|
|
Una rosa de Francia
Como a todos los grandes creadores, los a?os han ido afilando, puliendo y limando las aristas formales del cine de Manuel Guti?rrez Arag?n, haciendo que sus discursos surjan limpiamente, de forma casi mansa: pr?stinos. Es lo que ocurre en esta Una rosa de Francia, un film en el cual la negrura profunda del discurso (que es, ante todo, un discurso sobre la p?rdida y la renuncia) aparece sumergida por una puesta en escena pl?cida, luminosa, incluso falsamente nost?lgica. En primera instancia, reflexi?n sobre algunos t?picos constructores de una cierta idea, de un cierto imaginario anexo a Cuba casi desde los tiempos de la colonia hispana (la voluptuosidad de la vida, las mujeres f?ciles, el pa?s como prost?bulo de poderosos), en el fondo lo que aborda el film es una lectura posible de las v?speras del poscastrismo: al fin de cuentas, y aunque su acci?n se ubique en alg?n momento indeterminado de la d?cada de 1950, no cuesta ning?n trabajo identificar tantas cosas contempor?neas, desde los gritos anti-imperialistas de ese malo/bueno que resulta Jorge Perugorr?a, hasta temas tan de hoy como la emigraci?n clandestina hacia Estados Unidos.
Pero la pel?cula es tambi?n una turbia historia de aprendizaje, de traicionadas amistades viriles en la que las tornas giran a cada rato, y por la que, a la postre, se abre paso como un hurac?n (y como querr?a el viejo maestro Hitchcock) la buena historia de siempre: la peripecia amorosa, la urgencia de la carne, el desbocado ?mpetu de la juventud.
Para cuban?filos de pro y espectadores inteligentes.
Lo mejor: la habilidad para construir un discurso que se esconde tras otro.
Lo peor: que hay que andar con ojo para no confundir tersura en la puesta en escena con simplicidad de fondo.
fotogramas
Añadido: February 2nd 2006 Escrito por: kc Resultado:     Lecturas: 222 Idioma:
|
|
|
|
Una rosa de Francia Enviado por kc el 2006-02-04 11:39:37 Tu marcador:   
Si la mirada cr?tica sobre el cine contempor?neo no se hubiera hecho tan perezosa, una primera sospecha se abrir?a paso de inmediato ante las im?genes de Una rosa de Francia. Se dir?a que estamos ante una pel?cula de aventuras protagonizada por un desalmado que lo mismo trafica con los sue?os de emigrantes desvalidos que comercia con la virginidad de pupilas adolescentes. Una barcaza que se enfrenta a las patrulleras americanas, un burdel afrancesado para solaz de influyentes autoridades, una madame enamorada del m?chant, un jovencito fascinado por la personalidad ambigua del aventurero... Podr?a pensarse que estamos ante una reconstrucci?n de viejos moldes narrativos, pero algo no termina de encajar...
Los arquetipos se mueven entre lo ir?nico y lo hiperb?lico, la sensualidad del escenario y el naturalismo de la representaci?n conviven con lo descarnado de la dramaturgia y con la sequedad de la narrativa, las situaciones parecen m?s expresivas por los c?digos a los que remiten que por su propia autonom?a dram?tica. Todo aqu? (el sentido de las situaciones, el car?cter de los personajes...) tiene un trasfondo equ?voco o se descubre sujeto de paradojas desconcertantes. El conocimiento, como en cualquier otra pel?cula de Guti?rrez Arag?n, avanza de forma sinuosa y ambivalente.
La dimensi?n inici?tica que esconde la historia pronto se desvela pre?ada de contradicciones. El malvado protagonista es tambi?n un seductor irresistible cuya m?scara de cinismo oculta sentimientos genuinos que no puede controlar. La ingenua adolescente v?ctima de la ?trata de blancas? se mueve impulsada por un amoral arribismo que la emparenta con la personalidad del traficante. La luminosidad sensual de las escenograf?as y la confiada promiscuidad er?tica que habita las estancias ocultan oscuros negocios con carne humana y turbias debilidades sexuales poco tranquilizadoras.
