que, pese a no ser de los m?s grandes en la filmograf?a de Leigh, s? vuelve a demostrar la solidez y calidad de un estilo coherente y uniforme en toda su trayectoria, o al menos en aquellas obras que hemos podido disfrutar en nuestro pa?s. Quiz?s a El secreto de Vera Drake le falte un poco de la fuerza y el embate de las grandes piezas del realizador ingl?s, fuerza que aqu? muestra su presencia en la portentosa interpretaci?n de Staunton y del resto del reparto y en un gui?n s?lido pero que pierde parte de su empuje en una estructura que se hace un tanto larga en su desenlace. Quiz?s la exclusiva atenci?n, a partir de un punto intermedio del metraje, hacia la trama argumental principal sea la ?nica nota discordante de una historia que hubiera resultado perfecta de no haber abandonado, a mi juicio demasiado prematuramente, alguna de las tramas secundarias que actuaban como refuerzo y complemento perfecto al mensaje central del filme. Unido a esto, el excesivo protagonismo de la m?sica en muchas secuencias es el otro elemento que no acaba de funcionar en la ?ltima obra de Leigh, factor que sin embargo no es exclusivo de este filme, sino que constituye un rasgo estil?stico tanto en el resto de la filmograf?a del director, como asimismo en gran parte del cine brit?nico en su conjunto.
(1) A las pel?culas del Free Cinema se las conoce tambi?n con el nombre de ?kitchen sink films? (pel?culas del fregadero de la cocina), t?rmino utilizado en los a?os cincuenta para designar un conjunto de obras pict?ricas, literarias y sobretodo cinematogr?ficas que trataban el realismo de una manera diferente, muy pr?xima a la que hoy conocemos como ?realismo sucio?, MONTERDE, Jos? Enrique, ?Dos o tres cosas que s? del Free Cinema?, incluido en En torno al Free-cinema, la tradici?n realista en el cine brit?nico. V.V.A.A. Ediciones de la Filmoteca, Generalitat Valenciana, 2001, p.79.
(2) Espa?a ha participado en la producci?n de numerosas obras de Ken Loach, entre las que se cuentan Tierra y Libertad (1995), La Canci?n de Carla (1996), Mi nombre es Joe (1998) o la reciente S?lo un beso (2004), entre otras.
(3) Mike Leigh, como Ken Loach, suele ambientar sus filmes en ?pocas contempor?neas a su realizaci?n, hecho l?gico si se tiene en cuenta que estas obras tienen como funci?n principal la denuncia de una realidad concreta que afecta tanto a los personajes como a los mismos espectadores. Vera Drake es una excepci?n tan s?lo aparentemente, puesto que el tema que propone es totalmente extrapolable al momento actual, aunque adopte mayor fuerza en el contexto narrado. Topsy-Turvy (1999) es otra de las pel?culas de Leigh ambientadas en otra ?poca, en este caso el siglo XIX.
(4) Leigh manifiesta que este es el mensaje que quisiera realmente que llegase al p?blico tras ver Vera Drake. Entrevista realizada por Gabriel Lerman para DIRIGIDO POR?n?m. 342, febrero de 2005 (p.37)
(5) ?bid, p.36
Por Susanna Farr
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El secreto de Vera Drake Enviado por kc el 2005-03-07 10:28:45 Tu marcador:    
Mike Leigh (Secretos y mentiras), experto narrador de historias familiares de la working class brit?nica, gan? el Le?n de Oro en Venecia con esta historia de una mujer de cincuenta a?os, buena esposa, mejor madre, perfecta vecina, puntual contribuyente, diligente criada y encantadora ama de casa, que de 3 a 5 practica, de forma gratuita, abortos a domicilio.
El retrato de la protagonista, interpretada por Imelda Stauton (premiada en Venecia y aspirante al Oscar), es desconcertante, porque resulta dif?cil comprender el cambio que se produce en ella, primero fr?a como el acero (parece siempre reci?n bajada de una nave extraterrestre con pegatinas de t? Twnings) y luego una catarata de l?grimas que no logra articular palabra. Los personajes del entorno familiar de Vera parecen dise?ados para potenciar los efectos pedag?gicos de su "martirio".
