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El viaje de Chihiro
Cuentan que Hayao Miyazaki, exhausto tras el tit?nico esfuerzo invertido en La princesa Mononoke, estaba decidido a retirarse, pero su mirada se cruz? con la de la hija de diez a?os de un amigo suyo. Y de ese cruce de miradas surgi? esta obra maestra, comparable a la que, en su d?a, brot? tambi?n del cruce de miradas (cargado de subtexto) entre el reverendo Charles L. Dodgson ?m?s conocido como Lewis Carroll? y la ni?a Alice Liddell. Hay muchas otras cosas que acercan "El viaje de Chihiro" a "Alicia en el Pa?s de las Maravillas": los dos trabajos son regalos privados escritos en el c?digo secreto del arte perdurable y universal. Tanto en uno como en otro, la palabra cobra una importancia medular ?de hecho, "El viaje de Chihiro" describe las peripecias que vive su protagonista para recuperar su verdadero nombre? y la trama adopta la forma de odisea alucinatoria capaz de reafirmar un poder ?ntimo frente a un universo incomprensible.
Es muy posible que "El viaje de Chihiro" sea la ?ltima pel?cula de Hayao Miyazaki: dif?cilmente podr?a concebirse mejor broche de oro para una de las carreras m?s intachables y espectaculares de la animaci?n contempor?nea. Lib?rrima, intensa y deslumbrante, es una de esas pel?culas que inventan su realidad a cada plano, tensando la capacidad de asombro del espectador, sometido a una experiencia equivalente a una sobredosis del Grandville m?s alucinatorio inyectada por un cal?grafo oriental empe?ado en reinventar el alfabeto. O, directamente, el lenguaje del universo. En "El viaje de Chihiro" confluyen todos los Miyazaki posibles ?el intimista, el l?dico, el ?pico, el colosalista? para ofrecer una lecci?n magistral (e ilustrada) sobre una de las direcciones posibles del cine: el s?ptimo arte como m?quina para crear mundos posibles (e imposibles), motor de alucinaci?n y poes?a, un veh?culo tan eficaz para el viaje fant?stico como ese drag?n feroz y agonizante que conduce a Chihiro a trav?s de los cielos de la m?s f?rtil locura...
>>Para quienes quieren ir al cine para no volver.
Lo mejor: su incesante capacidad de invenci?n po?tica.
Lo peor: que a algunos les sorprendiera el premio berlin?s.
Fotogramas
Añadido: April 15th 2005 Escrito por: kc Resultado:      Lecturas: 185 Idioma:
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El viaje de Chihiro Enviado por USUARIO el 2005-04-24 23:31:38 Tu marcador:     
esta exelente de las mejores peliculas que e visto en mi vida,hermosa,triste,con alegria involucra todos los sentimientos existentes en un humano,que hwrmosa pelicula hagan otra continuacion para que shihiro y haku por favorr haganla,un abrazote a todos los que lo lean son unso genios,mua un besote los amo!!!!!!.
atte:chrsitian alexander ortiz monasterio meissner
e mial :dark_krizna444@hotmail.com
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El viaje de Chihiro Enviado por kc el 2005-04-15 00:31:40 Tu marcador:     
Entre que no estoy libre de prejuicios y que por aqu? por mi tierra es dificultoso ver algo de animaci?n que no pertenezca a los inanimados de siempre (las grandes americanas y alg?n pesti?o patrio) nunca hab?a tenido la experiencia de visionar ninguna pel?cula de Hayao Miyazaki. Y si todas son como esta Sen to Chihiro no kamikakushi no entiendo como me pod?a considerar un cin?filo atento y una persona feliz. Rastrear? videoclubs, volver? a recuperar en mi agenda los nombres de mis conocidos m?s freaks, me desplazar? a otras ciudades si fuera necesario (lo he hecho por la flojita ?ltima peli de mi admirado Woody Allen, imagin?nse por este japon?s tremendo y nuevo ante mis ojos).
Pues a lo que vamos, El viaje de Chihiro es una de esas experiencias que te mantienen atento a la pantalla, a sabiendas que cada cinco segundos vas a encontrar un hallazgo, una sugerencia, un verso. Desde ese principio que aterra sin que pase nada, desde los trazos limpios y sencillos de la protagonista, desde el punto de inflexi?n que abre la puerta de un mundo paralelo, que es tan paralelo que rezuma un abierta cr?tica al capitalismo salvaje de Jap?n, mostrando la miseria de los habitantes de esa especie de balneario donde los monstruos m?s adinerados vienen a echar unas horas de relajaci?n y diversi?n (poco se esfuerza Miyazaki en dejarnos ver que se trata de un lugar de esos oscuros donde las mujeres fuman). Y qu? bien que las verdades no sean absolutas, que la visi?n no sea maniquea, que los personajes tengan aristas, fondo y transfondo.
