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Indice de Criticas Envia tú Critica de El mercader de Venecia Criticar Nueva Pelicula

El mercader de Venecia

S?lo la actuaci?n de Al Pacino ya hace que valga la pena ver esta pel?cula, y si otros de los actores que comparten cartel con ?l parecen no estar a la altura no es por falta de m?ritos propios, sino por la excelencia de Pacino. Joseph Fiennes fue Shakespeare in love, y ahora interpreta uno de los personajes de este drama del bardo ingl?s, excelentemente tambi?n, entre un reparto principalmente brit?nico en el que nos reencontramos despu?s de largo tiempo con un Jeremy Irons en plena forma. Adaptar a Shakespeare parece una necesidad continua en el mundo del cine anglosaj?n, as? que son muchas las versiones de las obras del dramaturgo que nos han llegado. Pacino fue Ricardo III en la pel?cula que dirigi?, pero El mercader de Venecia es uno de los grandes dramas de Shakespeare que menos se ha adaptado. El director de El cartero y Pablo Neruda, Michael Radford, da una lecci?n de buen cine; El mercader de Venecia cuenta con un texto bueno sin discusi?n, lleno de claroscuros, pero la c?mara de Radford hace comprensible emocionalmente la historia de este prestamista jud?o que, v?ctima de la discriminaci?n de los cristianos, no es sin embargo un personaje positivo. La acertada elecci?n de los actores, y una direcci?n muy libre y creativa, ha permitido a Pacino anclar al jud?o Shylock, haci?ndolo tangible pese a sus dualidades y domar la bestia m?s dif?cil de este texto. Pero todas las actuaciones son soberbias y tejen discurso a discurso, una historia emocionante que deja brillantes retratos de la maldad humana y la locura, el amor y la tragedia, el odio, la venganza y la crueldad. Contra la obsesi?n de filmar s?lo cl?sicos que puedan adaptarse a nuestros d?as, Radford no niega que hoy siga habiendo antisemitismo y se mantiene fiel a un texto y a una ?poca que quedan retratados con preciosismo y dramatismo gracias a Benoit Delhomme y la m?sica de Jocelyn Pook, compositora de Eyes Wide Shut. Radford ha hecho de un texto emocionante una pel?cula extraordinaria, profunda y compleja, que cuando le falta alguna virtud al menos no incurre en vicios como la banalidad o el clich?.

Yahoo.es

Añadido: September 23rd 2005
Escrito por: kc
Resultado:
Lecturas: 377
Idioma:

  

Indice de Criticas Envia tú Critica de El+mercader+de+Venecia Criticar Nueva Pelicula

El mercader de Venecia
Enviado por kc el 2005-09-30 00:36:06
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Pocos pueden con Shakespeare (lista breve y clausurada: Welles, Kurosawa, Olivier y Branagh), pero Shakespeare puede con todo. Les hace la cama, desde el trabajo de carpinter?a hasta el acolchamiento, a cineastas mucho m?s discretos que los rese?ados entre par?ntesis, como Castellani o Zeffirelli, y resiste con una fuerza endiablada las transfiguraciones m?s extremas (Otelo viaj? bien al Oeste en Jubal) y los envites posmodernos: el Romeo y Julieta de Luhrmann y un pu?adito de trasvases al ?mbito adolescente (aunque a veces le sale un hueso duro de roer, como el Max H. Boulois de la psicotr?nica Otelo, el comando negro).

Michael Radford, reconozc?moslo, no es un director particularmente dotado. Pero no tiene un pelo de tonto, sabe lo de la cama y, cauto, respetuoso, se pone al servicio de la letra y la dicci?n y deja que el gesto y los pulmones de los actores entren a saco en El mercader de Venecia. Y ah? es donde nos topamos con Al Pacino, rey absoluto de la funci?n en su papel del jud?o usurero Shylock, por mucho que Jeremy Irons sea un magn?fico Antonio y Joseph Fiennes (que curiosamente encarn? al bardo de Strattford en Shakespeare enamorado) y Lynn Collins luzcan adecuados como Bassanio y Porcia. Pacino, que ya demostr? su amor a Shakespeare en la muy interesante y experimental Looking for Richard, se entrega en cuerpo y alma a un personaje dif?cil y contradictorio, miserable por su despiadada sed de venganza pero humano en tanto que implora dignidad; frena su tendencia a la sobreactuaci?n (salvo en algunos momentos del cl?max final y en su estatuario ?ltimo plano) y nos obsequia un Shylock mod?lico. Lo dem?s entra en el terru?o de lo acad?mico: fotograf?a bella, vestuario impecable y un suntuoso discurrir entre canales y palacios. En fin, que don Guillermo puede con todo y esta adaptaci?n, prudente, tibia y honesta, merece la visita. ?Hace falta a?adir que se recomienda la versi?n original?
LaVanguardia