"No soy el m?s indicado para explicar Vera Drake -ha declarado Leigh. Los dilemas morales que mi pel?cula expone no son f?ciles de resolver, y nos corresponde a cada uno de nosotros enfrentarnos a estos temas con una mente abierta, pero sin perder nuestro firme contacto con la realidad".
Me parece a m? que la pel?cula de Leigh no expone dilemas morales, porque el director, antes de escribir el gui?n, lo tiene todo muy claro y no considera necesario que entendamos las motivaciones de la conducta de los personajes. Y ese es el quid de la cuesti?n, digo, de la pel?cula.
Alberto Fijo
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El secreto de Vera Drake Enviado por kc el 2005-02-28 23:47:44 Tu marcador:    
A los admiradores de Mike Leigh les encantar? esta pel?cula. Los que pasaban por all? sabr?n apreciar sin duda sus valores. Y los que se "parten el estern?n" viendo la nueva programaci?n de humor de TVE, saldr?n del cine con una gran interrogaci?n sobre la cabeza, y probablemente antes de dejar la sala, arranquen algunas butacas y prendan fuego al puesto de palomitas.
Y una vez aclarado esto, decir que pocas pel?culas tan as?pticas se pueden ver en la cartelera. Da la impresi?n de que antes de empezar a rodar esterilizaron a conciencia el gui?n. Y para que se me entienda, a?adir? que Vera Drake es una bondadosa ama de casa de la clase obrera brit?nica de los 50, que muy amablemente, igual que va a ayudar a ancianitas que viven solas, va de casa de casa practicando abortos ilegales por doquier. Llega, le dice a la chica "dear, t?mbate un momento", hace lo que tiene que hacer, vuelve a decir "Dear, aguanta un poco tumbada", y con las mismas, se va. No hay gritos, ni dolor, ni sangre. Tampoco podemos seguir la peripecia vital de las chicas. Ni el antes ni el despu?s. S?lo las vemos en el momento cr?tico, en el que cada una reacciona de una manera diferente, pero en todo caso, todas de manera abocetada y nada desarrollada.
S?lo hay un caso que podemos seguir m?s de cerca y es justamente el ?nico aborto que no practica Vera, el de la chica rica. Aqu? s? que vemos el sufrimiento de la muchacha, pero este caso est? incluido como parte integrante de la ret?rica de "lucha de clases" que caracteriza a todos estos autores. Porque la sombra de Marx s? que es alargada, y parece tarea ardua para esta generaci?n analizar las cosas si no es desde la perspectiva econ?mica. Lo cual no est? mal, pero habr? que insistir en que no es la ?nica manera, aunque lo parezca, debido a la sobresaturaci?n de este sesgo que tenemos en medios de comunicaci?n varios.
Claro que, teniendo en cuenta que esta pel?cula en realidad no va sobre el aborto, sino sobre las condiciones en que se realizan los abortos, es l?gico que aparezca esa diferenciaci?n entre clases acomodadas y clases no tan acomodadas. Pues mientras los pudientes, pod?an realizar este tipo de intervenci?n bajo subterfugios, los m?s modestos ten?an que recurrir a personas como Vera, con consecuencias a veces fat?dicas. As? que la pel?cula no habla en ning?n momento de los condicionantes morales de la interrupci?n voluntaria del embarazo. Ninguno de los personajes parece adem?s haberse enterado de que esos condicionantes existen y si se han enterado disimulan de maravilla. La propia Vera s?lo entiende su misi?n como un acto de ayuda a las chicas j?venes, que sin duda lo es. Pero nadie quiere entrar a juzgar el acto moral en s?. Ni para bien, ni para mal.
