| Fragmentos de un pasado demasiado cercano |
| Enviado por seal_bcn el 23-Mar-2004 | | 391 personas han leído este Relato. | |
Hay lugares que nos encuentran eternamente, por m?s que insistamos en alejarnos de los mismos, siempre acaban por alcanzarnos. Y nuevamente nos convierten en victimas y en verdugos de los recuerdos m?s simples y puros. Madrid es un lugar que no cesa jam?s en su af?n furtivo de darme caza, cuando creo que finalmente, he huido.
Sentimientos confusos, despertares violentos en el asiento del mismo autob?s que siempre me termina trayendo, las descomunales cucharillas para la peque?a taza de mi caf? solo, hacen estremecer mi cansado coraz?n. Por momentos creo ciegamente que por fin he vuelto a aquel lugar que puedo llamar hogar. Cuantos momentos felices son necesarios para amar una ciudad, cuantos desenga?os son necesarios para sentir lo contrario.
Si, sin lugar a dudas en el coraz?n de un hombre pueden habitar m?s de dos lugares, m?s de dos hogares. Mi historia bien puede comenzar en este lugar, en la cafeter?a de esta estaci?n, en la misma silla y mesas que ocupe cuando mi coraz?n se volvi? a encadenar locamente de amor. Si, este sin lugar a dudas es un buen momento y lugar para comenzar.
Hoy, nuevamente he vuelto a esta ciudad. Empujado por el compromiso de la amistad, por la lealtad explicita de la misma. Enga??ndome a mi mismo desde un principio, jur?ndome que no la volver?a a ver, cuando hemos sido ambos victimas de sentimientos tan puros que a duras penas si existen palabras para definirlos. Condenados a vivir el uno sin el otro, condenados y atados eternamente por lazos infinitos de sentimientos contradictorios. Resto pues en el lugar exacto en el que me desped? tras haberla encontrado, en el que reste perdidamente enamorado de ella, har? tan solo poco m?s de un a?o.
Son las siete y muy pocos minutos de una fr?a ma?ana de invierno. Esperando a que una buena amiga, mi principal causa para volver a estar de nuevo en este lugar, y llega tarde? Para que nos vamos a enga?ar. El fr?o invernal no pasa de largo en los s?bados de esta ciudad. Podr?a llamarla, pero el fr?o que la espera me frena, otorg?ndome unos valiosos minutos para poner en orden mis pensamientos y deseos.
Continuara...
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