Escada Adicto al Foro


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Publicado: Vie Ago 19, 2005 5:03 pm Asunto: Un escalofrio parte final |
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No intenteis empezar esta historia por esta parte. Le preceden dos partes m?s. Para seguir el hilo de la historia debeis comenzar por "Un escalofr?o". Si no no entendereis el final de esta historia.
Claudia y yo bajamos las escaleras de la cl?nica y corrimos fuera de ella y por las estrechas calles del pueblo. Cansados y asustados nos dirig?amos hacia la casa de mi abuelo. El Sol comenzaba a salir y el dulce brillo azul del aura comenzaba a verse en el cielo, ya casi olvidado por nosotros.
Hicimos una breve pausa junto al parque para retomar el aliento y claudia y yo nos abrazamos. Ambos cerramos los ojos y nos sentimos mutuamente. Una brisa fr?a comenz? a fluir entre las calles del pueblo. Nos abrazamos un poquito m?s fuerte y sentimos un poco m?s de calor... pero en ese momento el fr?o comenz? a aumentar y se hizo casi insoportable y decidimos hablar los ojos...
Lentamente abr? los ojos y contempl? los de Claudia, llorosos y con una fina capa de hielo sobre las cejas y las pesta?as. Ella los abri? lentamente y me miro. El vaho de los dos se fund?a en uno y el fr?o era inmenso para ser primavera. Hab?a comenzado a nevar y ahora a penas se ve?a el cielo ya que una niebla espesa, que hac?a que todo pareciese blanco, hab?a cubierto ese pueblo en ese abrir y cerrar de ojos que nos hab?amos permitido Claudia y yo para descansar.
Sin ropa de abrigo, Claudia y yo nos abrazamos m?s fuerte para hallar calor. El parque que estaba al lado de nosotros se volvi? tenebroso pese a la luz blanca que conten?a la niebla. Todo estaba en silencio y vagamente se distingu?an algunos trampolines, columpios y toboganes. Todos g?lidos y quietos como cualquier estatua de hielo. Entre la niebla y la nieve apenas se distingu?a el color del c?sped q cubr?a aquel parque o ni siquiera se distingu?a la distancia entre ellos dos y el pr?ximo edificio. Quedaron contemplando la situaci?n y decidieron ponerse a andar. Claudia tiritaba de fr?o y yo intentaba mantenerme fuerte y resistir el fr?o. Me quit? la camisa y se la puse a ella mientras que yo me qued? en camiseta. Nunca se lo dije, pero ese fr?o hac?a sentirme m?s d?bil y a?n as?, le cog? de la mano y la conduje por las calles.
Nada de nada, ni un ruido, ni un movimiento, ni siquiera el ruido de un viento inexistente que nos aclarase que segu?amos vivos o quiz?s es q por el fr?o, se nos hab?a olvidado sentir el suave tacto que ofrece una brisa fr?a. Entonces lo escuchamos...
"?ick, ?iiiiick..."-hac?a un suave y t?mido chirrido. Nos dimos al vuelta, pues el ruido proven?a del parque q ya ?bamos a dejar atr?s. Una ruleta daba vueltas lentamente sobre s? misma y los columpios se balanceaban suavemente... era muy extra?o. Claudia me dio dos golpes en el pecho y se?al? con el dedo en la niebla. Entornando los ojos?y cubri?ndome la vista, pues la nieve era m?s intensa entonces, distingu? en la lejan?a una difusa mancha negra con el tama?o, m?s o menos, de una persona que cada vez se hac?a m?s n?tida y supuse, entonces, que alguien se acercaba caminando. Nos escondimos tras una esquina y miramos de reojo a la mancha que cada vez se notaba m?s su silueta. Era una persona. De repente, cuando ya se ve?a claramente su estatura, su barba, pues era un hombre, y sus facciones, nos dimos cuenta de que un brillo extra?o sal?a de su mano, y entonces recordamos a aquella mujer de la cl?nica.
-Es un cuchillo.-pens?.
-Lo s?.-dijo Claudia.
Echamos a correr despavoridos. Ya no nos importaba el fr?o, corr?amos y corr?amos.
Llegamos a mi casa y yo entr? a coger un poco de dinero para largarnos de all?. Cog? un poco de comida de la despensa y lo met? todo en una bolsa. Cog? las llaves de la camioneta y... un momento...
