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Belleza prohibida
Recuperando un argumento ya esbozado en la exitosa Shakesperare in Love, esta pel?cula de Richard Eyre nos remite a la Inglaterra del rey Carlos II en una ?poca en que las mujeres no pod?an actuar en los escenarios. Comedia alegre y divertida, con una gran calidad en la ambientaci?n y los decorados, nos narra la historia del m?s famoso actor femenino de ese tiempo, y su particular descenso a los infiernos al ocupar su lugar una aut?ntica mujer. Guerra de sexos, conflictos de identidad y luchas dial?cticas, hacen de esta pel?cula una de las comedias m?s interesantes que han llegado a nuestras pantallas en los ?ltimos tiempos. Aunque encontramos a un Rupert Everett demasiado sobreactuado, el resto de actores realizan una interpretaci?n justa y sin estridencias, que la convierte en una obra de calidad. Para uso y disfrute de los amantes de pel?culas hist?ricas y de humor gentil e inteligente.
Yahoo.es
Añadido: April 12th 2005 Escrito por: kc Resultado:    Lecturas: 203 Idioma:
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Belleza prohibida Enviado por kc el 2005-04-17 01:58:36 Tu marcador:   
Si en pleno siglo XXI el teatro sufre censuras, crisis econ?micas y la sumisi?n a los movimientos caprichosos de los que mandan, en el siglo XVII no iba a ser m?s f?cil su situaci?n.
Una segunda lectura, m?s all? de lo estrictamente teatral, nos lleva a pensar que los hombres se sienten acorralados ante el avance de la mujer en distintos ?mbitos de la vida. En el mundo de la escena tambi?n, aunque antes era m?s explicito. Belleza prohibida se desarrolla en ese momento crucial en que las mujeres no pod?an interpretar en p?blico, siendo los hombres quienes ostentaban los papeles de dama. Es entonces cuando un decreto real hace que las ?primeras actrices/actores? vean muy cerca el fin de su monopolio sobre las tablas.
La trama no es m?s que la excusa tomada por Richard Eyre (El rey Lear, Iris) para plasmar en una pel?cula m?s la magna ?poca teatral inglesa, algo que pone de manifiesto que los brit?nicos son m?s condescendientes con su historia y cultura que los italianos o nosotros mismos, aut?nticos expertos en impedir el acceso de nuestro Siglo de Oro a las pantallas, salvo contadas y loables excepciones como la adaptaci?n que hizo Pilar Mir? de El perro del hortelano. Con estos precedentes no extra?a que m?s de uno crea que G?ngora o Quevedo sean personajes surgidos del imaginario de Arturo P?rez-Reverte y plasmados en las correr?as del capit?n Alatriste.
Afrontar un trabajo como este requer?a un conocimiento previo y exhaustivo de la pol?tica, la sociedad y los acontecimientos culturales del reinado de Carlos II, y Eyre lo constata, entre otros aspectos, por haber sido el m?ximo responsable del Royal National Theatre de Londres, produciendo m?s de 100 obras y dirigiendo 27 representaciones.
Con menos presupuesto, pero bien aprovechado, Belleza prohibida guarda muchas similitudes con Shakespeare in Love (John Madden), la premiad?sima producci?n de Miramax -atesora 7 estatuillas de la Academia de Hollywood-. Tanto Ruppert Everett como Tom Wilkinson participan en las dos, rodadas a su vez en los mismos estudios. La historia que nos ocupa trascurre algunos a?os m?s tarde, tambi?n sobre la producci?n literaria de William Shakespeare y con los celos -m?s profesionales que amorosos- como elemento activo, no s?lo por las referencias al moro de Venecia.
