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Camar?n
Jaime Chavarri expres?, tras su paso por San Sebasti?n, su deseo de hacer una biograf?a de Camar?n muy personal, pues ser?a imposible estar a la altura de la leyenda y contentar a todos. Tal vez podr?a haberse esforzado m?s, porque la pretendida visi?n personal de Camar?n acaba conduciendo a un biopic trillado, como tantos otros, sobre la ca?da en picado de un artista. Frente a la elecci?n estructural, resulta frustrante que se note el gran esfuerzo t?cnico y art?stico que Chavarri ha hecho. En Camar?n se echa de menos algo m?s de aquello que hizo grande al personaje, m?s m?sica y la descripci?n de lo que signific? su figura. La propuesta de centrarse en el lado humano de Camar?n es digna, pero todo lo que en una pel?cula biogr?fica se elimina para dar m?s cancha a otros temas resulta, si no se trata correctamente, en un vac?o de informaci?n. Es una tentaci?n grande, al filmar la vida de quien se supone tan conocido, eliminar referencias al contexto y otros datos que en cualquier otra pel?cula resultan fundamentales. Se ha eliminado en Camar?n el multitudinario entierro que recibi? el cantaor. Sin embargo poco m?s ha quedado fuera. La pel?cula tiene un ritmo agobiante y denso desde el principio y deja poco espacio para que el espectador pueda sentirse c?modo dentro de la historia. Demasiadas an?cdotas, momentos y demasiada vida. Camar?n es una pel?cula informativa, casi un documental dramatizado donde se ha prescindido de las fuentes contrastadas, pero esto no es necesariamente malo. Aqu?l que da vida al protagonista, ?scar Jaenada, es la mayor virtud del film. Jaenada hace una interpretaci?n redonda, oscura, llena de matices y contradicciones. Desde que aparece, una vez pasada la infancia del artista, se come la pantalla y no hay duda de que estamos ante Camar?n. La puesta en escena tambi?n es maravillosa, y la contrastada fotograf?a de Gonzalo Berrido dan una bella textura aterciopelada incluso en los momentos m?s terribles. Y est? la m?sica de Camar?n y Paco de Luc?a, por supuesto, aunque no suene en toda la banda sonora. Camar?n no es terrible, pero podr?a haber apuntado m?s alto. Yahoo
Añadido: November 4th 2005 Escrito por: kc Resultado:    Lecturas: 88 Idioma:
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Camar?n Enviado por kc el 2005-11-08 19:08:15 Tu marcador:   
Afrontar un proyecto de estas caracter?sticas es como llevar al cine la historia jam?s contada.
Superado el v?rtigo inicial que nos embarga, llega la convicci?n, y con ella, lo que podr?a haber sido un suicidio, queda en interesante mirada a un mito.
M?s all? de nuestras fronteras Camar?n se vender? como ''biopic'', perfil audiovisual de un personaje, siempre ficcionado, porque la objetividad es dif?cil de alcanzar. Recientes son los de Ray (Charles), Tina (Turner) o Cole Porter (De-lovely). En nuestro pa?s no son muy dados a afrontarlos (La ni?a de tus ojos y Lobo quedaron en ficci?n exagerada, quiz?s por miedo) y esperamos que pronto se haga el siempre anunciado sobre Lola Flores.
Es Jaime Chavarri, un cineasta necesario, quien lanza un ?rdago m?s certero aqu? que en las anteriores Las cosas del querer (a partir de las vivencias de Miguel de Molina) y Sus ojos se cerraron (una visi?n personal de Carlos Gardel). Al responsable de t?tulos como El desencanto, Las bicicletas son para el verano y Besos para todos, le llover?n los estudios sesudos dentro de unos a?os por ser iconoclasta, tocar muchos y variados palos y ser un pionero al que la industria discogr?fica de nuestro pa?s deber?a rendir pleites?a. Por lo pronto empezar? a levantar ampollas al explorar ?desde la ficci?n, no lo olvidemos- el terreno m?s humano de quien muchos consideran una divinidad, por encima del bien y del mal. En este caso, un revolucionario del flamenco casi sin propon?rselo porqu? Joselito iba para torero hasta que entr? por la puerta de la Venta de Vargas.
Fascinaci?n, y a muchos, como los nacidos en los 70 y comienzos de los 80, un tanto de dejadez... A partes iguales se configura un trabajo cinematogr?fico con el que Chavarri nos contagia el inter?s por alguien que estaba ah? y al que a?n no nos hab?amos aproximado. Hizo bien en enviciar a 5 ? 6 sujetos, cobayas como Merc? Llorens, Ver?nica S?nchez, Mar?a Isasi, Ra?l Rocamora (como Paco de Luc?a), Alfonso Begara (encarnando a Tomatito) y el propio Oscar Jaenada que, al est?mulo del flamenco de Camar?n, acaban haci?ndonos gozar con sus interpretaciones, sus palabras, sus silencios y, sobre todo, sus miradas: es impresionante como soporta Jaenada el objetivo de la c?mara en muchos primeros planos y durante el play-back de los t?tulos de cr?dito.
