|
|
20 cent?metros
Esta pel?cula es la revelaci?n de M?nica Cervera, capaz de pasar en cuesti?n de segundos de ser Marisol a una folcl?rica de la saga Flores, de ser una Rossy de Palma mejor que la original (lo que hace su presencia aqu? a?n m?s redundante de lo habitual) a ser Marilyn, no la Monroe sino el Manson, que casi tiene m?s m?rito. Lo hace porque su personaje, Marieta, tiene ataques de narcolepsia en donde se imagina que es todas esas cosas en est?reo y en technicolor, quiz? para escapar de la gris realidad del barrio madrile?o en donde vive. Ese zapping entre iconos camp recuerda las imitaciones que hacen los drag queens de cantantes t?rridas y sentimentales. Pero Marieta no es una reinona sino un chico que quiere ser una chica amput?ndose ese rabo que lleva siempre entre las piernas; es decir, compungidamente; por lo que a la lista de cosas que sabe hacer Cervera debemos a?adir la de imitar a un chico que imita a una chica: esta actriz es un tesoro, como ya demostr? en la anterior pel?cula de Ram?n Salazar, su descubridor, y en ?Crimen ferpecto?.
El director Salazar, por su parte, demuestra ambici?n y osad?a al querer hacer un musical con ?n?meros arrevistados? condimentado con la dura realidad de los transexuales. El atrevimiento y el contexto social casi redimen el inadecuado tratamiento de los bailes que incurren en los estigmas del ?upa dance? -glub, si hasta sale uno de sus actores, que se trabaja m?s el torso que la expresividad-: cuando Marieta se sue?a cantando y bailando, se inspira m?s en el modelo del montaje sincopado, ese que no deja ver los movimientos, que en Freed, Fosse o Demy, ?ste ?ltimo el m?s adecuado al tipo de pel?cula que se quiere hacer aqu?. As? estos ?20 cent?metros?, sin ser desde?ables, se quedan en algo un poco blando (no caeremos en la groser?a de decir fl?ccido): quiz? Marieta y Salazar debieran haberse inspirado en la pulgada rabiosa de ?Hedwig?, el mejor musical sobre transexuales de tiempos recientes.
Abc
Añadido: June 10th 2005 Escrito por: kc Resultado:    Lecturas: 199 Idioma:
|
|
|
|
20 cent?metros Enviado por kc el 2005-06-27 21:23:06 Tu marcador: 
Primero: Ir a ver una pel?cula como 20 cent?metros ya supone un acto de audacia en toda regla.
Segundo: Aguantar durante toda su proyecci?n sin abandonar la sala, constituye una peligrosa proeza que incluso puede acarrear desagradables efectos secundarios en la mente de cualquier espectador con un m?nimo de juicio e inteligencia.
Tercero: a esta humilde comentarista, despu?s de varios d?as de tener horribles pesadillas y de despertarse descompuesta a media noche recordando la imagen de M?nica Cervera desnuda con los 20 cent?metros de m?s, todav?a le entran sudores fr?os al recordar tama?o desprop?sito.
Cuarto y ?ltimo: las l?neas que siguen a continuaci?n, son una especie de catarsis liberatoria, de desahogo existencial para intentar dar salida a trav?s de la escritura a esta profunda insatisfacci?n que se ha apoderado de mis entra?as y no ha permitido hasta el momento que vuelva a acercarme a una sala de cine. Porque, cr?anme: una pel?cula tambi?n puede llegar a ser una experiencia traum?tica, y ?sta en concreto, es sin duda un atentado contra el buen gusto, contra la dignidad de la ingenua persona que compra una entrada de cine para buscar algo de entretenimiento y dispersi?n; y esto no deber?a estar permitido.
El problema es que son pel?culas como 20 cent?metros las que degradan la visi?n que cualquier espectador pueda tener sobre nuestro cine. Tengamos una cosa clara: la situaci?n por la que atraviesa la cinematograf?a patria ya no es que sea lamentable, es de aut?ntica emergencia. Lo dec?a a prop?sito de la pel?cula Tapas , en la que se demostraba que la ?nica f?rmula que se estaba practicando en este momento y que funcionaba medianamente, era la del conservadurismo m?s rancio y castizo anclado en unos patrones narrativos reiterativamente arcaicos y sustentado en un moralismo totalmente empobrecedor. Pero lo de 20 cent?metros supera cualquier cr?tica o an?lisis (constructivo o destructivo) que pueda realizarse contra el cine espa?ol, pues su resultado es un disparate de proporciones tan desmesuradas, que prefiero creer que este engendro pronto quedar? en el olvido y no sentar? precedente para futuras l?neas o corrientes expresivas dentro del cine espa?ol.
