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Manderlay
Hacer cine pol?tico sin caer en el dogmatismo o en el simple panfleto es muy dif?cil; hacer cine pol?tico utilizando el medio no como un instrumento ideol?gico, sino como un aliado ideol?gico, es a?n m?s dif?cil. Lars von Trier es uno de los pocos directores contempor?neos que lo consigue. En Manderlay, segunda entrega de lo que ?l llama la trilog?a USA: Tierra de Oportunidades, pero que se puede definir como Trilog?a del Mundo, nos reencontramos con Grace.
Pero la Grace de Manderlay no solo tiene otros rasgos f?sicos (Bryce Dallas Howard); tambi?n es una mujer distinta. Despu?s de haber pasado por la pesadilla de Dogville, la Grace de Manderlay no es una espectadora pasiva, sino que est? dispuesta a intervenir desde el principio. Y lo hace desde su idealismo y su ingenuidad juvenil: Grace cree que tener la convicci?n absoluta de que lo que ella propone es lo correcto es suficiente para cambiar la realidad de Manderlay. Pero la historia le demuestra que est? equivocada: no se puede imponer una forma de vida, por muy buena que sea, a quien no est? dispuesto (o preparado) para aceptarla. Dicho simplemente: no se puede salvar a quien no quiere ser salvado. Todo esto tendr?a un inter?s relativo si no fuera por la forma que escoge Lars von Trier para contarlo a partir de los mismos elementos de Dogville: un escenario desnudo y una voz en off que vuelve a ser la narradora objetiva de los vanos intentos de Grace por hacer que el mundo sea mejor. Tras esta experiencia, habr? que esperar a la tercera parte de la trilog?a, Washington, para saber si Grace por fin ha aprendido la lecci?n despu?s de destruir Dogville, y dejar abandonados a su suerte a los habitantes de Manderlay.
Para amantes de pel?culas pol?ticas.
Lo mejor: la capacidad de hablar de ahora mismo desde la abstracci?n.
Lo peor: que se piense que es una cr?tica a USA. Fotogramas
Añadido: February 8th 2006 Escrito por: kc Resultado:      Lecturas: 498 Idioma:
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Manderlay Enviado por kc el 2006-02-11 09:40:23 Tu marcador:    
Fiel a los planteamientos de Dogville, Lars Von Trier sigue al personaje de Grace en la segunda entrega de su trilog?a de Am?rica.
Si aceptamos como punto de partida que cualquier pel?cula lleva impl?cita una postura pol?tica concreta, la obra de Lars Von Trier es un buen ejemplo de cine entendido como medio de difusi?n y caja de resonancia de los vicios y virtudes de la sociedad actual. Mientras que Dogville trazaba un desesperanzado retrato de la condici?n humana en el que v?ctimas y verdugos cambiaban sus roles con extrema facilidad, Manderlay aborda el tema del racismo centr?ndose en el caso de una plantaci?n del sur de los Estados Unidos que sigue manteniendo la esclavitud setenta a?os despu?s de su abolici?n oficial.
Este material (cuya universalidad est? fuera de toda duda) sirve como premisa para elaborar un ambicioso discurso que propone una serie de dilemas morales y filos?ficos que exigen del espectador una continua toma de postura ante lo que est? viendo. Poco amigo de los mensajes un?vocos, Von Trier nos enfrenta ante situaciones complejas cuya ambig?edad tiene su origen en las propias contradicciones del ser humano. Los sistemas que, de manera alternativa, organizan la vida de Manderlay (esclavitud, democracia) hallan (?o deber?an hallar?) su sustento y raz?n de ser en los miembros de la comunidad, algo que parecen olvidar los encargados de dirigir el destino del pueblo.