Es dif?cil quedarse con una parte o con uno de los muchos y maravillosos seres que habitan tan inh?spito lugar, aunque haciendo un esfuerzo podr?amos hablar del entorno de Shishiba, antes y durante la transformaci?n que les inflinge la hermana de ?sta. La perfecta utilizaci?n de la profundidad de campo, de manera casi artesanal, confiere a cada plano una riqueza inusitada que acaba deslumbrando a ni?os, mayores, padres, abuelos e hijos. Cada ser esta trabajado con un derroche de imaginaci?n y cari?o balance?ndose entre lo cotidiano y lo fant?stico, entre lo reconocible y lo extra?o, entre lo ancestral de un cultura tan rica y "polimilenaria" como la japonesa y la visionaria mirada de ese autor apellidado Miyazaki . Merece la pena destacar la relaci?n amorosa (s?, amorosa) que se establece entre la ni?a Shihiro y el drag?n que la acompa?a, la defiende, la traiciona y finalmente la lleva en ese m?gico viaje de vuelta que por tierra, mar y aire y sus trasuntos. Al final ?l es en realidad un r?o y ella acaba ba??ndose dentro de ?l como si tal cosa. Pura poes?a, oigan.
Por Manuel Ortega
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El viaje de Chihiro Enviado por kc el 2005-04-15 00:30:47 Tu marcador:     
Mucho se ha comparado el cine con los sue?os. "El viaje
de Chihiro" parece un sue?o que puede definir al cine.
Es una historia de fantasmas donde lo reconocible se
transforma en extra?o y lo extra?o se hace familiar.
Historia llena de gui?os mitol?gicos que, dado que se
cuenta desde el punto de vista de una ni?a (quiz?s el
tipo de personaje m?s visitado por el anim? japon?s),
comienza con una toma subjetiva de un ramo de flores que
luego se marchita. He le?do en los diarios que no es una
pel?cula para chicos chicos y me ha parecido una
pel?cula perfectamente adecuada para ellos.
Chihiro tiene diez a?os y est? en una mudanza. Todo
ocurre de acuerdo con esta crisis. Aventuras que
comienzan en el bosque, sombras que se menean, sapo que
habla, beb? gigante, cabezas rodantes, cuervos con
cabeza de abuela, dioses sin cara, anciano con seis
brazos, bichitos negritos de grandes ojos que cargan
carb?n y comen estrellitas de colores, letras que se
desprenden del papel, nombres que cambian o se olvidan,
drag?n con cabeza de zorro, farol que salta en una pata
y otras rarezas ocurren alrededor de una ni?a (que se
nos hace universal porque no conocemos su historia) en
su primer viaje fuera de casa.
Descenso a los infiernos cl?sico, referencias a mitos
como los de Pers?fone u Orfeo (comer algo del otro
mundo, no mirar atr?s al salir de all?), todo tratado
sin violencia, con alto nivel de poes?a, con mucho de
"Alicia" y algo de "Fantas?a".
?Hilar s?lo con magia no sirve", dice la abuela. "Aunque
a veces no lo recordemos, nada de lo que sucede se
olvida", vuelve a decir. "Veo a trav?s de m?", dice
Chihiro. Para definir al cine podr?amos utilizar
cualquiera de estas frases.-
por Elbio C?rdoba
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El viaje de Chihiro Enviado por kc el 2005-04-15 00:25:35 Tu marcador:     
A pesar del reciente ?boom? de la animaci?n ja-ponesa en Occidente, todav?a existe cierto sector del p?blico que, acostumbrado a la espectaculari-dad y a la exagerada candidez de los dibujos ani-mados de Disney, teme acercarse a un tipo de ci-ne que equivocadamente asocia al sexo y a la vio-lencia. El ?anime? no es algo uniforme y monote-m?tico, sino que presenta variadas vertientes, por lo que confundir a Goku con Pok?mon o a Ranma con Kaneda s?lo puede significar dos cosas: o uno es un verdadero ignorante en la materia (nada hay que objetar a esto, pues... ?hay alguien que nazca aprendido?), o, lo verdaderamente lamentable, es-coge de forma sesgada ciertos contenidos de de-terminados ?anime? para luego despotricar contra ellos sin ver siquiera la obra completa o, peor a?n, sin tener intenci?n alguna de comprenderla. Por ello, los important?simos premios que ha obtenido "El Viaje de Chihiro" pueden ser un estupendo aliciente para que un gran n?mero de personas se acerquen sin te-mor a esta pel?cula y se maravillen con una f?bula m?gica y tierna que, de paso, sirve para que tengamos un poco m?s presente la atractiva cultura japo-nesa.