En los ?ltimos a?os han sido muchas las pel?culas que han recuperado el g?nero musical para integrarlo dentro de la estructura narrativa del relato. Desde el playback nost?lgico que articulaba el devenir cotidiano de los personajes de On conna?t la chanson (On conna?t la chanson, 1997) de Alain Resnais, los n?meros casuales que adornaban Todos dicen I love you (Everybody says I love you, 1996) de Wody Allen, el dramatismo que desprend?an los apartados musicales en los que Bj?rk se lamentaba de sus desgracias en Bailar en la oscuridad (Dancer in the dark, 2000) de Lars Von Trier, el estallido pop-kistch hortera de Baz Luhrmann en Moulin Rouge (Moulin Rouge!, 2001), hasta la delirante trasgresi?n gen?rica de Takashi Miike en la simpar The happiness of the Katakuris (Katakuri- ke no kofuku, 2002) o la de Tsai Ming Liang en The hole (The hole, 1998)...
Son muchos los ejemplos con los que podemos ilustrar esta moda que inunda el panorama internacional, y que sin duda ha ofrecido alguna que otra joya y m?s de un descalabro en toda regla. En todo caso, lo que nos interesa para reconducir el hilo de la cuesti?n que nos ocupa, es que hace unos a?os, tambi?n un film espa?ol import? la f?rmula musical para adaptarla a las condiciones de la comedia tradicional de toda la vida. Se trat? de El otro lado de la cama (2002) y constituy? un peque?o fen?meno nivel tanto cr?tico y de taquilla, despertando la adhesi?n popular, se supone, que gracias a la frescura y vitalidad que desprend?a. Digo "se supone" porque a parte de la solvencia y el buen ojo que demostr? tener el director Emilio Mart?nez L?zaro, la pel?cula no dejaba de ser un estereotipado cat?logo de conflictos y situaciones sacadas de la m?s rancia vertiente del cine castizo.
Ahora, Ram?n Salazar (que parece no mostrarse demasiado original a la hora de construir el armaz?n arquitect?nico de sus pel?culas? recordemos que su anterior trabajo, Piedras (2001) recog?a otro de los patrones argumentales m?s recurrentes en los ?ltimos tiempos, el de las vidas cruzadas, versi?n chusquera del Short Cuts de Robert Altman?) intenta repetir exactamente la misma f?rmula que practic? Mart?nez L?zaro, s?lo que en vez de optar por su ligereza, la reviste de un trascendentalismo social bastante dif?cil de digerir dadas las circunstancias.
As?, 20 cent?metros es la historia de una transexual, Marieta (M?nica Cervera), que ejerce la prostituci?n para recoger el dinero necesario para cambiar definitivamente su sexo, al mismo tiempo que malvive en una serie de empleos precarios y desarrolla su rutina diaria en un ambiente marginal repleto de una galer?a de personajes a cual m?s variopinto. El asunto se completa con la particularidad de que la joven es narcol?psica, y se queda dormida en el momento m?s inesperado mientras que se imagina la protagonista de los m?s indescriptibles n?meros musicales (desde Marisol, Madonna, Alaska... hasta Queen). Este rocambolesco punto de partida, termina convirti?ndose en un denigrante espect?culo de lo grotesco, lo absurdo y lo ordinario, un atentado en toda regla contra el buen gusto de todo ciudadano con sensibilidad.
Y es que a Salazar le gusta regodearse en la miseria, y lo hace con toda autocomplacencia y sin ning?n pudor. Para ello utiliza una est?tica feista, que intenta contraponerse al colorido de las escenas digresivas en las que aparecen las coreograf?as musicales (por cierto, bastante sosas y poco originales, que parecen sacadas de cualquier episodio de la serie Un paso adelante), para narrar la horrible realidad de unos personajes en su mayor?a desagradables y groseros, artificialmente construidos (no hay nadie que se los pueda creer) y peor interpretados por un elenco de actores situados bajo m?nimos profesionales. Situaciones ins?litas se acumulan en la retina del espectador sin que ?ste pueda discernir el cauce al que pueden desembocar, ya que la narraci?n, a dem?s de no tener ni pies ni cabeza, no termina nunca de funcionar a causa de un gui?n desequilibrado, que apenas avanza y que siempre est? m?s pendiente de resultar moderno, provocador y de despertar la complicidad a trav?s de casposos gui?os a la cultura basura de nuestro pa?s, que de mostrar un desarrollo evolutivo coherente de la trama.
Salazar intenta pintar un fresco costumbrista de arrabal barriobajero a trav?s de un reparto de tipos planos que bordean la caricatura m?s desvencijada y rid?cula: la vecina entrada en carnes que se mete en l?os de contrabando, el repartidor de frutas cachas, s?mbolo de la virilidad m?s macarra y arquet?pica, el compa?ero de piso aficionado al violonchelo y nefasto en trapicheos econ?micos, las amigas prostitutas siempre a expensas de la peligrosidad de su oficio... toda esta galer?a de rostros rodean al personaje principal, la reina de la funci?n petarda, esa transexual frustrada por su condici?n sexual que es, al fin y al cabo, una especie de hero?na suprema a la que es necesario redimir de todos sus sufrimientos y torturas para que al fin alcance su sue?o de sentirse integrada en la sociedad como una mujer m?s.