Entre otros muchos temas, el director nos habla de los peligros derivados de imponer un sistema de gobierno basado en una concepci?n de la libertad que conlleva la idea de que ?sta nunca antes ha existido. Grace comprobar? que no es suficiente con tener buena voluntad para cambiar las cosas y se ver? obligada a cuestionar los principios en los que se basa una democracia en la que existe la potestad para acabar con la vida de aquellos que han infringido sus leyes (la denuncia de la pena de muerte no es tan virulenta como en Bailar en la oscuridad, pero s? igual de efectiva). La violencia vuelve a aparecer como uno de los motores de la conducta humana, violencia a la que nadie es ajeno y de la que nadie est? a salvo.
De forma m?s evidente que en Dogville, la densidad (y trascendencia) de las reflexiones planteadas hace que la trama y los personajes pasen a un segundo plano, algo que perjudica el resultado final en la medida en que el tono did?ctico es demasiado obvio. A excepci?n de los personajes interpretados por Bryce Dallas Howard (digna sucesora de Kidman) y Danny Glover, el resto son puros arquetipos al servicio de la exposici?n de una idea. Estamos ante un ''film de tesis'' que funciona a la perfecci?n como tal, pero que rechaza aquellos elementos que podr?an entorpecer la transmisi?n de los conceptos que dan sentido a la obra. Con Manderlay, el cineasta dan?s da un paso m?s en el camino a la abstracci?n iniciado en su anterior largometraje, y lo hace con la seguridad de aquellos que son conscientes de poseer un discurso ?nico y coherente. Algo que siempre es de agradecer en un momento en el que escasean directores dispuestos a transgredir las normas y plantear un cine que remueva la conciencia del espectador y demande su participaci?n.
Texto Gonzalo Izquierdo
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Manderlay Enviado por kc el 2006-02-10 01:03:26 Tu marcador:   
CR?TICA POSITIVA (Veerleen)
?Crees que ser?as capaz de decidir por otra persona? ?Crees que sabes lo que le conviene a la gente incluso mejor que ella? ?De verdad te crees tan listo?
Lars Von Trier vuelve a hacernos revolver en la butaca, a hacernos sentir mal, a agredirnos y desconcertarnos. Y es que esa es la principal arma del director, eso es lo que hace que sus pel?culas, positiva o negativamente, sean las m?s discutidas. Lars sabe c?mo ara?ar al espectador y c?mo colarse en su cabeza. Sabe c?mo usar ese realismo tan poco realista suyo para impactar y dejarnos grabadas sus im?genes.
Si el tel?n de fondo de Dogville era la Am?rica profunda, el de Manderlay es la Am?rica de la esclavitud. Pero no esper?is ver un alegato anti o pro esclavista, puesto que para Lars estos grandes temas son s?lo un pretexto hiriente sobre el que construir su verdadera historia, sobre el que desarrollar sus teor?as sobre el comportamiento humano. No trat?is de sacar conclusiones, Lars filosofa por filosofar, no trata de mostrar la verdad absoluta, su objetivo es que dejemos de ver las cosas blancas o negras y nos demos cuenta de que el ser humano es gris. Eliminar una injusticia puede traer una mayor -o no-, liberar a alguien puede llevarle a someterse a una esclavitud mayor -o no-, la soluci?n de un problema puede crear otro peor -o no-. ?se es el esp?ritu de Manderlay.
Dos cosas consegu?an que Dogville se tambaleara en algunos momentos. La primera, su escenograf?a. El uso de un espacio di?fano para la realizaci?n de la pel?cula, en lugar de los decorados es una de esas cosas con las que Lars consigue dejar at?nito al espectador. ?Nos gusta?, ?no nos gusta? El planteamiento es inmensamente original pero en ocasiones saca al espectador de la historia y le lleva a no decidirse entre si se le est? tomando el pelo o si est? ante una nueva teor?a de la direcci?n art?stica. De cualquier forma, nos guste m?s o menos, Lars ha matizado esta escenograf?a novedosa. Sigue estando presente, pero, como ya la conocemos, puede pasar a ocupar un segundo plano. La acci?n se convierte en m?s teatral, en interactuaci?n de los actores, entre s? y no con el espacio, lo que mejora la inmersi?n del espectador en la trama. El segundo punto flaco de Dogville estaba en su gui?n. La historia era excelente, pero la pel?cula se hac?a lenta y pesada en algunos momentos, demasiado larga, demasiado centrada en un solo personaje. El gui?n de Manderlay mejora en este aspecto. Es m?s interesante y la participaci?n y el desarrollo del resto de los personajes aumentan, tienen personalidad propia, ofrecen m?s posibilidades, m?s puntos de vista, m?s movimiento.
