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In my country Enviado por kc el 2005-04-27 08:52:09 Tu marcador:   
De un director como John Boorman, discontinuo donde los haya, capaz de pel?culas atractivas (A quemarropa, Infierno en el Pac?fico, Deliverance, Excalibur), cintas correctas (El general, El sastre de Panam?), productos superados por el tiempo (Zardoz, La selva esmeralda) y alguna que otra mediocridad (Leo el ?ltimo, El exorcista II. El hereje), deber?a esperarse algo m?s de lo ofrecido en In my country, que se conoce tambi?n en ingl?s como Country in my skull y estuvo a punto de estrenarse entre nosotros con el t?tulo de Un pa?s en ?frica.
La que est? en su pa?s, en su habitat natural, es la ingenua escritora que encarna Juliette Binoche. Ella es una de las muchas surafricanas de raza blanca que asegura no haberse enterado del genocidio indiscriminado de las gentes negras perpetrado desde el poder.
El que llega procedente del exterior es periodista. Lo interpreta Samuel L. Jackson y viaja desde los EEUU hasta Ciudad del Cabo para informar a su pa?s sobre las jornadas promovidas por la Comisi?n de la Verdad y la Reconciliaci?n, jornadas que deben estrechar lazos y cicatrizar heridas entre los que oprimieron salvajemente y los oprimidos.
Boorman basa todo su discurso en el inaceptable --en el plano dram?tico-- idealismo del reportero estadounidense y la ceguera pol?tica y social de la escritora surafricana, para quien los juicios reconciliatorios se convierten en un desasonante descubrimiento. Tambi?n se apoya de forma desmedida e innecesaria en la relaci?n de amor, tras unos momentos iniciales de rechazo, entre los dos protagonistas.
El discurso de Boorman es tan ingenuo como el de su protagonista femenina y tan blando y t?pico como cualquier otra pel?cula de buenas intenciones sobre la historia reciente sudafricana (Una ?rida estaci?n blanca, por ejemplo).
Para rematar la faena, bautiza al periodista con el nombre de Langston y hace que el poeta preferido de la escritora sea Langston Hughes, justificando por la v?a po?tica un amor entre reconciliaciones.
El Periodico
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In my country Enviado por kc el 2005-04-25 09:03:24 Tu marcador:   
Si en M?s all? de Rang?n John Boorman (autor de piezas tan bien horneadas como Zardoz o Esperanza y gloria)afrontaba el genocidio birmano, su ?ltima pel?cula lanza una mirada -entre el dolor y la esperanza- sobre Sud?frica y el oprobio del apartheid. Apartir del testimonio y el encuentro de dos periodistas que, en 1995, coinciden all? para informar de las sesiones realizadas por la denominada Comisi?n para la Verdad y la Reconciliaci?n, que quiere arrojar luz sobre las atrocidades cometidas bajo la segregaci?n. Se trata de un afroamericano (Samuel L. Jackson) y de una sudafricana blanca (Juliette Binoche), v?ctima de l?gicas contradicciones. Un planteamiento audaz, con secuencias notables, que deviene una pel?cula algo plana y predecible.
La Vanguardia
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In my country Enviado por kc el 2005-04-22 21:15:41 Tu marcador:  
Hay cosas que le sacan a uno de quicio y personajes que exasperan al m?ximo. John Boorman es uno de ellos. Nos col? un para de goles con ?Excalibur? y ?La selva esmeralda? y luego se tir? a la bartola el resto de su carrera haciendo declinar su estrella lentamente. Se prodiga poco, y menos mal, porque ha ido de desastre en desastre. Esta vez colma la paciencia del santo Job. Jam?s se hab?a tirado al basurero de forma tan ins?lita una excepcional oportunidad de contar los horrores del ?apartheid? surafricano. Contaba con todo: presupuesto, actores de primer orden y una gran historia que desarrollar. Y ha creado una estudipez infumable, con ribetes de novato en los que los actores est?n p?simamente dirigidos, no es capaz de enlazar escenas y, lo que es peor, se muestra torpe hasta la irritaci?n a la hora de mostrar sentimientos. Su planificaci?n escenogr?fica es err?nea, de estudiante de primero, confunde los tiempos, la m?sica, los di?logos y, finalmente, logra que la pel?cula no transmita nada. El horror es mayor cuando se observa a gente del calado de Samuel L. Jackson y, sobre todo, a la entra?able Juliette Binoche, deambulando, perdidos en el extrav?o que es el film. Y el caso es que por debajo de la brocha se desliza la historia de terror que debi? ser aquello. Boorman s?lo logra entreabrir la puerta y mostrar torpemente indicios de lo tremendo que fue ese indigno cap?tulo de la humanidad.