Mike Leigh deja la puerta abierta a esa interpretaci?n y lo ?nico que parece querer decir es: "se?ores, ya que esto existe, hag?moslo bien". De paso, aprovecha para hacer un retrato somero de la "british working class" de los primeros ''50, con toda la oscuridad y mugre que ello representa. Y curiosamente, para desarmar a todos aquellos que entienden el aborto como un ataque a la familia, muestra a la propia familia de Vera Drake como entra?able y unida dentro de las limitaciones del realismo social en el que se mueve la pel?cula. Y no s?lo eso, sino que los caracteres tienen en su conjunto un fuerte sentido de lo familiar, de ah? el sentido de "contingencia" que se le da al aborto en el d?a a d?a de todas estas personas. Los personajes son instintivos, lejos de la verborrea legal o ?tica, y la propia Vera no hace m?s que lo que le dicta su conciencia a la hora de ayudar a "chicas j?venes", m?s all? de los interrogantes filos?ficos en los que se puedan perder los que no est?n en el terrible caso.
Esa verborrea queda perfectamente plasmada en la ley que desde 1861hasta 1967 rigi? en el Reino Unido, por la que se ilegalizaba el aborto en base a "ofensas contra el individuo", lo cual es de un surrealismo inconcebible, que ya es decir. Un buen ejemplo de c?mo a veces las leyes, y las reglas se alejan de lo que realmente importa. "El secreto de Vera Drake", pese a las intenciones de su autor, no har? reflexionar a nadie, y todo el mundo saldr? con su opini?n previa m?s que ratificada. Habr?a sido mucho m?s f?cil presentar a Vera Drake como una superhero?na que vuela pero afortunadamente hay otras maneras de tratar los temas. Con toda su seriedad y elegancia, Leigh prefiere mirar a sus personajes con simpat?a, antes que convertirlos en baluartes maniqueos de su propia opini?n.
La puesta en escena es sobresalientemente realista y natural, y bien que se notan los seis meses de ensayos previos. Imelda Staunton hace una gran interpretaci?n, aunque en mi opini?n a veces se abuse de los planos est?ticos de la buena mujer en estado de shock. El resto de los actores est?n muy bien en un filme que pese tener un tempo pausad?simo no llega a aburrir. Pero tampoco conmover. Estirilizar las historias con agua hirviendo tiene sus consecuencias.
Recomendada para gente con mucha empat?a.
Por Bronte
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El secreto de Vera Drake Enviado por kc el 2005-02-28 23:42:15 Tu marcador:    
La gran triunfadora de El secreto de Vera Drake es la actriz Imelda Staunton, Le?n de Oro en Venecia 2004, premio a de la Academia del Cine Europeo, nominada al Globo de Oro y tambi?n al Oscar. De propina la pel?cula se llev? el m?ximo galard?n en Venecia y Mike Leigh aspira a un doble Oscar por su condici?n de director y guionista. Demasiados avales para una pel?cula que ya se considera la mejor del a?o del cine brit?nico al tiempo que confirma al autor de Secretos y mentiras y Topsy-Turvy, entre muchas otras que le sit?an al frente del nuevo cine realista en su pa?s. Tambi?n autor teatral de m?s de veinte obras y de numerosos telefilmes, en El secreto de Vera Drake, filmada en Londres acompa?ado de su equipo t?cnico habitual, plantea el tema de los dilemas morales, dejando al espectador que decida en torno a un tema tan pol?mico y tan vivo como el aborto.
La Voz de Galicia.