El mercader de Venecia
Enviado por kc el 2005-09-23 17:34:22
Tu marcador:


A diferencia de la obra de otros titanes literarios, de m?s dif?cil aclimataci?n, el texto shakespeariano se revela infinitamente el?stico, al ser capaz de sobrevivir a todo tipo de versiones, perversiones y actualizaciones. Pero dentro del canon cinematogr?fico (pues de adaptaciones al cine hablamos), ?El mercader de Venecia? ocupa un lugar especial al tratarse de una obra pr?cticamente in?dita en la pantalla, por lo que queda excluida la posibilidad de ensayar variaciones sobre versiones anteriores. La raz?n del tab? establecido sobre una obra por lo dem?s tan ?fotog?nica? como ?sta hay que buscarla en uno de sus personajes, de quien se explicita su condici?n de usurero y de jud?o. Shylock no es una mera caricatura ?tnica, ni mucho menos, porque Shakespeare le convierte en uno de los protagonistas, le da uno de sus famosos mon?logos (el que contiene la c?lebre frase ?Si nos pinchan, ?acaso no sangramos??) y le da tambi?n sus razones, lo que le humaniza pese a su insistencia en cobrarse la deuda que tiene con ?l el cristiano Antonio con ?una libra de su carne?.
El Shylock de Al Pacino, cansado, no necesariamente simp?tico y progresivamente despojado de todo, incluso de la ?justicia? que solicita del tribunal, es una gran creaci?n, creemos, y estar?amos seguros si no hubi?ramos tenido la desdicha de ver una versi?n doblada con la voz ?padrinera? del actor. Del resto del reparto cabe destacar a Jeremy Irons, cuya tristeza cong?nita se aviene bien con el deseo frustrado de su personaje por el de Joseph Fiennes, que a su vez desea (o quiz? s?lo quiere dar un braguetazo) a la bella Porcia de Lynn Collins. La parte de comedia que representan estos personajes j?venes no encaja del todo con la gravedad de Shylock y Antonio, pero quiz? no sea culpa del director, Michael Radford, sino del ?zapping? gen?rico del original. Radford se limita a hacer una adaptaci?n respetuosa, sin las audacias de Branagh o McKellen, y a sacar el mejor partido de los decorados naturales de Venecia, lo que no es poco.

Abc

El mercader de Venecia
Enviado por kc el 2005-09-23 17:29:47
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Acertada adaptaci?n de un cl?sico de Shakespeare, al que ?nunca est? de m?s decirlo- le estamos inmensamente agradecidos por su contribuci?n literaria y social.


Tantos asuntos diferentes trat?, que su biblioteca se erige en escenario del mundo conocido. No es de extra?ar que se ocupara tambi?n de los marginados aunque, como era habitual, desde la ?ptica del grupo dominante, aqu? l?ase, mostrando el antisemitismo de finales del siglo XVI. Nosotros nos bastamos para transformarlo en an?lisis de los prejuicios religiosos.

Los jud?os de la Perla del Adri?tico eran considerados inferiores por sus conciudadanos con un plus a?adido para su rechazo: eran los m?s ricos de la ciudad-estado. Obligados a vivir en las peores zonas de la urbe e incapacitados por ley para llevar a cabo determinadas actividades comerciales ?no as? la usura, vetada para los cristianos-, los jud?os, muchos de ellos sefard?es procedentes de la pen?nsula ib?rica, vivieron altibajos en la zona del V?neto, precisamente por esa permisiva doble moral cristiana en relaci?n a la riqueza y la valent?a de los ?marginados? a la hora de echarse a la mar y establecer nuevas relaciones entre la Rep?blica y puertos de Oriente.