A sabiendas de las posibles comparaciones, Jeffrey Hatcher, adaptador de su propia obra Compleat Female Stage Beauty, incluy? peque?os gui?os con mucha sorna: antes de una actuaci?n, Ned Kynaston le pide a su rival que se quite un traje rimbombante que se asemeja a los que vest?a Viola de Lesseps (Gwyneth Paltrow en la pel?cula de 1998); por cierto, competidora por el favor del p?blico que antes fue la encargada de su vestuario, una costurera que consigue subirse a las tablas, al igual que Wallace, el sastre tartamudo de la Rosa, uno de los escenarios principales en los d?as de gloria del teatro isabelino a finales del XVI.
Eyre flojea al detenerse demasiado al contar la historia. La interesante perspectiva ofrecida por los distintos puntos de vista solventa el escaso desarrollo de la narraci?n, que salta cronol?gicamente en varias ocasiones dej?ndonos con las ganas de saber m?s, sobre todo porque ya nos han metido en el culebr?n en torno a las interpretaciones de Desd?mona de Otelo, las palizas y las intrigas amorosas en palacio.
Los encargados de dotar de credibilidad a sus personajes son Billy Crudup (su papel de travestido le convertir? en abanderado de la causa) y Claire Danes (la que desaf?a las leyes reales subi?ndose a un escenario de una taberna). El protagonista de Casi famosos y la Julieta de Bazz Luhrman llegan del otro lado del Atl?ntico. Para los dos, interpretar sendos personajes de la Inglaterra post-Shakesperiana era un reto, pero como casi todas las copias se estrenan en versi?n doblada, no ser? perceptible.
Texto Daniel Galindo Fr?as
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Belleza prohibida Enviado por kc el 2005-04-12 19:30:59 Tu marcador:   
Situ?monos: en la Inglaterra de la segunda mitad del siglo XVII, Edward Kynaston (Bill Crudup) es el actor m?s importante de la isla. Especialista en transformarse en f?minas shakesperianas, goza de una envidiable popularidad y mantiene una relaci?n clandestina con el Duque de Buckingham (Ben Chaplin). En una ?poca en la que las mujeres ten?an prohibido actuar, la descarada amante del monarca Carlos II (Rupert Everett) convence al soberano para promulgar una ley mediante la cual ellas podr?n salir a escena para hacer papeles de mujeres, prohibiendo a los hombres interpretar personajes del otro sexo (no muy progresista que digamos). Es el triunfo de Mar?a (Claire Danes), la asistenta de Kynaston, acogida con los brazos abiertos por su interpretaci?n de Desd?mona en ?Otelo?. Adem?s, esta joven guarda en secreto su amor por Kynaston, al que ha dejado en una posici?n complicada tras el ?xito de las representaciones con actrices. ?Belleza prohibida? filma entonces la decadencia de Kynaston como consecuencia del nuevo decreto: el anta?o vitoreado actor es ahora repudiado por la aristocracia que antes le trataba como un igual, situaci?n provocada por sus problemas para dar vida a personajes masculinos. Mar?a, por su parte, sufre su falta de talento, transformada en m?s butacas vac?as cada funci?n.
La pel?cula de Richard Eyre (?Iris?) tiene un tono decididamente burlesco (no en vano, el monarca prefiere atender sus obligaciones extramaritales antes que ocuparse de la guerra contra Holanda), enfatizado por las airadas interpretaciones y el barroquismo de las im?genes. La puesta en escena ideada para la ocasi?n no puede ser m?s convencional, perdi?ndonos continuamente con un uso excesivo de la c?mara al hombro. Eso s?, la ambientaci?n de la Inglaterra del XVII est? tanto o m?s lograda que aquella sobrevalorada ?Shakespeare in Love?: el vestuario, la decoraci?n y la direcci?n art?stica en general recrean hasta los detalles m?s insignificantes, convirtiendo la experiencia de ?Belleza prohibida? en un interesante viaje temporal. Sin embargo, ins?litamente, lo que m?s llama la atenci?n es la secuencia de la paliza que recibe Kynaston a manos de los hombres de Sir. Charles Sedley (Richard Griffiths), un momento para la verdadera tragedia dentro de la fr?vola ficci?n que se respira en la corte y en los escenarios.