Una silla de ruedas se hab?a volcado en medio del sal?n. Aterrorizado, pens? en mi abuelo y de c?mo habr?a llegado a la casa en medio de todo el caos que se hab?a producido. Baj? al s?tano y contempl? c?mo mi abuelo sosten?a a un peque?o beb?.
-Abuelo, ?qu? haces aqu?? ?Te encuentras bien? ?Qui?n es ese beb??
Mi abuelo ri?.
Extra?ado le pregunt?:
-?De qu? te r?es? ?Qu? est? ocurriendo?
-No lo reconoces, ?verdad?
-Abuelo, ?qu? est? pasando?
-Este, Eduardo, es tu hijo.
-Hijo... ?Qu? hijo?
-Es tu beb?. No lo recuerdas, lo s?. Tu padre tampoco te recordaba a t?, cuando pas? todo esto mismo q ha ocurrido, hace 15 a?os...
Mi mente comenzaba a recordar.
Mientras mi abuelo segu?a.
-Tu familia, siempre ha estado maldita, y siempre lo estar?... es un hecho extra?o pero estos hijos y este caso tu hijo, no recuerdan nunca haber tenido un hijo con nadie. El caso es que al tenerlo contagian tambi?n a la persona con el que lo tienen. Es decir, tu no recuerdas haber tenido este hijo... pero Claudia tampoco recuerda haberlo tenido, porque es vuestro hijo y por tanto ella est? contagiada.
Mi mente segu?a recordando... los gritos, los llantos en casa de mi abuelo y q nunca me atormentaban.
-De hecho, esto es un ciclo, y como bien te respondieron en tu sesi?n de ouija: "Tu respuesta no est? en esta vida."
-?Pero si t? estabas en la cl?nica! No puede ser. ?Abuelo!
-Deja de llamarme abuelo, por favor. Ser tu abuelo implicar?a estar muerto, y aunque en parte es cierto, no me gustar?a compartir la maldici?n de tu familia...
-Edu, ?qu? est? diciendo tu abuelo?
-No lo s?-dije- pero no creo que sea cierto.
-Es muy sencillo, la luz blanca que sali? del cielo cuando te acosaban las sombras y la furgoneta se hab?a quedado atrapada en ese charco de sangre... era tu madre.
-Mi madre...-susurr?.- pero, ?y mi padre?
-A tu padre tambi?n lo has visto, en cierto modo. La persona que se levant? de la cama de Claudia y te dejo ese colgante de oro que llevas en el cuello.
Cog? el colgante con la mano y lo abr?, vi a mi madre y lo cerr?.
-Entonces...?tu qui?n eres?
-Yo no soy nadie, de tu familia, me refiero. Y tampoco estoy vivo aunque tampoco se puede decir que estoy muerto. Soy un alma en pena, yo fui el mayordomo de tu primer ascendiente en tu familia, y siempre he cuidado de ella, incluso despu?s de muerto. Desafortunadamente, la peque?a maldici?n que recae sobre vosotros siempre se acaba cumpliendo.
-?Qu? maldici?n? ?Qu? nos espera?
-Eso no os lo puedo decir, porque ni yo mismo lo s?. Sin embargo s?, que se terminar? cumpliendo, pero siempre de la misma forma.
-No entiendo nada.-baj? la cabeza.
-No hace falta.-se acerc? y me apoy? la mano en el hombro.-s? que quer?as irte de este pueblo. Vete ahora.
Alc? la vista y le mire a los ojos. No s? por qu?, pero sab?a que deb?a irme, con Claudia.
Ambos nos metimos en la furgoneta y nos dirigimos hacia la ciudad. El bosque q rodeaba la carretera era verde, y el fr?o hab?a desaparecido. Todo era como hace quince a?os, la carretera, mis padres... ahora era la misma carretera, y Claudia y yo... sab?a cual era nuestro destino, pero se lo ocult?, puesto que la respuesta del destino no est? en esta vida... si no en otra.
LA furgoneta comenz? a fallar, ibamos muy deprisa, y la furgoneta se sali? del carril y de la carretera.
-Sab?a que ocurrir?a esto.-dijo Claudia, y yo record? que ella me le?a la mente y todo lo que yo sab?a, lo sab?a ella. Preparados para la muerte, nos cogimos de la mano mientras la furgoneta caia... un golpe seco y se acab?.
"And the cycle went on"
(Y el ciclo continu?)
Aqui esta el final de la historia se que es larga pero mola.
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Hoy quiero estar a oscuras para estar contigo |
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