Puede que ?sa haya sido la intenci?n del director, recuperar la dignidad y el respeto hacia un colectivo minoritario y marginado como es el de los transexuales, pero... realmente lo consigue con este film?. M?s bien yo dir?a que logra el efecto contrario, ya que 20 cent?metros resulta una pel?cula excesivamente exhibicionista y gratuita, que parece no tener en cuenta en ning?n momento al espectador medio que la est? viendo, ya que construye un discurso ?nicamente restringido a la propia satisfacci?n del director, que parece encantado jugando a ser el sucesor de Almod?var en la comedia cutre nacional.
Pero quiz?s, lo peor de todo sea que la mezcla de materiales con la que est? construida la pel?cula nunca llegan a armonizarse entre s?, creando una sensaci?n de conjunto incoherente que da rienda suelta a una indigesta empanada de ideas inconexas y mal engrasadas que terminan por producir una insoportable acidez de est?mago.
Realmente se pasa mal viendo 20 cent?metros, porque no se puede creer que tanta incompetencia quepa en una sola cinta.
Es cierto que nos adentramos en ?poca de saldos veraniegos, y no sabemos qu? vamos a encontrarnos en el camino, pero 20 cent?metros se coloca desde este momento en una posici?n muy ventajosa para alzarse con el dudoso premio de la peor pel?cula del a?o. Seguiremos informando de si hay alguna otra que la supera. Ya tiemblo de miedo.
Por Beatriz Mart?nez
|
|
|
|
20 cent?metros Enviado por kc el 2005-06-15 09:04:07 Tu marcador:   
Sabido es que el golazo m?s espectacular que nuestro cine le endilg? a la vigilante censura franquista fue, en 1961, Diferente,el musical filogay de Delgado y Alaria, un delirio kitsch con coreograf?as multicolor y alba?iles jugosos. Ya no hay censura a la que meter goles, pero un Ram?n Salazar por fortuna m?s inspirado que en Piedras nos propone el inesperado Diferente del siglo XXI, una comedia musical con gusto amargo, donde tambi?n hay alba?iles, empleados de mercado musculosos con culo de melocot?n y un protagonista que reivindica su derecho a ser mujer: una prostituta que se llama Marieta aunque en su carnet de identidad figura Adolfo, peque?a anomal?a (los cent?metros del t?tulo) a la que quiere poner remedio en cuanto re?na la pasta necesaria.
El atrevimiento de 20 cent?metros consiste en mezclar una comedia de costumbres muy working class con la fuga on?rica que constituyen sus n?meros musicales, calzados con la excusa de la narcolepsia que sufre el/la protagonista, cuyos sue?os son mel?dicos para?sos de pastel. En cuanto al primer apartado, el filme de Salazar tiene un trazo parecido al de la reciente Tapas:el retrato agridulce de un microcosmos por el que pululan anhelos vitales y desgracias cotidianas, servido con mirada franca y voz deslenguada, a menudo con di?logos sabrosos (los que se cruzan Marieta y el enano con quien convive). En cuanto al cap?tulo musical, 20 cent?metros saquea canciones de Marisol, Queen o Madonna, entre muchos otros, con resultados francamente aceptables, a ratos deslumbrantes: Parole tiene un muy grato aire de Jacques Demy; True love,con su sabio empleo de la multipantalla, merecer?a el primer premio en cualquier festival de videoclips. Lo mejor que se puede decir de 20 cent?metros es que en ning?n momento, en su tr?nsito de la realidad a la imaginaci?n, chirr?a, entre otras cosas porque M?nica Cervera est? a ambos lados, y es un hurac?n, una comedianta excelsa, un prodigio de vivacidad con sus destellos de ternura.
La Vanguardia
|
|
|
|
20 cent?metros Enviado por kc el 2005-06-14 09:17:43 Tu marcador:   
Llega a la gran pantalla el segundo largo del director malague?o Ram?n Salazar (su debut fue Piedras, en 2001), y despu?s de una historia coral como aquella nos encontramos con una M?nica Cervera (Crimen Ferpecto) que se erige en protagonista casi absoluta de esta cinta, donde encarna a Marieta, un transexual que intenta conseguir el dinero necesario para una ?ltima operaci?n que le permita librarse de esos molestos veinte cent?metros de pene que a?n delatan su pasado como hombre. Adem?s Marieta sufre ataques de narcolepsia que hacen que se duerma en cualquier parte, y es en los sue?os que tiene mientras est? dormida donde se ve como ella querr?a ser: una rutilante estrella de los musicales de Hollywood. En su camino se cruzar? su particular pr?ncipe azul, y durante casi dos horas asistiremos a su d?a a d?a, donde tambi?n tienen cabida sus estrafalarias compa?eras de trabajo (prostitutas), vecinas esperp?nticas y conocidos suyos de todo tipo.