Y es que "El Viaje de Chihiro" es una deslum-brante epopeya en la que una ni?a se ve inmersa en un mundo de fantas?a al que pronto habr? de acostumbrarse. Sus padres, transformados en cerdos por invadir un recinto exclusivo de dioses y esp?ritus, no la podr?n ayudar a superar un reto que desborda cualquier irrealidad que alguna vez ella haya podido dibujar en su imaginaci?n. Como si fuera un hermano gemelo de la protagonista, el espectador va introduci?ndose poco a poco en la peculiar casa de ba?os que forzosamente se convertir? en el nuevo hogar de la peque?a. Ante nuestros ojos y ante los de ella ir?n desfilando una serie de estrafalarios personajes que provocar?n un sinf?n de situaciones; el llanto, la amistad, el amor, la comedia, todos ellos elementos que se suceden a trav?s de hermosas estampas que, sin prisas, se cobijan bajo una trama de una compleja sencillez. Semejante ox?moron se explica porque, a pesar de la densidad de algunas de las pro-puestas planteadas (las historias de fantasmas o la importancia de lo espiritual en nuestras vidas no son temas que abunden en el cine actual), la naturalidad es la caracter?stica que mejor describir?a el desarrollo de un argumento como el de "El Viaje de Chihiro".
Sin necesidad de demasiadas explicaciones, uno enseguida comprende el sentido (o mejor di-cho, los sentidos) que Hayao Miyazaki ha queri-do darle a su obra. El sentimiento de desprotec-ci?n que ahoga a Chihiro al sab?rselas sin el c?lido amparo de sus padres, pronto se disipa cuando la peque?a Sen va gan?ndose el respeto y el cari?o de los seres que pueblan la casa de ba?os. La tolerancia, cualidad que ya desprend?a el anterior trabajo del director, "La Princesa Mononoke", se descubre con fuer-za seg?n avanza la cinta. El af?n materialista de los trabajadores de Yubaba, que se vuelven codiciosos cuando ven un poco de oro, se derrumba ante lo ver-daderamente importante: el amor, un afecto que, por ejemplo, ser? el que en verdad logre apaciguar la ansiedad del dios Sin Cara. Y la amistad, represen-tada primordialmente en el personaje de Haku, ?nico habitante del lugar dis-puesto a socorrer a Chihiro en su nostalgia, encontrar? una inesperada corres-pondencia cuando la ni?a ponga todo su empe?o en salvar la vida de aqu?l que supo comprenderla desde un principio.
Es dif?cil, pues, describir las bondades de una pel?cula tan peculiar como ?s-ta. Puede que para algunos no tenga ni pies ni cabeza, y puede que otros sim-plemente la alaben porque ha ganado un importante premio en un reconocido festival (seguro que los mismos que despreciaron a "La Princesa Mononoke" ahora se rinden ante las virtudes de "El Viaje de Chihiro"). Sin embargo, les aseguro que aquellos que en verdad deseen ser cautivados por la be-lleza de una purificada utop?a o por un afectivo cuento repleto de las m?s variadas emociones, saldr?n fascinados del cine tras ver esta pel?-cula.
Hermosa y dulce, la banda sonora de Joe Hi-saishi es en parte responsable de la sensaci?n de recogimiento que nos invade al visionar "El Viaje de Chihiro". Fiel a su estilo (su m?sica evo-ca a otras de sus composiciones pasadas), el au-tor japon?s subraya con brillantez algunos de los mejores momentos del filme (la presentaci?n de Chihiro y sus padres, la llegada a la casa de ba-?os, los primeros trabajos que ha de realizar la ni-?a). Es una partitura que, aunque en puntuales ocasiones sobrepasa a las im?-genes, durante la mayor parte del metraje las acompa?a con perfecci?n, tal y como se puede comprobar en el precioso poema visual que contemplamos cuando Sen y sus nuevos amigos cogen el tren que los llevar? hasta el hogar de Zeniba, la hermana gemela de Yubaba. La melancol?a de este pasaje ape-nas puede ser descrita con palabras, es algo que hay que ver y escuchar...
En definitiva, viajar con Chihiro significa perderse en los frondosos bosques de magia que Miyazaki mece con su c?lido aliento, nadar en las l?mpidas aguas que se mueven al comp?s de las olas que animan los artistas de Ghibli o volar en libertad junto a las notas de un piano con las que Hisaishi cubre los cielos de una tierra de enso?aci?n. Es una extra?a experiencia que nos recuerda cu?n importante es la imaginaci?n humana para saciar nuestras inquie-tudes m?s quim?ricas, aquellas que desgraciadamente muchos han de-jado atr?s, all? en su lejana infancia...