Quiz?s sea esa inocencia, esa inmadurez en materia musical, fue la que les hizo empaparse del asunto y lo que a nosotros nos engancha... M?s que correctos en sus trabajos, echamos en falta m?s intervenciones de la Chispa para convencernos al 100% de la garra de S?nchez ?magn?fica en las secuencias de la playa y el coche- al tiempo que corroboramos la buena labor de Llorens ?c?mo es posible que se parezca tanto a Silvia Abascal- al aunar en una misma persona a varias mujeres que se toparon con un inexperto y algo perdido Camar?n en Madrid, el que daba sus primeros palmeos en el m?tico tablao Torres Bermejas.
Reconocido por todos, incluso por sus m?s ac?rrimos detractores en vida, la vida y milagros de Jos? Monge Cruz da para una y decenas de pel?culas. Hasta el momento sus familiares no hab?an dado el visto bueno a ninguno de los proyectos ?uno incluso de Imanol Uribe- pero algo les cautiv? de este: no se recrea en la muerte, ni en los detalles escabrosos de su herencia discogr?fica y presenta a Camar?n como un hombre doblegado ante el dolor sin meter el dedo en la llaga aunque planee una presencia a modo de sombra mort?fera (el camello que le suministra la droga). Humanizar al personaje no requer?a de m?s detalles.
Da la sensaci?n de que el mano a mano entre cineasta y guionista (?lvaro del Amo) ten?a su freno en los asuntos que pod?an acabar con el buen entendimiento entre la familia real y la cinematogr?fica que se estaba afianzando. Pero Jos? Monge, al convertirse en Camar?n, se alz? como personaje universal y como tal, es patrimonio de todos. El respeto impera sobre los posibles manchurrones en la vida del cantaor en una cinta que, tarde o temprano, hubiese llegado porque 13 a?os son muchos cuando, desde el momento del ocaso del hombre y el nacimiento del mito, se pretend?a llevar su voz desgarrada a la pantalla de cine.
Ya hac?a uso de la garganta en Noviembre, en uno de los espect?culos callejeros de esos artistas teatrales. Jaenada se convierte desde ya en nuestra apuesta segura para el Goya al Mejor Actor. Se merece eso y mucho m?s. Mientras llega, me quedo escuchando ?sin el permiso de los puristas- el tema que uni? a dos genios andaluces y universales, La leyenda del tiempo.
Texto Daniel Galindo Fr?as
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Camar?n Enviado por kc el 2005-11-06 21:17:18 Tu marcador:  
Aun en una nader?a como Somne constatabas que en ?scar Jaenada hay madera de actor. Lo hab?a demostrado en Noviembre, enDescong?late?Y ahora se mete en esa alma de cuchillos clavados de Camar?n de la Isla con una competencia desusada. Est? soberbio tanto en las escenas cotidianas como en las de cante. L?stima que la pel?cula sea tan flojita, tan convencional, tan rid?cula a ratos (las escenas de infancia, postizas y artificiales) y con tan poco nervio. Parece mentira, pero es cierto: el director que, en las dos entregas de Las cosas del querer,logr? transmitir, a pleno pulm?n y coraz?n abierto, el esp?ritu de la m?sica con ra?ces, aqu? se hunde con todo el equipo? salvo Jaenada.
LaVanguardia
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Camar?n Enviado por kc el 2005-11-04 16:28:22 Tu marcador:   
Parec?a una empresa imposible: recrear en cine la figura y la vida de Camar?n, alguien que traspas? en vida los umbrales de una razonable admiraci?n y que, tras su muerte, qued? instalado en el sill?n m?s confortable del Olimpo. El inclasificable director Jaime Ch?varri asumi? semejante proyecto sin duda imposible. Bueno, ah? est?: hecho con una dignidad, con un alto sentido de la historia que quiere contar y con una notable dosis de fortuna.
La fortuna se ve en el corte de su protagonista, ?scar Jaenada, tan pegado en traza, cuerpo y alma al original que hace posible la novelaci?n del canap? y que uno se lo trague de un bocado. Hasta el propio Camar?n se hubiera quedado l?vido ante el duende y la picard?a del actor. El buen sentido narrativo de Ch?varri lo lleva a no pretender milagrer?as: elige puntos se?alados de su biograf?a, notas al vuelo, impresiones, pinceladas y todo ello dentro de un aire novelesco, un punto por debajo de lo ?pico, m?s cercano al romancero, para dejar hecho un retrato entre sincero y ver?dico del cantaor; ni siquiera cae en el t?pico de forzar el drama, ni su relaci?n con las drogas o su encontronazo definitivo con el c?ncer. Y todo ello entronca con la aludida dignidad del retrato.
No es f?cil que otro director que no fuera Ch?varri hubiera encontrado ese punto intermedio entre lo real y lo enga?oso, entre lo discreto y lo imp?dico, que se necesita para afrontar algo imposible como ?Camar?n?, que alterna momentos de brutal ?hondura? con otros de cierto descaro narrativo cercano al t?pico: hay tramos de la pel?cula que s?lo pod?an ser abordados con esa, digamos ?frescura?, y de ese modo hay que verlos, o si se prefiere, soportarlos.
Tal vez no haya tenido la misma fortuna Ch?varri en el trazo de algunos fondos y personajes cercanos a Camar?n, y que tendr?an otra pel?cula en s? mismos. Pero, la fortuna, ya lo dice Woody Allen en su obra maestra ?Match point?, cae donde cae y es tan imprevisible como la mano de ni?o: a Ch?varri le ha ca?do en donde m?s lo necesitaba, en Camar?n: un grand?simo trabajo de Jaenada, y tan dif?cil de medir como un sentimiento.
abc
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