Las pel?culas de Lars Von Trier son en realidad grandes met?foras, tanto en su trama como en sus personajes. Sus historias est?n aparentemente inmersas en el mundo real pero en cambio no pueden estar m?s lejos de ?l. El escenario desnudo es parte de esa irrealidad real, lo mismo que los personajes cuyos int?rpretes son intercambiables. Grace no es la protagonista, es un personaje tipo y por lo tanto puede ser interpretado por cualquiera, puede convertirse en cualquiera.
Bryce Dallas Howard contin?a con el personaje de Grace, Nicole Kidman en Dogville y, aunque en las primeras escenas parece no ser capaz de hacerse con ?l, su fragilidad y su inexperiencia consiguen dar un giro a la protagonista. Grace se llena de inocencia, su papel autoritario la desborda y eso es lo que nos hace acercarnos a ella. Es el benefactor que viene amablemente a meter las narices donde no debe, a cambiar cosas sin ver m?s all? y a evangelizar a los dem?s cuando es ella quien necesita que alguien la muestre el mundo. Nicole nunca habr?a podido ser esta Grace.
?ste es un cine dogma con matices. Ya no estamos ante Celebraci?n, no tenemos una pel?cula rodada con una videoc?mara casera, estamos ante una evoluci?n de los postulados del propio Lars. Eso es lo grande de los g?neros que llegan para quedarse y para dar un vuelco al cine. Un cine localista y sin futuro se copia a s? mismo. Una nueva visi?n, en cambio, es autocr?tica, crece y resurge s?lo para llegar m?s alto. Quiz? Lars no es un director que llegue a todos lo p?blicos, puede que como espectador te desconcierte, te aburra o te ofenda, pero piensa que ?l abre camino para los que vienen detr?s. Guste o no, hay que reconocer que Lars se ha ganado el derecho a formar parte de la historia del cine. S?lo queda esperar al estreno de Washington, para saber si Lars es capaz de redondear su trilog?a sobre la Justicia.
CR?TICA NEGATIVA (Irulan)
Parece que fue ayer la ?ltima vez que nuestras pantallas se vieron sacudidas (por no decir algo peor) por el trabajo del estramb?tico Lars Von Trier. En Querida Wendy, dirigida por su amigu?simo Thomas Vinterberg, Von Trier firmaba un gui?n tramposo que no s?lo demostraba su incapacidad de establecer una estructura formal y un ritmo narrativo de forma m?nimamente correcta, sino que adem?s invitaba a una segunda lectura de los hechos que narraba (la ya cansina, vacua y superficial cr?tica al american way of life) que se podr?a califica, entre otras muchas cosas, de racista.
Y este mismo hecho nos viene al pelo para hablar de su nuevo ?producto?: Manderlay, segunda parte de su Trilog?a Americana que ya abriera Dogville y que precisamente se centra en el espinoso tema de la esclavitud y su abolici?n en los consabidos Estados Unidos de Am?rica.