Joaqu?n R. Fern?ndez
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El viaje de Chihiro Enviado por kc el 2005-04-15 00:24:43 Tu marcador:     
Cuando una se halla ante una de esas pel?culas excepcionales que s?lo se dan en contadas ocasiones, como un obsequio supremo ca?do del cielo ?y ?sta es, indudablemente, una de ellas?, se encuentra con que las palabras se le quedan cortas, o se han usado tan indiscriminadamente con anterioridad, que se ha devaluado su pleno significado y ahora resultan inservibles para trasladar al lenguaje escrito la extraordinaria impresi?n que me ha causado este prodigioso film. El veterano maestro japon?s Hayao Miyazaki, que tiene a sus espaldas trabajos tan ilustres como "La princesa Mononoke", "Porco Rosso", "Nausica?" o "Mi vecino Totoro", se ha superado a s? mismo llevando hasta l?mites inimaginables su visi?n inquieta, su gran pericia en el oficio y su inagotable capacidad inventiva. Ha puesto todo su coraz?n en ello y nos lo ha robado a nosotros, sin derecho ?ni solicitud por nuestra parte? de devoluci?n.
Se hace imposible ?as?, tal cual, letra por letra, y con toda la rotundidad que ofrece el t?rmino? encontrar un solo defecto, un solo elemento prescindible o simplemente mediocre, en esta colosal obra de facturaci?n y calibre irreprochables. "El viaje de Chihiro" es una maravilla genuina, divertida y chispeante, donde nada falta y nada sobra, que te obliga a permanecer con la boca abierta y los ojos como lunas durante sus 122 minutos de duraci?n, tal es su apabullante poder sorpresivo y su fecunda originalidad.
Se hace igualmente imposible no caer rendido de soberana admiraci?n ante el en todo momento iluminad?simo desempe?o que han llevado a cabo Miyazaki y su equipo, producto no s?lo de su maestr?a en los pormenores art?sticos y t?cnicos de la animaci?n, sino de su ingenio, talante y talento creativos en la fabulaci?n de esta arrolladora historia y en el dise?o de los magn?ficos personajes que la pueblan.
No debo ni quiero hablarles con demasiado detalle sobre este en?rgico derroche de imaginaci?n y humanidad antes de que hayan podido verlo por s? mismos: han de disfrutarla y, sobre todo, descubrirla con sus propios sentidos, sin m?s. Porque "El viaje de Chihiro" no es simplemente una buena pel?cula; ni siquiera es la mejor pel?cula de la prol?fica carrera de Miyazaki; tampoco esta-mos delante de la mejor cinta animada de los ?ltimos a?os. No. Sus proporciones la convierten en la mejor pel?cula ?animada o real? que recuerdo haber visto en mucho, mucho, much?simo tiempo. Irrepetible.
Este portentoso y singular film se inicia cuando una familia integrada por un padre, una madre y una ni?a ?la Chihiro del t?tulo?, se trasladan en coche hacia la que ser? su nueva residencia a partir de entonces, para disgusto de la peque?a. Durante el trayecto, se equivocan de camino y van a parar a una extra?a aldea, aislada en el campo, que parece abandonada. Por motivos que escapan a su raz?n, Chihiro se siente recelosa y asustada en aquel lugar, sin embargo sus padres, cansados y hambrientos por el largo viaje, deciden explorar el paraje. Guiados por un apetecible aroma a comida, se detienen en un restaurante en el que no hay m?s rastro de vida reciente que unas enormes bandejas con suculentos y humeantes manjares...
As? comienza este fant?stico periplo que nos introducir? en un mundo m?gico como nunca antes hab?amos conocido. A un ritmo delirante que tambi?n ofrece agradecidos remansos para la poes?a visual y el intimismo, y con unas notas de humor simpatiqu?simas y muy entra?ables, "El viaje de Chihiro" cuenta las peripecias y vicisitudes de su joven protagonista en este universo disparatado, habitado por extravagantes y encantadoras criaturas; trayectoria que har? las veces de viaje inici?tico, pues le permitir? madurar como persona, dar un nuevo enfoque y reencontrarse a s? misma ?no en vano, deber? recuperar su verdadero nombre?.