Abc
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In my country Enviado por kc el 2005-04-22 15:04:42 Tu marcador:   
En Sud?frica, a mediados de los a?os noventa y como medio para realizar una transici?n pac?fica despu?s del apartheid, se pone en marcha la Comisi?n de la Verdad y la Reconciliaci?n. Esta comisi?n tiene la potestad de conceder la amnist?a a aquellos culpables que declaren delante de las v?ctimas sus delitos, se arrepientan y demuestren que actuaban siguiendo ?rdenes del gobierno establecido. Ana Malan (Juliette Binoche), una periodista afrikaner y Langston Whitfield (Samuel L. Jackson) un redactor del Washington Post, de raza negra, coinciden en el trabajo de cubrir las vistas ante la Comisi?n; una sucesi?n de testimonios desgarradores.
El londinenese de 72 a?os John Boorman (El sastre de Panam?, M?s all? de Rang?n, Excalibur) contaba con elementos de gran valor para construir esta pel?cula mitad thriller period?stico-social (en la l?nea de Ver?nica Guerin) mitad drama sentimental. El tema es interesante y el planteamiento de fondo, la reconciliaci?n como medio de encontrar la paz, muy positivo; tiene un buen reparto, las localizaciones son estupendas y el dise?o de producci?n muy cuidado. Sin embargo, quiz?s por culpa de un gui?n que cae en la obviedad y el esquematismo, la pel?cula no funciona (se estren? en Italia en mayo de 2004, con 865.000 euros de taquilla; en EE.UU. se ha estrenado en marzo y ha recaudado 110.000 d?lares. El presupuesto fue de 12 millones de d?lares).
In my country no consigue involucrar al espectador, quiz?s porque desde la primera escena, sin darle tiempo a adentrarse en el problema, ya le est? pidiendo que se involucre.
Los testimonios de las v?ctimas, de una gran crudeza, repugnan pero no llegan a conmover (exceptuando quiz?s la escena del ni?o negro que ha visto asesinar a sus padres). Por este motivo, resultan exageradas las reacciones de los protagonistas, especialmente las del personaje interpretado por Juliette Binoche. La trama sentimental, adem?s de poco cre?ble y primaria, est? metida de canto, casi como un pretexto para que "no aburra" el tema pol?tico y s?lo al final encuentra una cierta justificaci?n narrativa. La sudafricana Ann Peacock es la guionista de In my country. Su siguiente trabajo es la adaptaci?n de El l?on, la bruja y el armario, el primer volumen de los Cuentos de Narnia, de C.S. Lewis, que llevar? al cine el neozeland?s Andrew Adamson (Shrek).
Ana S?nchez
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In my country Enviado por kc el 2005-04-22 14:59:26 Tu marcador:    
John Boorman parece sentirse m?s c?modo cuando rueda en Centroam?rica (El sastre de Panam?), Myanmar (M?s all? de Rang?n), el Amazonas (La Selva Esmeralda) o en el islote de Infierno del Pac?fico que cuando lo hace en su Inglaterra natal. Ahora se ha ido hasta Sur?frica para desvelar los horrores del Apartheid a partir del testimonio de una poetisa surafricana de raza blanca y mediante un gui?n que superpone una trama rom?ntica con un trasfondo pol?tico.
La confrontaci?n entre este personaje y un periodista norteamericano de color elude todo manique?smo para componer un tablero ajedrezado en el que lo que se pone en juego es la dignidad humana. Desde la ficci?n, pero sin olvidar los referente reales, los testimonios vertidos en la Comisi?n de la Verdad y la Reconciliaci?n impulsada por Nelson Mandela iluminan el genocidio durante muchos a?os perpetrado en Sur?frica. Apasionado por las leyendas art?ricas, el director de Excalibur convierte a sus protagonistas en caballeros de una mesa redonda que, como en la original, no faltan los celos o las traiciones. Extranjero frente a una guerra no solo civil, sino tambi?n racial, Boorman aporta la serenidad de su mirada distante a unos hechos en los que la historia de amor de los protagonistas no es un pretexto sino una necesidad. El contraste entre la piel de una Juliette Binoche iluminada por Kieslowski y la del tarantiniano Samuel L. Jackson es, como m?nimo, un argumento de peso para oponerse al racismo.
Para los que dividen el mundo por colores.
Lo mejor: la reconstrucci?n de los procesos contra el Apartheid.
Lo peor: los tics intelectualoides del protagonista.
Fotogramas
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