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El secreto de Vera Drake Enviado por kc el 2005-02-28 23:41:28 Tu marcador:    
El tema del aborto centra la trama de esta pel?cula del director de Secretos y mentiraso Todo o nada. El film, ambientado en Londres en 1950 nos cuenta la historia de Vera Drake, una mujer que, en su af?n de ayudar a los que la rodean, ve como su mundo se desmorona ante la mirada at?nita de los suyos. Vera forma parte de una familia modesta y feliz junto con su marido Stan, que trabaja de mec?nico en el garaje de su hermano, y sus dos hijos: Sid y Ethel, el primero aprendiz de sastre y el segundo trabajador de una empresa de bombillas. Ella, adem?s de trabajar de mujer de la limpieza, se dedica a ayudar a los que la rodean: visita cada d?a a un vecino enfermo y, en secreto, ayuda a abortar a chicas j?venes para poner fin a embarazos no deseados sin recibir nada a cambio y ejerciendo una pr?ctica prohibida en la ?poca. Mientras la familia celebra el compromiso en Ethel y Reg, Vera recibe la visita de la polic?a, que acude a ella tras haber interrogado a una joven en el hospital con una infecci?n y s?ntomas de haber abortado. La genial interpretaci?n de Vera Drake por Imelda Stauton le ha valido a la veterana actriz una nominaci?n al Oscar como Mejor Actriz, categor?a en la que competir? con Annette Bening y Kate Winslet entre otras. La actriz inglesa, una de las m?s conocidas en su pa?s ha participado en t?tulos como Shakespeare enamorado,o Sentido y sensibilidad. Pero son tres las nominaciones que ha acumulado El Secreto de Vera Drake para la pr?xima entrega de los Oscars: adem?s de la de Mejor Actriz ha obtenido la de Mejor Director y Mejor Gui?n Original para Mike Leigh. La pel?cula tambi?n arras? en el pasado Festival de Venecia, donde consigui? el Le?n de Oro a la Mejor Actriz y a la Mejor Pel?cula. El Secreto de Vera Drake, producida por Simon Channing Williams y Alain Sarde, cuenta adem?s entre el reparto con Phil David (Grandes ambiciones) como Stan y Peter Wight (Detective Webster), Adrian Scarborough (Frank) y Heather Craney (Joyce) entre otros.
Yahoo.es
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El secreto de Vera Drake Enviado por kc el 2005-02-28 23:39:50 Tu marcador:    
Esta es la historia de una madre de familia de esas que todos hemos conocido, que pueden con todo, que no se limitan a tirar para adelante sino que adem?s pretenden mejorar la vida de todo el que les rodea, sean o no parientes. Pero esta mujer comete un delito. Con buenos fines y sin sentimiento de culpabilidad debido a su ingenuidad, pero delito al fin y al cabo. La valent?a y el principal valor de esta pel?cula es el toque que ha conseguido darle su guionista y director Mike Leigh. ?l no pretende provocar un debate entre los grupos pr?vida y todos los que est?n a favor del aborto. Va m?s all?. Es mucho m?s inteligente y busca llamar la atenci?n de c?mo la sociedad y las distintas clases sociales se enfrentan al problema del aborto. El secreto de Vera Drake no justifica, no apoya los actos de una mujer incuestionable y buena; simplemente se limita a contar al espectador sus actos. Y es ?l quien revisa sus creencias y se plantea distintas formas de ver las cosas, es el espectador el que tiene que tener en cuenta todas las aristas de un tema tan complejo y con tantos aspectos.
Ya.com
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El secreto de Vera Drake Enviado por kc el 2005-02-28 23:38:26 Tu marcador:    
esgarrador es el mejor calificativo para el ?ltimo film del director Mike Leigh. El autor brit?nico sorprende a cada nueva pel?cula, no ya por su cambio de registro, sino por mantener intactos el talento y frescura que mostr? en el 96 con Secretos y Mentiras. Nueve a?os m?s tarde, Leigh sigue en plena forma con El Secreto de Vera, su mejor pel?cula desde entonces. Sin salirse de su estilo habitual, el cineasta bucea en nuevos temas tan espinosos como el aborto, teniendo como tel?n de fondo un barrio humilde del Londres de 1950.
Leigh ha sido durante a?os el mejor representante del cine social brit?nico, y tras trabajos medianos como Todo o Nada recupera toda su fuerza para contarnos la historia de Vera, una mujer alegre que afronta la dureza de cada d?a con una sonrisa en los labios. No tiene una vida c?moda, pero tanto ella como su familia viven felices y unidos. Para sacar adelante a los suyos trabaja limpiando casas, pero tiene un secreto pues no es esta su ?nica ocupaci?n. Sin que nadie de su entorno lo sepa, ayuda desinteresadamente a mujeres desesperadas que quieren poner fin a embarazos no deseados. Cuando surgen problemas en uno de estos abortos, las investigaciones conducen hasta ella y su mundo se desmorona.