Como ya les avanzaba en mis entusiastas ?y siempre merecidos? halagos sobre este film, "El viaje de Chihiro" nos depara una sorpresa tras otra, sin apenas ofrecernos una sola tregua para reaccionar. Es una incansable marat?n de ilusiones y quimeras que hace diana en nuestra alma. Aqu? hay espacio para todo ?aventura, drama, humor, amistad, amor...?, con una inusual habi-lidad para la fastas?a y una fuerza tan desbordante que no admite parang?n.
Esperemos que no sufra las mismas limitaciones de exhibici?n con que se castiga a toda producci?n de animaci?n por el simple hecho de serlo (v?ase el caso a?n reciente de la "Metr?polis" de Tar? Rin, que no lleg? a muchas ciudades espa?olas y se proyect? de manera anecd?tica e insuficiente en otras). Esperemos tambi?n que los espectadores ocasionales de pel?culas animadas no le hagan feos a esta joya de la corona por el simple hecho de no ser una cinta de acci?n real.
El Oso de Oro ex aequo en Berl?n no fue gratuito. Merecer?a todos los hono-res y laureles habidos y por haber. Una aventura enorme, incomparable, definitiva; la obra maestra de unas mentes tan superlativas que no pueden pertenecer a este mundo. Sabor?enla segundo a segundo, fotograma a fotograma, porque no querr?n que se acabe nunca. Y cuando llegue a su final, a?orar?n la oportunidad de destapar por primera vez este impagable regalo para el esp?ritu. Pluscuamperfecta. GRACIAS HAYAO MIYAZAKI.
por T?nia Pallej
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El viaje de Chihiro Enviado por kc el 2005-04-15 00:22:57 Tu marcador:     
Hayao Miyazaki nos ha sorprendido ya tantas veces que contemplar que su ?ltimo trabajo es otra obra maestra no es ninguna sorpresa. Basta mencionar "La Princesa Mononoke" para que una sala entera de frikis acalle sus voces y mire de reojo a ver qu? se cuece. No en vano fue una de esas pel?culas hist?ricas que, junto a t?tulos como "Ghost in the Shell", lanzaron con fuerza la afici?n por la animaci?n japonesa en nuestro pa?s en las segunda mitad de los 90, haci?ndola llegar a un p?blico cada vez m?s amplio.
"Sen to Chihiro no kamikakushi", o sea, "El Viaje de Chihiro", no desmerece en nada a sus predecesoras y, con su apariencia de pel?cula modesta y sencilla, acab? conquistando al mundo entero, incluyendo un listado de premios interminable que incluye el Oso de Oro en Berl?n a la Mejor Pel?cula y el Oscar a la Mejor Pel?cula de Animaci?n del 2003, venciendo a los grandes de la industria como Disney (que compet?a con la divertida "Lilo y Stitch" y la indiferente "El Planeta del Tesoro"), DreamWorks ("Spirit") y la Fox ("Ice Age").
El estilo de dibujo es sencillo y preciosista a la vez, una dif?cil combinaci?n sin duda, en la que el equipo del Estudio Ghibli ha conseguido un magn?fico equilibrio. El rico colorido es una exigencia del universo de esta pel?cula, pero se traduce en una delicia para la vista. La animaci?n no desmerece, y sin caer en efectismos innecesarios, es hermosamente fluida durante la narraci?n e impactante cuando la escena lo requiere. La m?sica, que en formato album no dice demasiado, acompa?a las im?genes de forma acertada.
En cuanto a la historia, parte de una trama sencilla para luego llenarse de oscuros recovecos. Chihiro es una ni?a de 10 a?os que se muda con sus padres a una nueva ciudad. Por el camino, se detienen en un parque tem?tico abandonado, descubriendo que se trata de un lugar encantado en el que las personas (empezando por sus padres) se transforman en animales. Chihiro deber? encontrar la forma de sobrevivir en un entorno extra?o y a veces hostil, intentando adem?s salvar a sus padres de una muerte indigna. Por el camino, conocer? a innumerables personajes, algunos de los cuales la ayudar?n, mientras que otros no har?n m?s que ponerla en dificultades.
Este mundo encantado o maldito supone un derroche de imaginaci?n por parte de sus creadores, quiz? excesivo en ocasiones, hasta el punto de que es f?cil perder el hilo de la trama con todas las historias secundarias que se le van enlazando. Sin embargo, al final la historia es com?n a todos los personajes: el af?n por superar las dificultades, haciendo lo que uno debe hacer, aunque sea duro, para salir adelante. La historia de Chihiro, una ni?a mimada, es en definitiva el aprendizaje de lo que significa la responsabilidad. Un mensaje que se asienta al fondo de nuestra memoria sin dejarnos el sabor de boca agridulce de las moralejas deletreadas t?picas del cine de animaci?n occidental.
por Alex Hern?ndez
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