Siendo sincera, Dogville no estaba tan mal. Si bien es cierto que era una pel?cula eterna y plagada de tiempos muertos, formalmente resultaba bastante interesante. No hab?a decorados, s?lo un espacio di?fano lleno de acotaciones realizadas con l?neas y algunos instrumentos de atrezzo (mesas, camas,...), todo ello deudor del teatro de Brecht. Una escenograf?a que Von Trier quer?a minimizar (para ?l lo importante era la historia) pero que por su originalidad supl?a muchas de las carencias de su pel?cula, carencias que ten?an que ver precisamente con esa historia, que como siempre sucede con el dan?s, pretend?a ser m?s profunda de lo que realmente era. Eso s?, el juego de manipulaci?n para con el espectador era impecable, y para cuando llegaba ese final tan potente y efectista que aqu? no desvelar?, no hab?a quien no se quedase con la boca abierta.
El problema es que aquellos aciertos de Dogville se convierten en obst?culos de esta Manderlay. Formalmente, la pel?cula ya no sorprende, y eso hace que pierda un important?simo punto y que sea m?s f?cil para el espectador ver a trav?s de esos decorados y por lo tanto darse cuenta de forma m?s directa de los m?ltiples errores de la cinta, que comienzan de nuevo con una duraci?n desmedida que provocar? aburrimiento y bostezos a m?s de uno. Junto a esto, la ya mencionada pretendida profundidad de la historia. Profundidad que realmente no existe y que s?lo consigue que el pobre espectador empiece a pensar que quiz? Von Trier es un ni?o con una rabieta que no hace m?s que gritar de la manera m?s irracional. Porque s?, porque esta supuesta nueva cr?tica a la historia de los EE.UU. se queda otra vez en el envoltorio y no ahonda donde deber?a.
Pero hablemos de ella de forma m?s concreta: Manderlay comienza all? donde terminaba Dogville. Grace, con el rostro de Bryce Dallas Howard (tras la estampida de Nicole Kidman... ?qu? les dar? Von Trier a sus musas que ninguna quiere volver a trabajar con ?l?), va con su padre (aqu? el siempre acertado Willem Dafoe) en aquel oscuro coche que la aleja de Dogville y la acerca a Manderlay, una peque?a comunidad regentada por una tirana (con el repetido rostro de esa enorme Lauren Bacall) en la que todav?a no se ha abolido la esclavitud. Ante este hecho, Grace decide liberar a los esclavos (hombres de color que trabajaban para la rica familia de blancos) en un acto de bondad suprema, haciendo honor de la justicia; y decide adem?s quedarse un tiempo para ayudarles a salir adelante como nuevos hombres y mujeres libres (a pesar de la opini?n de su padre, que por si acaso le deja unos cuantos matones). Con esta premisa, se desarrollan unos hechos que al principio son ejemplares pero que seg?n transcurre el tiempo no hacen m?s que torcerse, tal y como sucediera en Dogville (s?, las comparaciones son odiosas, pero m?s odioso es que Von Trier haga siempre la misma pel?cula), hasta llegar a un desenlace que pretende plantear al espectador ?por lo menos a aquel que no se haya dormido- la ?madurez? de los Estados Unidos a la hora de abolir la esclavitud y reintegrar en su sociedad a los antiguos esclavos. ?Se es mejor esclavo o libre en la Am?rica actual?
Uno puede pensar que esta es una idea interesante, pero es que cualquier idea interesante en manos de Von Trier puede convertirse en una abominaci?n. El director peca de algo imperdonable, y es que todas aquellas cosas que critica en sus pel?culas son factores de los que las mismas adolecen si se reflexiona fr?amente sobre ellas. Como si le fuera facil?simo ver la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio, Von Trier quiere darnos una lecci?n ?moral? en la que ?l mismo demuestra ser el primer racista (por no hablar de las posibles lecturas pseudofascistas que tienen todas sus pel?culas) y as? no cuela. No cuela porque este se?or es un sinverg?enza al que yo le quitar?a la c?mara, el bol?grafo, el ordenador o lo que sea que utilice para desvirtuar el arte de la escritura. Hay ciertos temas muy serios de los que se puede o debe hablar en el cine, pero Lars Von Trier no es la persona indicada para hacerlo, puesto que su cine simplemente se reduce a unos ejercicios de ombliguismo (?l mismo ?cre?? aquel Dogma 95 tan absurdo que fue el primero en dejar porque aquello no sustentaba una filmograf?a) y efectismo supuestamente intelectuales que no hacen m?s que decir tonter?as y hacer creer a muchos que est?n viendo la panacea, al gran visionario de nuestro tiempo, cuando en realidad lo que ven son pel?culas que h?bilmente manipulan para pensar as?.