Adem?s del talento de su director, la cinta tiene a su favor el magnifico trabajo actoral, entre el que destaca la interpretaci?n visceral y apabullante de Imelda Stauton en el papel protagonista que le ha valido elogiosas cr?ticas, y una nominaci?n al oscar. La pel?cula est? rodada de manera realista prescindiendo de la m?sica en los momentos m?s emotivos, dejando que todo el peso emocional recaiga en los actores que cumplen m?s que notablemente.
Por sacarle alg?n defecto, y puestos a ser exigentes, la primera hora de se desarrolla de forma entre lenta y pausada, pues se va dando m?s importancia a los personajes que a la acci?n. Pero, lo que parece banal e irrelevante va haci?ndose un hueco en nuestra cabeza, para explotar violentamente cuando vemos como toda la existencia de Vera se hace a?icos, una existencia de la que hemos sido testigos mudos. Y as?, sin apenas darnos cuenta, vivimos su traum?tica experiencia como propia, presenciando como esta hero?na de ficci?n representa a todas aquellas mujeres valientes que desafiaron a su tiempo y lucharon activamente por lo que cre?an justo.
Enrique Alpa?es
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El secreto de Vera Drake Enviado por kc el 2005-02-28 23:36:41 Tu marcador:    
Una vez m?s, Mike Leigh habla de las clases sociales menos favorecidas. Pero aunque en Vera Drake toca un tema de amplio calado social, el aborto, evita la interpretaci?n moral, la lectura social y deja el debate para otros. Mientras Ken Loach se muestra incapaz de prescindir de ese apoyo c?modo que es el mensaje claro y reconfortante ante un conflicto en comunidad, Mike Leigh se queda con la c?lula, con la experiencia individual, sin elevar nunca el punto de vista m?s arriba de la mesa del comedor; sin mirar desde fuera un microcosmos ajeno para juzgarlo. En realidad Mike Leigh no esta hablando del aborto en una Inglaterra, la de los a?os 50, en la que a?n era ilegal, sino de la dolorosa experiencia de una mujer empe?ada en hacer el bien a los dem?s y que provoca todo lo que trataba de evitar: infelicidad y desgarro familiar.
Vera Drake vive para crear el mayor de felicidad posible en una modesta familia de clase obrera y en su entorno. Su permanente actividad y entrega provoca que todos la quieran y disfruten de su ayuda, en la familia, en la vecindad, entre las amistades. Como una m?s de esas actividades benefactoras, mientras limpia casas para gente rica o cuida a su madre enferma, Vera practica abortos a las chicas con problemas. No cobra, es s?lo por ayudar. Como es de esperar, un d?a la polic?a descubre el problema y Vera es juzgada. No por Mike Leigh, quien si en Naked o en Secretos y mentiras llevaba al extremo dram?tico vidas desquiciadas o cargadas de reproches, en Vera Drake opta por un tono comedido, expositivo y no carga las tintas del melodrama. Los personajes han sido siempre la baza fuerte del director birit?nico, pero aqu? es especialmente natural y viva, no s?lo su construcci?n y relaciones, sino el ambiente familiar que crean entre ellos. La interpretaci?n de Imelda Staunton es la m?s llamativa, pero es posible en parte gracias a todos los actores que la rodean. Sin embargo Mike Leigh se muestra m?s vulnerable. Su contenci?n es una virtud, pero tambi?n impide que la pel?cula crezca en emociones. El momento del reproche por parte de los hijos parece anunciar un climax dram?tico que no llega: el director prefiere retirarse con discreci?n que poner toda la carne en el asador y eso puede provocar alguna insatisfacci?n. A?n as?, Vera Drake es un conmovedor retrato de una mujer aniquilada por su bondad e inocencia.
Para amantes del melodrama moderado
LO MEJOR: La magistral interpretaci?n de Imelda Staunton.
LO PEOR: La excesiva prudencia de Mike Leigh.
Por Ricardo Aldarondo
Fotogramas
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