?Belleza prohibida? habla tambi?n de la identidad sexual como algo enga?oso y temporal (Kynaston interpret? papeles femeninos durante casi 20 a?os), pero su l?nea narrativa en este campo ya est? bastante manida en otras producciones, por lo que el inter?s que pueda despertar un film como este procede antes de su brillantez formal que de una vocaci?n inexistente como innovaci?n tem?tica o comedia de ?poca.
Siglo XXI
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Belleza prohibida Enviado por kc el 2005-04-12 19:28:41 Tu marcador:   
Belleza prohibida es una de esas pel?culas que, a pesar de dejarnos un poco fr?os, no dudamos en calificar como ''bonita''. Una comedia de ?poca, con suaves pinceladas dram?ticas, cuya ligereza puede satisfacer a los menos exigentes pero decepcionar a los que esperen mucho m?s. Algo as? como Shakespeare in love en versi?n trans con un poderoso final a lo ''Doble vida'' de George Cukor.
Ya.com
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Belleza prohibida Enviado por kc el 2005-04-12 15:25:55 Tu marcador:   
Tradicionalmente, los ingleses se las pirran por su ?poca dorada cl?sica teatral. No es raro que, casi anualmente, alg?n autor invente una ficci?n situada en las bambalinas del siglo XVII, a mayor gloria de la devoci?n y el gui?o al sagrado William Shakespeare. Mientras Espa?a tiene alergia (cinematogr?ficamente) a su Siglo de Oro, de Gran Breta?a nos llega un juguete c?mico esc?nico que en principio podr?a asemejar un tard?o eco a Shakespeare enamorado, pero que (sorpresa, sorpresa) resulta infinitamente mejor que la oscarizada broma culta con el imposible Joseph Fiennes y la et?rea Gwyneth Paltrow.
Belleza prohibida tambi?n habla de travestismo a lo ?Victor o Victoria?, aunque no juega a comedia de equ?vocos. En realidad, vendr?a a ser el Cantando bajo la lluvia del teatro isabelino, mostr?ndonos el fin del monopolio y estrellato de los actores masculinos interpretando roles femeninos. Lo hace de manera muy divertida, recurriendo a intrigas palaciegas de saludable lubricidad (la felaci?n al rey), aunque sabe ponerse amarga al centrarse en el ocaso de la diva. As?, el film se desliza hacia otro cl?sico del cine sobre el arte, y las miserias, de la interpretaci?n: Ha nacido una estrella.
Hasta la presencia de Otelo en la trama vendr?a a subrayar lo de los celos y el matar (profesionalmente) por amor. Lo m?s interesante, empero, de la cinta dirigida con inusitada clase por Richard Eyre, es el discurso sobre la hipocres?a sexual del ayer y del hoy, y una a puesta total a favor de la bisexualidad como panacea de la construcci?n del nuevo hombre-mujer, o mujer-hombre.
Para apasionados de/en la escena.
Lo mejor: Claire Danes y Billy Crudup ensayan posturas en la cama.
Lo peor: cuando George Fenton se pone en plan Lord of the Dance.
Fotogramas
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Belleza prohibida Enviado por kc el 2005-04-12 15:24:55 Tu marcador:   
Es imposible no comparar Belleza prohibida con Shakespeare enamorado, porque la pel?cula de Eyre parece perpetrada pensando en el super?xito de Madden. Ambas son comedias ligeras de ?poca con tel?n de fondo teatral, pero la que nos ocupa, en su modestia (no es nada relamida ni hace ostentaci?n de su ambientaci?n y fotograf?a, que son excelentes), es m?s persuasiva. Reivindica el papel de la mujer en la escena en un tiempo en que los papeles femeninos los asum?an los actores varones, y lo hace sin resabios feministas, con una alegr?a a?rea contagiosa. Impecable todo el reparto, particularmente el rey que nos brinda Everett con un abanico de registros a ratos marlonbrandianos pero de todo punto efectivos. Fina, ?gil y entretenida.
La Vanguardia
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