cine ol
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Manderlay Enviado por kc el 2006-02-10 00:52:52 Tu marcador:   
Del peligro de las buenas intenciones advierte Lars von Trier en su particular alegor?a, y Krauze en la biograf?a del pintor Nikifor. El dan?s, que inaugur? con ''Dogville'' la 48 Seminci, presenta ahora ''Manderlay'', la segunda parte de su actual trilog?a.
Von Trier contin?a en EE. UU., con planteamiento teatral y un gui?n metaf?rico, situado en 1933 pero con la intenci?n puesta en el 2005. Su viaje por la Am?rica profunda le lleva en este caso a una plantaci?n algodonera, con jornaleros negros que a?n tienen conciencia de siervos a pesar de que la esclavitud se aboli? hace medio siglo.
Grace, la protagonista, hija de un g?nster, quiere sacudir su oscura procedencia ensayando una democracia activa en esa comunidad. Esta ''mes?as'' toma el mando con la firme creencia de que su sistema -basado en la votaci?n y el qu?rum- es el justo frente a la opresi?n que los amos de la plantaci?n han perpetuado fuera de la ley. La libertad se convierte en dogma y la consulta en praxis. La suma de las voluntades es omnipotente hasta para decidir sobre la vida de los juzgados, llegando a la tiran?a de la democracia.
Lo que no tiene en cuenta esta liberadora es que el liberado est? contento en su jaula. Que la dictadura del blanco tiene sus beneficios sobre el negro, que la opresi?n no es un?voca sino m?ltiple, y que entre el siervo del capital y el siervo de la gleba apenas hay un matiz denominador, ya que ambos designan a quien tiene enajenada su voluntad.
Lacerante, como siempre, el revolucionario director envuelve sus cr?ticas en un tono fabulador que transporta al espectador muy sutilmente de los a?os treinta al Occidente actual. A pesar de la igualdad constitucional, la comunidad negra ha sido la ?ltima invitada al banquete de la abundancia de EE. UU.
El idealismo de Grace es finalmente contestado por la comunidad, que nunca tuvo necesidad de cambiar. El cinismo sabio del l?der negro la demuestra que ellos mismos han dise?ado su soga, han escrito su ley -retr?grada e injusta, pero a su medida-. No hay igualdad posible entre los desiguales, por eso hay que establecer una exigencia moral y unos derechos en funci?n de quien sea el juzgado, viene a decir Glover.
Von Trier, un dedo acusador de elaborado discurso, demuestra que la denuncia puede tener una dimensi?n art?stica de alto nivel, que no solo de documentales a lo Moore vive la resistencia c?vica. El plat? vuelve a ser sobrio, de inspiraci?n dram?tica, con los espacios diferenciados mediante letreros en el suelo. A la limpia horizontalidad de ''Dogville'', le sucede un montaje m?s complejo de dos alturas. La c?mara de Trier, disidente del Dogma que inventara ?l mismo, es preciosista, cuida en extremo el juego de luces y se eleva por encima del escenario hasta convertir los movimientos de grupo en coreograf?as.
El dan?s pone fin a la f?bula con una selecci?n de fotograf?as, por si alguien no hab?a pillado la idea. Y concluye otra lecci?n moralizante.