Shakespeare, acusado de antisemita ?como el 99,9% de la poblaci?n no jud?a del viejo continente-, traz? en El mercader de Venecia algunos rasgos, los suficientes para que la obra nos llegue con tintes pedag?gicos, sin olvidar las tramas amorosas y las situaciones no exentas de comicidad, como el asunto del cuarto de libra de carne que a m?s de uno trae en vilo.

Hay cine de autor y, ante la imposibilidad de apropiarse de una historia inmortal, un verso con m?s de 400 a?os de vida, hay t?tulos fieles al texto original y este lo ped?a a gritos: la Venecia poderosa y liberal de los comerciantes y los jud?os no hab?a llegado con tanta contundencia al cine, aunque el tema de la religi?n se toque aqu? de soslayo, provocando nuestra curiosidad por el asunto. Michael Radford nos gui? por el mundo de George Orwell en 1984 con gran fidelidad al libro y tambi?n nos present? tanto al cartero de Isla Negra como al mism?simo Pablo Neruda sin quitar ni poner ni una coma audiovisual a lo escrito por Antonio Skarmeta.

No esper?bamos menos de su relaci?n con el escritor ingl?s: el cineasta se ha limitado, que no es poco, a coordinar los trabajos de vestuario, ambientaci?n y fotograf?a, a jugar con un montaje paralelo entre las dos historias cruzadas y a engrandecer la figura de sus actores principales, sobre todo la de Al Pacino, que vuelve a Shakespeare (Looking for Richard) con el miserable e incomprendido Shylock, entrando en la tr?ada de int?rpretes de uno de los personajes mejor perfilados por el dramaturgo, interpretado por Lawrence Olivier y Orson Welles.

El antip?tico, no sabemos si a la fuerza o no, nos introduce en su drama personal y en las entra?as del Ghetto, un islote del distrito de Cannaregio, aislado del mundo por anchos canales y dos compuertas guarecidas por guardas cristianos. Un lugar de reclusi?n que nada ten?a que ver con la Giudecca, una isla mayor de la laguna, la elegida por los jud?os para vivir en comunidad.


Texto Daniel Galindo Fr?as

El mercader de Venecia
Enviado por kc el 2005-09-23 17:28:55
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Seg?n Harold Bloom, Shakespeare, el m?s grande escritor que podamos llegar a conocer, nos lleva a la intemperie, a tierra extra?a, al extranjero, y nos hace sentir como en casa. Como visitantes temporales, no debemos sino agradecerle su hospitalidad, aun a sabiendas que tal vez remover? complejos y pesadillas que nos asusten. El problema aparece cuando uno de esos turistas se convierte en agente inmobiliario y quiere contarnos su propia versi?n de la casa. Al bardo de Strattford le cuesta aceptar la intervenci?n divina de otro ego que no sea el suyo, y por eso Radford, con fidelidad e inteligencia, se viste de modestia y respeta la letra de la obra, contextualizando su antisemitismo, iluminando los claroscuros venecianos con esp?ritu renacentista y dando cancha, como es de recibo, a sus actores. Es esta una adaptaci?n cl?sica, acad?mica, y puede molestar lo educado y convencional de su acabado, pero, consciente de sus limitaciones como artista, el director de 1984 y El cartero (y Pablo Neruda) ha preferido mantenerse en un segundo plano y dejar que Al Pacino, contenido en su retrato del miserable Shylock, dirija la funci?n con su sola presencia.

Enamorado de Shakespeare, Pacino comprende el apabullante significado de su personaje sin devorar a los que le rodean. Hay espacio, pues, para que todo el mundo se luzca, y al llegar al cobro del famoso cuarto de libra, el p?blico siente la misma emoci?n que sentir?a si no supiera el final. Ser? que la literatura can?nica, la que aspira a ser tan apasionante como la vida, es solo id?ntica a s? misma a la hora de despertar pasiones.





Para amantes del Shakespeare can?nico.

Lo mejor: los actores.



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