Entre los aspectos positivos nos quedamos con las texturas contrapuestas que se usan para reflejar los dos mundos donde vive Marieta: su realidad es oscura, predomina el gris y todo est? rodado con un pulso nervioso, con una c?mara que no se est? quieta y que usa muchos primeros planos. Sin embargo, cuando sue?a y protagoniza escenas de musicales la imagen es pr?stina y el color es tan desbordante que resulta hortera. Tambi?n se hace un buen retrato de la cotidianeidad de la protagonista, sumergida en ese mundo lleno de peque?as alegr?as y grandes disgustos, aunque se echa de menos algo de definici?n: si estamos ante una comedia deber?a haber m?s situaciones que provocaran la risa, o tambi?n pod?a haberse enfatizado el lado dram?tico de algunos hechos. El resultado final es de una cierta frialdad, como si estuvi?ramos visionando un documental.
Aquellos que no tengan en alta estima el g?nero musical tienen aqu? una excusa perfecta para echar por tierra 20 cent?metros: los n?meros de esta cinta no aportan demasiado al desarrollo de la historia (salvo seguir confirmando lo mucho que la protagonista quiere ser una mujer completa y alcanzar la felicidad), y las canciones elegidas, aunque han sido tratadas y adaptadas con esmero por Najwa Nimri y Pascal Gaigne, no dejan de ser algo obvias por lo general y se echan de menos unos subt?tulos que les den m?s significado en el contexto de la pel?cula. Si adem?s el a?adido de esas escenas de canto y baile hacen que el metraje casi alcance las dos horas para una historia que no las necesita, podemos afirmar que estamos bastante lejos de un film redondo. Entretiene, pero pod?a haber sido mucho mejor.
Fanzine digital
|
|
|
|
20 cent?metros Enviado por kc el 2005-06-10 15:33:46 Tu marcador: 
Camale?nica y con una fuerza arrolladora, M?nica Cervera casi parece suplicar a gritos desde el inicio de 20 cent?metros que la triste realidad que es la pel?cula se transforme en un narcol?ptico sue?o que bien podr?a asemejarse al de la Shirley MacLaine de Noches en la ciudad. Pero no. Es extra?o que la inventiva de Hongos, majo cortometraje de Salazar, meng?e a medida que sus minutajes se hacen kilom?tricos. Ni su descripci?n, de fotonovela o ensue?o Cor?n Tellado en negativo, de putas o travestis po?ticamente lumpen, es nunca fassbinderiana, ni su coqueteo con el musical llega a la suela de los talones de Bailar en la oscuridad. Tampoco es Diferente (?remake con Pablo Puyol?), por lo que esos playbacks de coreograf?a dudosa sonrojar?an hasta a sus clones danzarines en la versi?n de La tonta del bote con Lina Morgan, film con el cual comparte muchos puntos de contacto. El trayecto que el director ha pretendido seguir de proclamarse nuevo Almod?var no ha podido ser m?s errado: ah? ten?a Salazar la lecci?n del manchego con aquel televisivo, musical y conciso Tr?iler para amantes de lo prohibido.
Para undergrounds narcol?pticos.
Lo mejor: M?nica Cervera.
Lo peor: que Salazar tiene talento.
Fotogramas
|
|
|
|
20 cent?metros Enviado por kc el 2005-06-10 08:36:45 Tu marcador:   
Viendo 20 Cent?metros parece que retrocedamos en el tiempo. La est?tica de este filme nos devuelve a los coloridos a?os 80, y muy concretamente, a las primeras obras de Almod?var. Esos ambiguos entornos en los que se mueven, unos no menos d?scolos protagonistas en busca de su propia identidad, son f?cilmente reconocibles por la filmograf?a del director manchego. El director Ram?n Salazar no oculta las fuentes creativas de las que ha bebido para realizar esta comedia. Adem?s, la presencia en el elenco principal de una pr?cticamente desaparecida Rossy de Palma, antigua chica Almod?var, no hace m?s que reforzar esa tesis. Junto a ella, se re?nen nuevos valores en alza en la pantalla nacional, como son M?nica Cervera, Pablo Puyol o Lola Due?as. Historias de transexuales en busca de su lugar en el mundo, y que adem?s de sufrir narcolepsia en los momentos menos oportunos, la disfrutan so?ando con n?meros musicales. Para nost?lgicos de una ?poca ya pasada.
Yahoo.es
|
|
|
|
|