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Manderlay Enviado por kc el 2006-02-09 21:42:47 Tu marcador:  
?Qu? divertido es ser intelectual! ?Qu? fascinante! Qu? bien nos sentimos criticando a los Estados Unidos, ese pa?s imperialista lleno de gente malvada. ?Y a?n mejor si lo hace un cineasta dan?s (porque ya se sabe, cuanto m?s extra?o es el pa?s, mejor la pel?cula) que va por la vida de intelectual a pesar de tener dos pel?culas buenas (que no excelentes)! En Europa siempre hemos tenido ese poder para dejar a EEUU por los suelos. No se porqu?, la verdad, cuando la mentalidad estadounidense es producto de la nuestra, adem?s de que fuimos los europeos los que montamos dos guerras mundiales y fuimos tambi?n los primeros en negociar con los terroristas isl?micos. A Lars Von Trier todo eso le da igual, ?l est? a otro nivel. Todo era facil?simo en Dogville y ahora se repite con Manderlay. El "dios" Von Trier viene a decirnos lo malos que somos, ?l tiene ese poder.
Y entre tanto moralismo de garraf?n alguien viene a decirme que la est?tica es original. ?Claro que s? amigo! Como enfocar durante 16 horas la pata de una silla. Ahora bien, ?es Manderlay original? No, porque existe Dogville. Aj?, pero es que en Dogville la originalidad se iba a los 5 minutos, cuando te das cuenta que el escenario a tiza y la c?mara en mano solo sirven para la masturbaci?n propia del director, para que le digamos lo radical?simo que es. Porque... ?cambiar?an algo estas pel?culas con escenarios de verdad? No, claro que no. La est?tica es terriblemente gratuita, nada que ver con la conexi?n emocional entre fondo y forma que existe en Elephant, The brown bunny o Dong. Eso s? son pel?culas radicales, vanguardistas.
En Manderlay, el dan?s ya se pasa de casta?o oscuro. La sensaci?n de vac?o que podr?an provocar los escenarios se va a pique por el horrible montaje, que nunca da el suficiente tiempo a los planos para que sean atractivos, para que se note esa sensaci?n de suspenso. Todo est? troceado sin la m?s m?nima imaginaci?n (aunque con raccords muy cortos, para que le digamos que est? influ?do por Godard, en fin...), que finalmente queda feo. No se puede disfrutar de las interpretaciones por esto mismo (aunque Dallas Howard es mucho m?s inocente que Kidman -tambi?n peor actriz- y creo que le viene bien el personaje de Grace). Para colmo de la pretenciosidad m?sica de Vivaldi, aplicada, claro est? de la forma m?s t?pica.
(El resto de la cr?tica puede contar partes de la p?licula)
Pero nada, la gente aplaudir? esta cr?tica digna de estudiante de 3? de la ESO sobre lo malignas que son las sociedades. Morbo hay todo el que quieran. Deber?an ponerlo en lugar de Salsa Rosa. Es exactamente lo mismo: t?picos hip?critas que hacen generalizaciones acerca de una de las sociedades m?s heterog?neas del mundo. Lars Von Trier se comporta igual que los pol?ticos norteamericanos, cree que el tiene el derecho para juzgar al mundo. La Am?rica de Manderlay y de Dogville es Europa, es Espa?a, es Catalu?a, somos nosotros... pero tambi?n es Lars Von Trier. Es decir, ret?rica pura acerca de las mismas consideraciones de siempre. Claro que para curarnos de esta pel?cula rid?cula siempre nos quedar? ese magn?fico Antonioni de Il filo pericoloso delle cose, donde todos los seres humanos aparecen iguales, m?s all? de su nacionalidad, donde el sexo se ha convertido en un elemento de usar y tirar (alejado del morbo) y donde lo aparentemente intelectual queda abolido, pues el maestro Michelangelo sabe perfectamente que eso que antes se llamaba "intelectual" es algo bien escaso hoy en d?a.
Janusz
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