Nada es exactamente lo que parece sin dejar de serlo al mismo tiempo dentro de esta f?bula bajo cuya equ?voca epidermis palpitan, al menos, otras dos pel?culas diferentes y a cual m?s sugerente. Una primera de sugestivo sustrato metaf?rico, puesto que la acci?n transcurre en Cuba, supuestamente a mediados de los a?os cincuenta, pero bajo contornos casi intemporales, bajo la tutela de un hombre cruel que mueve los hilos de los dem?s personajes con eg?latra despotismo, pero tambi?n haci?ndose querer con su simp?tica capacidad de seducci?n frente a unos seres que sue?an con un para?so mejor lejos de la isla. La lectura parab?lica del relato se abre paso, para el buen entendedor, con n?tidos puntos de referencia.
La segunda nos remite al ?tiempo de los cuentos?, a esa modulaci?n de c?digos y referencias inherente a los cuentos de hadas con moraleja ambigua o corrosiva, tan habitual en el n?cleo germinal que alimenta las ficciones de Guti?rrez Arag?n. La historia se descubre entonces como una impagable f?bula, tan hedonista como perversa, donde la madrastra regenta con refinada educaci?n una casa de citas y donde el pr?ncipe intenta rescatar a la princesa de las fauces de un ogro seductor en cuyo corazoncito todos, incluidos estos dos ?ltimos, intentan encontrar un lugar que los cobije.
Las tres pel?culas se descubren como otras tantas capas de una misma cebolla, sucesivos y simult?neos niveles de lectura para una representaci?n de aparente formato naturalista, pero que juega de forma socarrona con los l?mites del realismo. Una propuesta de l?dico aliento narrativo, a la que le falta quiz?s algo de atm?sfera y de espesor en la imagen, pero que acaba configurando una obra de serena y desencantada madurez, filmada con los ecos m?ticos de una familiar memoria caribe?a, pero tambi?n con la distancia reflexiva de una esc?ptica mirada intelectual. Un sabio maridaje que genera un filme resistente a toda catalogaci?n, heterodoxo, original y felizmente fuera de norma.
F. HEREDERO, Carlos
|
|
|
|
Una rosa de Francia Enviado por kc el 2006-02-04 10:37:57 Tu marcador:   
cubano es un territorio muy propicio para ambientar cualquier tipo de historia por su paisaje, sus gentes, su clima? por su encanto, en definitiva. Eso lo sabe bien Manuel Gutierrez Arag?n y lo interpreta como nadie Jorge Perugorr?a. Entre ambos se han trabajado una pel?cula repleta de emociones, amor y aventuras en pleno el caribe, que estar?a a medio camino entre la met?fora pol?tica, el sue?o er?tico y las cintas cl?sicas de aventuras. Emociones fuertes con una Cuba fuera de todo tiempo de fondo a cambio de una simple entrada de cine. Parece un trato irrechazable.
yacom
|
|
|
|
Una rosa de Francia Enviado por kc el 2006-02-03 11:12:38 Tu marcador:   
?rase una isla ...
MANUEL Guti?rrez Arag?n ajusta cuentas consigo mismo en su nueva pel?cula, ''Una rosa de Francia''. Hijo y nieto de cubanos, el director deseaba rodar en la isla y ha cumplido su sue?o con esta historia, m?s bien cuento, de ?amor y aventuras?, seg?n confiesa el autor. Sensualidad y clasicismo son los elementos que rebosan en las sugerentes im?genes de esta cinta que toca muchos aspectos como la inmigraci?n ilegal, la cuasiprostituci?n, el poder, la pasi?n juvenil, la amistad, los sue?os de libertad y, por supuesto, la pol?tica. Una excelente producci?n respalda esta cinta de ambientaci?n incierta -aparentemente los a?os 50-, que sin embargo no termina de sonar bien. Guti?rrez Arag?n toca muchos instrumentos en este bolero de im?genes -el t?tulo del filme surge de una antigua balada- con m?s est?tica que historia. Una levedad argumental que no salva ni la presencia del escritor Senel Paz (''Fresa y chocolate'') en el gui?n. Por fortuna, Guti?rrez Arag?n sabe encontrar la complicidad necesaria en sus actores. Especialmente en una pareja con la que ya trabaj? en ''Cosas que dej? en La Habana'' (1997): Jorge Perugorr?a, que encarna a un encantador villano de aire ''bogartiano'', y Broselianda Hern?ndez, deliciosa madame. Sin olvidar, la porosidad virginal de una nueva Lolita, Ana de Armas.
abc
|
|
|
|
|