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La dama de honor Enviado por kc el 2005-04-11 18:15:06 Tu marcador:   
Una ciudad francesa de provincias. Una mansi?n burguesa. Una familia. Unas relaciones amorosas marcadas por una trama de intriga. Algunas escenas en las que los personajes degustan buenos vinos y viandas. Estamos en el reconocible territorio de Claude Chabrol, el cronista de la burgues?a de provincias en clave de historia policiaca.
La dama de honor tiene todos estos ingredientes, aunque es un poco m?s abstracta. Posee ese toque perverso y a la vez ingr?vido de otras pel?culas recientes del director al relatar la historia de amor entre un joven supervisor de obras (Benoit Magimel) y una extra?a, desconcertante y fr?a muchacha que desde su primera aparici?n parece estar bordeando la locura (Laura Smet).
La pel?cula se basa en la novela del mismo t?tulo escrita por Ruth Rendell, a la que Chabrol ya adapt? hace 10 a?os en una de sus mejores pel?culas, La ceremonia (posiblemente el mejor filme sobre la lucha de clases desde la ?ptica marxista realizado en mucho tiempo). Aunque con menor tensi?n para describir comportamientos perturbadores y amorales, Rendell ha practicado un tipo de literatura de misterio parecido al de Patricia Highsmith. Chabrol tambi?n adapt? a Highsmith en El d?a de la lechuza. Viendo La dama de honor, uno cree estar m?s cerca de la autora de El juego de Ripley que de Rendell.
Conclusi?n: Chabrol ha realizado una especie de mixtura de ambas, cogiendo la letra de Rendell y la atm?sfera desconcertante de Highsmith. El resultado es una pel?cula muy caracter?stica de su autor, aunque le falta una mayor definici?n de los dos personajes principales.
No acaba de ahondar en el misterio de la muchacha, Senta, y su turbulento pasado, y algunas de las reacciones de su amante, Philippe, tampoco est?n trabajadas lo suficiente para que el relato se deslice hasta los acantilados de la relaci?n perturbadora y fuera de control. Con todo, Chabrol continua fiel a s? mismo, apart?ndose muy espor?dicamente de la trayectoria que emprendi? hace casi 50 a?os, cuando debut? con con El bello Sergio y se convirti? en uno de los valedores de la nouvelle vague.
El Periodico
Quim Casas
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La dama de honor Enviado por kc el 2005-04-11 00:31:32 Tu marcador:    
Septuagenario incansable, Claude Chabrol viene encadenando pel?cula tras pel?cula para recrear el clima de una fauna burguesa de provincias que disecciona con minuciosidad de entom?logo. Teniendo en cuenta que ?l y ?ric Rohmer publicaron, en 1957, un memorable estudio sobre Hitchcock, la intrusi?n del film noir enriquece sus cr?nicas sobre familias burguesas con secretos inconfesables. Si en su obra anterior, La flor del mal,su saga familiar mostraba a burgueses evidentes, en La dama de honor,como ha explicado el cineasta, "los protagonistas no son verdaderos burgueses, sino que m?s bien est?n desesperados por serlo". Es la segunda vez, desde que en 1995 film? La ceremonia, que Chabrol recurre a un relato de Ruth Rendell, la escritora brit?nica de novelas policiacas.
La dama de honor se abre de formad eslumbrante, con reporteros televisivos ?vidos de carnaza junto al escenario de un crimen. De hecho, el cineasta pasa de la ficci?n f?lmica a la televisiva. Su propio nombre como director aparece enmarcado en el televisor instalado en la sala de estar del hogar de una mujer (Aurore Cl?ment), madre de dos hijas (una de las cuales est? en v?speras de su boda) y un hijo, el mayor (Beno?t Magimel, que ya protagoniz? La flor del mal).La madre pretende rehacer su vida al lado de un empresario cincuent?n. Pero tanto esto como la noticia del crimen que abre la pel?cula parecen pasar a segundo t?rmino. La narraci?n se focaliza en este hijo mayor, que durante la pat?tica boda de su hermana queda magnetizado por una amiga (inquietante Laura Smet) que act?a en la ceremonia como dama de honor.
Chabrol juega en terreno propio y combina de modo magistral los diversos afluentes que van engrosando el caudal narrativo. Hay suspense hitchcockiano, iron?a devastadora, disecci?n inapelable de la familia como instituci?n en perpetua zozobra y personajes que no son lo que parecen. Pero, trat?ndose de Chabrol, sobresalen las corrientes subterr?neas. Es decir, el personaje notablemente encarnado por Beno?t Magimel, que mantiene una oscura, morbosa dependencia con su madre, para luego ponerse bajo la tutela amorosa (mediando el busto de una misteriosa doncella: tal vez sea el macguffin hitchcockiano de la historia) de una enigm?tica, delirante joven que le acerca a una pasi?n que puede resultar autodestructiva. Con sutilidad y sin perder el tim?n narrativo, Chabrol incorpora el imaginario a la realidad, manteniendo absorto al espectador. Toda una proeza, filmada sin aspavientos y con enorme talento.
La Vanguardia
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La dama de honor Enviado por kc el 2005-04-08 20:34:05 Tu marcador:    
Como La ceremonia, el ?ltimo film del veterano director franc?s Claude Chabrol tambi?n parte de una novela polic?aca de la escritora Ruth Rendell para que el cineasta vuelva a diseccionar el cad?ver exquisito de la burgues?a francesa de provincias. Como en los mejores relatos del g?nero, el realizador de El Carnicero o Gracias por el chocolate regresa una y otra vez sobre el mismo escenario del crimen, pero jam?s se repite.
El matiz diferencial, en el caso de La dama de honor, est? en una historia de amor cuya intensidad es capaz de llevar al asesinato. Como los artistas surrealistas, Claude Chabrol conjuga en la pel?cula el amor y la muerte desde la perspectiva del joven ejemplar que cualquier madre quisiera tener como yerno. Su objeto de deseo, sin embargo, es tan oscuro como fascinante: una puerta hacia la pasi?n que conduce a l?mites insospechados.
El film dispone de los dos protagonistas adecuados, un Beno?t Magimel que todav?a arrastra los estigmas de La pianista (donde fue dirigido por otro peso pesado, Michael Haneke) y el descubrimiento de Laura Smet, en un personaje que, hace algunos a?os, habr?a podido interpretar la propia Isabelle Huppert. Acompa?ados por la recuperaci?n de viejas glorias (Aurore Cl?ment o Suzanne Flon), ambos conducen la trama a trav?s de las trampas que Chabrol tiende y esquiva con la habilidad de un viejo zorro.
Para amantes de intrigas perversas.
Lo mejor: la turbadora revelaci?n de Laura Smet.
Lo peor: la falsa impresi?n de que Chabrol se repite en un g?nero menor.
Fotogramas
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